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Ese día había sido aburrido como cualquier otro, salí del trabajo y aun que no era tan tarde ya estaba oscuro, caminaba por las apenas iluminadas calles, dirigiéndome a la parada de autobús mas cercana, poco antes de llegar vi algo tirado en el piso, era un moño negro mas pequeño que la palma de mi mano, me pareció lindo y me lo lleve a casa.

Al día siguiente decidí llevar ese moño sujetando un mechón de mi cabello, me encantaba el contraste del color negro con mi castaña cabellera. Ese día transcurrió como cualquier otro, llegar a la oficina, trabajar, la rutina de siempre, salí y como la noche anterior estaba oscuro.

Así pasaron varios días en que siempre llevaba el lazo negro en forma de moño en mi cabello, poco a poco me obsesioné con traerlo puesto, ya no solo en el día si no también en la noche, mientras dormía lo llevaba sujetando un mechón de mi cabello. No pasó mucho tiempo cuando comencé a escuchar la voz de una niña diciéndome que "ese es mi moño favorito", no le tomé mucha importancia las primeras veces que lo escuche, pero también se había convertido en mi accesorio favorito.

Una tarde en el trabajo fui a una de las bodegas para hacer inventario, era un lugar pequeño y solitario y estuve tranquila hasta que comencé a escuchar una niña llorar, sabía que ningún menor de edad podría estar ahí y eso me alteró un poco, terminé el inventario lo mas pronto posible y salí de ese lugar, al momento de cerrar la puerta escuché un llanto que me erizó la piel.

¡¡¡DEVUELVE MI MOÑO FAVORITO!!!

A media noche un grito agudo me despertó, mi corazón latía acelerado y de reojo vi una niña con un vestido blanco con adornos negros, mechones cubrían su rostro, pero sabia que no era de este mundo, se acercó lentamente y el ambiente se tornó frió, intenté levantarme pero quedé paralizada viendo como se acercaba esa niña.

Quiero que me devuelvas ese moño... necesito que me lo devuelvas...

Repetía una y otra vez, se acercó a tal punto que con la punta de sus dedos helados me tocó y fue como quedarme congelada, sentada en medio de mi cama hasta el amanecer.

El cálido brillo del sol me descongeló de ese terrible estado, inmediatamente me quité el moño del cabello y lo arrojó a la basura de la calle al irme a trabajar, ese día estuve alterada en gran manera, cualquier ruido me sobresaltaba y sentía que me observaban. Al llegar a mi casa encontré el moño negro en el centro de mi cama, alterada lo tomé y corrí fuera de mi casa al patio trasero, encendí una pequeña fogata para quemar el moño, vi como se hacia ceniza, al verlo desintegrado y las llamas apagándose me sentí mas tranquila, me fui a dormir y quedé sumida en un profundo sueño lleno de pesadillas de la niña que me exigia su moño negro.

Al despertar y verme al espejo el horror se intensificó, el moño que había quemado la pasada noche yacía en mi cabello donde siempre lo ponía, intente quitármelo pero no lo logré, decidí cortar el mechón donde estaba el moño pero por alguna razón no pude, era como intentar cortar un trozo de acero.

¿Donde estas? ¿Que debo hacer?

Grite esperando respuesta de la niña, pero nunca contestó, el moño en mi cabello cada vez era mas pesado y mis dias se volvieron infierno al escuchar el llanto de aquella niña hasta que un día me dijo:

Te dejaré en paz, si haces que alguien mas tenga el moño, pero recuerda, que con ese moño me mataron en el lugar donde lo encontraste...

Y estoy aquí, oculta en las sombras en el lugar donde encontré este maldito moño, esperando a alguien lo recoja de donde lo he dejado... Se que si nadie lo recoge, esa niña me perseguirá hasta mi muerte...

¿TE LO LLEVARÍAS?