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La noche era oscura, el paisaje temible y el ambiente estaba tan silencioso que el terror inundaba la cabeza de Billy. Caminando del colegio, todos los días, siempre a la misma hora se espantaba al pasar por afuera del ex matadero de animales. Billy era un niño muy temeroso, pero a la vez amaba lo gótico, el suspenso y el horror. Se martirizaba viendo y escuchando los filmes, cortometrajes libros de asesinos, mutantes, sangre, terror y trauma.

Billy, era bastante especial. Se encerraba en su pieza y no compartía ni con su familia. Que en realidad era solamente su abuela quien cumplía 89 años y la verdad era como una planta. Sana, silenciosa y bella, era una mujer muy dulce.

Billy no tenía amigos ni vida social, en efecto sufría de bullyng. Dos años atrás, sus compañeros se habían enterado que tomaba pastillas anti-depresivas y encontraron en su bolso también unos sostenes de vieja (claramente eran de su abuela quien se había equivocado por error de  mochila). Desde que la noticia se supo, todos comenzaron a reírse de Billy. Le llamaban marica, mujercita depresiva y desde ese día a diario tenía que  huir más temprano del colegio, a las 5:30, para no ser atrapado por  sus agresores quienes estaban dispuestos hasta de marcar sus nombres con cuchillos. A diario desde los altos pisos del colegio le gritaban: “SUICIDATE!!” y la gota que rebalsó el vaso, fue cuando halló en su casillero, el genital de un animal (claramente sacado del matadero) para gastarle una broma. Junto con el “regalo” había una nota que decía;

“Como no te suicidarás, esperamos que ésta nota te ayude a hacerlo gordo imbécil. Chupa este genital marica, por ló menos el cerdo tenía uno”

Billy desde ese día fue distinto. Su amor por lo maquiavélico  se profundizo a extremos en donde ya no tenía otro pasatiempo, otras ganas de vivir que por saber más y más sobre casos satánicos, gente demente y sangre por todos lados. Ese mismo día llegó a casa y al ver a su abuela, tan feliz y despreocupada por su vida, le daba tanta envidia que ella si pudiera ser feliz que comenzó a pegarle. Diariamente se desquitaba gritándole cosas ofensivas y la maltrataba.

Un día,  como era de costumbre Billy entra a su casa a las 5:30, pero se sorprende mucho al sentir un olor extraño, putrefacto algo nunca antes vivido. Su abuela había muerto. Al parecer la anciana no podía más con su vida, y allí estaba acostada como de costumbre en el sillón. Putrefacta.

La reacción de Billy, fue bastante extraña. Decidió no llamar a la policía. Quería quedarse con el cuerpo. La felicidad desbordaba al muchacho.  En toda su existencia, este era el mejor regalo que alguien le pudiese haber dado y ahora solo tenía que aprovecharlo. Primero, hizo un gran corte en la cabeza para remover el pelo de su cabeza. Con un filoso cuchillo corto el cuero cabelludo y extrajo todo. Luego con dos cucharas y un cuchillo fuertemente extrajo sus dos ojos, los cuales puso posteriormente un un frasco para que no se estropearan. Corto sus seños y pezones los separo. Luego, toda la grasa de su estómago la corto hasta poder ver sus intestinos sangrar al exterior de su cuerpo. Luego, le quito los dedos de todo su cuerpo y finalmente todo el resto de cuerpo que sobraba lo colgó, como si fuera su obra maestra, en la pared. Fotografió y grabo todo éste excitante procedimiento. Colgó su cuerpo junto al de todas las mascotas que habían fallecido “naturalmente” y fotografió su terrorismo santuario.

Primera semana: Billy, camina por los pasillos del colegio, con los senos de su abuela difunta pegados en la polera.

Segunda semana: Muchos de los agresores, encuentran en su casillero putrefactas partes de un cuerpo desconocido. Un puzzle por resolver.

Tercera semana: Billy deja una nota a sus compañeros: “Les queda poco tiempo, creo que les he dado suficientes pistas para que me digan, que pasó conmigo, quien es la señora y quienes son los culpable. TIK-TOK el reloj corre y la muerte siempre está más cerca de lo esperado”

Con esta carta los agresores de Billy se aterrorizaron, se dieron cuenta de lo que el “marica” era capaz de hacer y  decidieron armar el rompecabezas. De apoco, ayudándose mutuamente.

Cuarta y ÚLTIMA semana: Billy busca asus agresores, y espera ver el resultado de su “acertijo” y la respuesta fue clara:

-Entonces, díganme  debo ir a la cárcel?-Pregunta Billy

-No claro que,no-responden todos asustados por el encuentro.

-Basta de rodeos, díganme las respuestas de éste buen juego… el tiempo nunca se detiene saben? Con voz aterradora y demente

-Sssii, no te preocupes-dice el mayor del grupo.

-Entonces , que pasó conmigo cuéntenme.. Dice Billy

-Fuiste víctima de un bullyng severo que te trajo hasta el odio.

-Correcto, sigamos-dice Billy

-Esa señora no es de verdad.. Era solo un juego cierto Bill..

-jajaja, se nota que no  me conocen. Se nota que ustedes me hicieron bulling. No importa, que mas da, vamos a la última pregunta. Quienes son los culpables de todo esto?

- Nosotros, Bill-Estamos arrepentidos de verdad.

-No lo están, y no me importa ahora. Solo sé que como es su culpa… tendré que matarlos. Es mi deber

- No por favor Billy, no lo hagas. Hemos cambiado lo juramos , jamás volverémos a hacer algo asi en nuestras vidas.

-A ya, como confiar? Si nadie confía en mi JA.

-No confíes, solo escucha. No nos debes matar, será peor para ti también. Irás a la cárcel

- La cárcel no me asusta. Pero no quiero morir tampoco. Es una lástima que…

PUUUUUUUUUUUUUUUUUM!!!!!!!!!!!!!

El sonido de una explosión inunda el momento. Billy, a pesar de haberse arrepentido de todo al final, no podía cambiar lo que estaba predispuesto a ser. La bomba se activó en el momento, lugar y segundo perfecto. El colegio estalló en llamas y todas las almas arrepentidas, no tuvieron otra opción que de quedarse merodeando, intentando entender la cabeza del loco Bill.