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Cuando entre el impacto del olor a desinfectante, agujas y medicinas golpeó fuertemente. -tendré que acostumbrarme a esto- me dije, pensando en mi futuro, puesto que yo quería estudiar medicina. Aún para ese entonces no sabía por que el olor era tan fresco, tan puro; sin darle importancia continué caminando, siempre tenía en mente por que estaba ahí, a veces me rio de eso, algo tan tonto, y tan simple, pues estaba ahí por una apuesta, una absurda apuesta, de no haber sido anteriormente muy simplista, ateo y ecéptico jamás lo ubiera aceptado. Afuera el viento soplaba con gran fuerza y la reja que apartaba a lo perros guardianes del resto estaba cerrada, al parecer al personal de seguridad se le había olvidado, gracias a ello pudo entrar.

Como esperé nadie estaba ahí, avance  y alcancé a leer con la escasa luz que proyectaba mi celular: Pasillo 6; lo reconocia, ese era el lugar donde antes estaba el Dr.Hans, lo recuerdo muy bien, era un pediatra muy viejo ya, pero valla que para su edad era muy bueno con los niños y tolerante con los padres; aún recuerdo cuando lo conocí, era mi primera inyección según recuerdo concientemente, tenía apenas 5 años, lloraba y lloraba, ni en los brazos de mi madre me tranquilizaba, pero algo paso que cuando me agarro ese señor, deje de llorar, y sin que yo lo sintiera este desplazó su mano y me puso la inyección, ni siquiera lo sentí, desde ese momento jamás pasó un día sin que él me atendiera si estaba mal; pero un día como un padre que le dice a su hijo que va a morir me dijeron que el doctor Hans había muerto de un paro cardiaco, recuerdo que ese día llore, a pesar de ya haber cumplido 10 años, y aunque sabía que a esa edad ya no me atendería más ese doctor, era mi amigo. El viento asotó la puerta y me volví para ver, mientras solté una discreta lágrima por el recuerdo,me la sequé con el antebrazo y seguí en mi camino, entonces todos los sentimientos de angustía y tristesa desvanecieron remplazados por uno de terror, terror puro, mire para atrás y no percibí nada, pero mi sentido auditivo sí, retrocedí mirando hacia adelante y hacia atrás indiscriminadamente y rapidamente, sentí un sonido familiar y voltiém no pudé explicar ese sonido y no le di importancia tampoco pues vi la televisión de la sala de espera prendida, me quedé algo absorto, pero después de un tiempo me armé de valor y fui a apagarla, no podía explicarme eso, y menos aún por que seguía habiendo electricidad en ese lugar, pues si mal no recuerdo dos años depués de la muerte del Dr. Hans cerró por completo ese lugar, habiendo demasiadas de los pacientes que decian que se oían gritos provenientes de las paredes, fue ahí donde ese hospital ganó su fama de maldito.

Quitandome toda idea de la cabeza proseguí y alzancé a leer: Pasillo 6 Pasillo 7 Pasillo 8 Pasillo 9, entonces me detuve bruscamente, mire alrededor, todo estaba lleno de bolsas de basura. que aún no quitaban de ahí desde su clausura, ya estaba pudriendose y empezaba a emanar un olor insoportable, fue ahí donde pensé que tal vez me pasé toda mi infancia en el hospital, jamás había tenido una infancia normal, mi padre trabajaba en el hospital y este tenía un colegio, muy bueno, para personal del hospital,  y , terminando la escuela que estaba cerca del hospital, iba a este mismo para ver a mi padre si no estaba ocupado, jamás me faltó nada de parte de él ecepto más atención y amor, al ser cirujano de neurología casi nunca paraba en casa, y a mi me gustaba esperarlo, pues pasar unos minutos con el ya era mucho, y mientras lo hacía jugaba en su parque, en el parque del hospital. Inmediatamente se me prendió el foco, ya que estoy por estos pasillos crep que puedo recordar lo poco que tuve de una infancia normal, así que me decidí a ir al parque, no era muy grande pero tenia un columpio y eso era suficiente para horas de entretenimiento en mi opinión, forcé la cerradura pero era inútil, estaba bien cellada, triste volví lentamente y me acorde de la estúpida apuesta

-Las malditas fotos-dije apresurado

Agarré el celular y empecé a tomar alguna fotos, debía llegar hasta el  ultimo rincón del hospital, llevaba ya unas 21 ó 22 fotos cuando irrumpí en un llanto tremendo pero silencioso, pasé por el pasillo donde perdí a mi madre. Ella había ido a visitar a papá, pero antes quiso hacerce una inyección de rutina, creo que era contra la fiebre amarilla o algo así, jamás limpiaron la aguja, y mucho peor la usaron dos veces, fue por eso que cerró el hospital, denuncia de negligencia, mi padre renunció al enterarse y se metió en el mundo del alcohol; dos años depués murió en un accidente de transito, me acigió mi tia, aunque preferí la soledad, me sequé las lagrimas y agradecí que no haya habido nadie para ver como lloraba, continué sacando fotos, terminé y sentí que algo me arrastraba y cuando volví en mí, me di cuenta de que estaba, efectivamente, siendo arrastrando pero no vi a nadie, un sentimiento de miedo me atravesó, y se mezcló con un sentimiento de tristeza cuando vi a mi madre, mi padre y al Dr. Hans, las únicas personas con las que fui yo mismo, puesto que después de su muerte me puse un capullo y jamás solté mis sentimientos por miedo a perder otro ser al que queria. De pronto sentí que me soltaban y el Dr, Hans echo a correr hacia mí, y el ente cuyo rostro no podía distinguir salió huyendo, este me levanto y le di las gracias casi llorando,y le pregunte si estaba soñando.

-No, somos reales, tan reales como tú-respondió

-Cómo puede ser que.....-

-Nuestras almas quedaron aquí-respondió adivinando mi pregunta-Todos estamos acá y no podemos irnos hasta que paguemos nuestra deuda-

-Qqué...Qu...Qué deuda- dije tartamudeando

-La deuda que tenemos contigo, siempre fuiste un chico con algo especial desde la primera vez que te agarré en mis brazos lo pude notar eres muy especial chico, y el  hospital que te quitó todo, todo lo que querias....-en ese momento eché a llorar-te lo quiere devolver sólo tines que seguir a la luz chico-

Entre llantos seguí la luz y entonces el lindo y calido rostro del Dr se convirtió en la de un demonio.

Quise huir, corri lo más rápido que pude llegué a la puerta, y entonces, al salir, me vi otra ves en el pasillo donde perdí a mi madre, volví a correr con furía y tristesa llegué a la puerta y al salir, me vi otra ves en la sala de esper, el televisor prendió, y me acerqué, entonces la cara del demonio que había presenciado antes apareció de entre las sombras y mientras se acercaba la cara de mi madre que estaba proyectada en la pantalla se fue distorcionando hasta solo quedar en estática, calmadamente acepté mi destino, pues había entendido lo que había pasado, vi a mis amigos entrar y mi acerqué a ellos volví y prendí el televisor...

Vinieron corriendo, pensando que era una broma me llamaron, les grité pero nunca me escucharon, ahora sólo trato de que ellos me escuchen.No hace mucho leí un articulo en el periódico no recuerdo muy bien que decía, pero decía algo de un chico muerto en un hospital abandonado...