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Un día viernes me levanta a las 12 de la tarde, debido a que el día anterior me había desvelado viendo videos de sucesos paranormales que solían ocurrirle a la gente. Para ese momento de levantarme en mi cabeza sólo podía pensar ¿Qué se sentirá vivir algo así?

Después de un rato de pensar la misma cosa en mi cabeza decidí levantarme de la cama para ir a tomar una ducha y alistar mis cosas para asistir a la escuela. Debo mencionar que yo era un niño particularmente antisocial pues, la forma en que pensaban mis compañeros no era de mi agrado, por lo que pasaba todos los descansos solos en una orilla de la escuela.

Y ese día no fue la excepción, a las 4 de la tarde aproximadamente sonó la campana para el descanso, yo salí como cualquier día, y me quedé en aquel lugar apartado de siempre, pero para mi sorpresa ese día se acercó una persona a la que jamás había visto. Para mí era una sorpresa total observar que se acercara a mí, por un momento pensé que se desviaría, pero no fue así el chico que era un poco pálido se sentó junto a mí y sin mirarme a los ojos, de una forma muy escalofriante, como si estuviese poseído, comenzó a decir muchas cosas extrañas, como “Esta es la noche en que los demonios volverán por lo perdido”, “Debes ir corriendo por una vela”, “No debes dejar que se apague o será la última vez que veas la luz”, “Si logras tenerla encendido ellos te darán una recompensa”

Yo desconcertado corrí por las cosas que aquel chico había dicho, pero para mi sorpresa el ya no se encontraba a mí lado al girar la cabeza.

El descanso había terminado y las últimas 3 clases no había dejado de pensar en ese extraño suceso, ¿Acaso era un invento de mi mente? ¿Todo había sido un espejismo?

Al terminar las clases me dirigí a la puerta de salida junto con mucha gente más, ese día tendría que regresar sólo a casa, pues mis padres no podrían ir a recogerme. Así que, me apresure para que no oscureciera y no fuese inseguro regresar a casa, pero recién llevaba una calle y la noche parecía acercarse más rápido que nunca. Me apresure aún más y a tan solo una calle de mi casa una extraña cosa me llamó la atención, era un cartel hecho de un papel viejo. Casi me da un infarto cuando lo vi, era la fachada de mi casa perfectamente detallada y justo en la ventana donde mi cuarto estaba ubicado se dejaba ver una intensa luz anaranjada, debajo del extraño dibujo la frase “El juego comienza a las 3”, después de ver eso la sangre se me heló y me quedé pasmado por un momento.

Al llegar a mi casa hice las cosas que siempre hacia, comer, ver un poco de televisión y hacer mi tarea, todo sin dejar de pensar en todo lo que ese día me había sucedido. Al terminar de hacer mi tarea por eso de las 2 de la mañana decidí irme a dormir, pues ya todos estaban en cama, sin embargo, cuando iba subiendo las escaleras decidí primero ir al baño.

Cuando me dirigí al baño noté que este estaba cerrado, al momento pensé que era alguno de mis familiares por lo que espero, pero después de los 10 minutos me comenzó a parecer sospechosa la situación así que mire por una ventana que permitía ver por dentro del baño, para mi sorpresa dentro de él no había nadie…

¿Pero cómo puede ser posible?, me pregunte lleno de pánico, pero eso era recién el inicio, pues momentos después la luz del baño comenzó a encender y apagar de una forma lenta y tenebrosa, y en los momentos breves de oscuridad se podía ver un espectro con una sonrisa macabra pintada en el rostro, entra cada parpadeo de luz el espectro se acercaba cada vez más a la ventana, yo intente correr, pero una fuerza me dejo atrapado ahí sin poderme mover. Cuando el espectro llego a la ventana apareció su mano, era larga y pálida, y con uno de sus largos dedos putrefactos escribió sobre mi ventana “La vela”, después de esto pude moverme.

Estuve a punto de ponerme a gritar, pero presentía que hacer eso sólo provocaría más problemas, por lo que solamente me dirigí a la cocina en busca de una vela y cerillos para comenzar ese juego del que el tipo pálido me había hablado.

Tras dejar la cocina subí a mi cuarto ya era las 2:30 y según la hora acordada el juego tendría que comenzar en la siguiente media hora, por lo que me decidí a esperar recostado sobre mi cama.

A las 2:50 el corazón me estaba dando un vuelco, a sólo diez minutos de ver si mis presentimientos eran reales, tenía la luz de mi cuarto encendida pues, en caso de que el juego fuese real eso me ayudaría a no tener miedo.

A las 2:59, a sólo un minuto de las 3 de la mañana el corazón casi se me salía del corazón debido a la fuerza con la que latía, yo mantenía las luces encendidas y no había salido en ninguna ocasión de mi cuarto.

Llegaron las 3 y pensé que no pasaría nada, me iba ir a acostar con la satisfacción de que solo habían sido tontas supersticiones, pero justo en el momento que me levante de la silla la luz se apagó y alguien comenzó a tocar la puerta de mi cuarto con fuerza. Mi corazón había pasado de estar en tranquilidad a estar aún más fuerte que cuando faltaba un minuto para las 3.

Me dirigí a abrir la puerta de mi cuarto, casi temblando gire la manilla de la puerta para después notar sobre el suelo una carta envuelta en un sobre de color rojo, me agache para recoger el sobre del suelo, la tomé y me levante, mientras quitaba el envoltorio rojo la puerta de mi cuarto se cerró con fuerza y la manecilla puso seguro por sí sola, yo desconcertado intente abrirla, pero fue inútil…

Me resigné y decidí leer la carta decía lo siguiente:

 

¡Hola!

Fuiste seleccionado para este juego que consiste en mantener la vela encendida hasta que los primeros rayos de luz aparezcan. Si lo logras serás recompensado, pero de no ser así jamás volverás a ver la luz.

Este juego como todos tiene reglas.

1.-En todo momento deberás estar atento a la vela.

2.-No puedes gritar ni tratar de evadir el tiempo.

3.-Debes sostener la vela con las manos.

Suerte…

 

Tras leer esto sólo sentí la necesidad de encender la vela, pues cualquier cosa que intentará hacer sería inútil, tenía que aguantar toda la noche con es vela entre mis manos, mirándola a cada momento.

Durante la primera media hora me pareció algo aburrido, pero sencillo. Jamás me imagine lo que pasaría después…

Transcurrida la hora comencé a tener alucinaciones mientras miraba la vela, en su llama veía cadáveres y escuchaba fuertes lamentos dentro de mi cabeza, estaba sudando, mi corazón latía cada vez más rápido.

Seguí mirando la vela, las cosas qué veía en ella eran cada vez más horribles. Hacía apenas media hora que me había visto muerto en una de mis alucinaciones. Pero, ahora en este momento veía a toda mi familia siendo torturada mientras ellos gritaban de una horrible forma.

Los que fuera que dirigía el juego parecía desesperado por torturarme, pues las imágenes que veía en la vela se ponían cada vez más horribles y los lamentos más intensos, estuve a punto de dejar caer la vela, pero fui fuerte.

Ya no podía más, estaba muy maltratado psicológicamente, pero yo me llenaba de fuerzas para sostener las velas, seguramente debería estar cercas del final. Sin embargo, el golpe de gracia había llegado, ahora me alucinaba a mí, en el fondo de un oscuro calabozo, mientras en una orilla de la oscura sala una mujer envuelta en un llanto horrible me miraba de lejos a la vez de que lentamente se acercaba hacia mí, el llanto se intensificaba… Pude ver su rostro, era tan horrible, la mujer carecía de ojos y su cara era como la de una mujer maltratada por el tiempo, pero a la vez la de una pequeña niña. La mujer soltó un grito horrible que me hizo tirar la vela.

No supe que pasó después de que cayó la vela, pero me desperté tirado en mi cuarto. Esto me lleno de alegría lo había logrado y bajaría a desayunar lleno de felicidad y a recibir mi recompensa en cualquier lugar de mi casa, pero abrí la puerta de mi cuarto y nada era igual…