12/08 / XXXX_ 11:48 pm.
-Estas no son las típicas historias sobre juegos ... entrenadores poseídos por los demonios o algún pacto con Giratina ... ¿es Giratina? ... no sé, ya no pienso con claridad hace días ... no sé qué me pasa ... no quiero voltear ... ahora mismo estoy llorando por esta acción, si escuchasen aquí escucharían mi llanto resonar en un eco sepulcral insoportable en las paredes de este laboratorio manchado con sangre, pero ya lo hice ... ¡asesé a papá! ¡Lo asesine! No quería hacerlo ... fue un impulso ... fue un instinto ... No ... ES MI instinto ... no quiero voltear atrás de mi ... sé que ahí está su cuerpo, terminando de ser mascado por esas larvas húmedas ... pero no soportaran mucho ... casi lo dejo como una pila de huesos ¿pero que esperaban de mí? En cuanto hundí mis "colmillos" en su carne me invadió una corriente en la espalda ... el olor olor a su sangre humana se mezclaba con ese ... ese sabor a carne viva ... esa sensación ... y cuando terminé lamiendo mis manos con su sangre al terminar mi presa fue algo simplemente alentador ... aún tengo rastros de esa sangre seca entre mis dedos ... Todavía ... todavía ...
00:01 am
-Ya no me encuentro en aquel que fue mi hogar, ni en ese laboratorio, no soy perteneciente a esos logares, ya no lo soy ... apenas es medianoche y no él dejó de brotar lágrimas de mis ojos, me duele, me duele hacer esto ... pero me mata este instinto ... no los devora por hambre ... sino por poder ... ¿Por qué no puedo ser yo quien lidere a los pokemon? ... están dispersos ... y con esa gente ignorante que no sabe sobre ellos ... ¿PERO PORQUE LLORO? ¡No quiero llorar! ¡Asesiné a papá! ¡Asesiné a mis propios pokemon! ¡Y ahora estoy sobre el pecho abierto de ...! No ... no ... no ¡no es real! ... ¡¡¡Cómo hacer mate a mis propios pokemon? !! ¡¡¿Cómo lo mate a él? !! No puedo más.
10/08/xxxx_10:20am
-….. En el mundo pokemon existen varias vidas que nos rodean… muchos olores que saborear, muchas vidas con su característica distinción… su característica forma… sin embargo, un aroma en si me a marcado desde la niñez… el de mi padre… comenzó desde aquel incidente… cause por mi cuenta el ataque de ese Salamence… y desde ese instante, sentí un nuevo instinto dentro de mi… se debilito por un tiempo… pero hoy palpa en mis venas nuevamente, y con mayor fuerza… con mayor dominio… cada vez que me acerco a un entrenador… cada vez que me aproximo a un pokemon… los siento, aunque no me toquen, los detecto, aunque no los vea, los escuche y los saboreo… aunque siquiera aspire su fragancia. ¡Oh no! ¡no se confundan! No soy un pokemon, soy un ser humano como tú, como los entrenadores, como mi padre y tus padres, como todos. Pero aun asi no logro comprender por qué mi faceta instintiva….
-Esto aumento desde que retorné a casa, me adapté los primeros meses a mi nueva personalidad “civilizada”, todo iba casualmente bien, continuaba con mi vida tras esos días que estuve fuera, pero algo estaba mal… cada vez que veía al exterior por mi ventana, cada vez que miraba ese frondoso territorio salvaje, admito que me quería dominar el impulso de correr hacia sus profundidades; olvidarme de todo al envolverme entre los embriagantes olores de la hojarasca y de los pokemon salvajes, sentir la brisa en mi rostro y apoyar mis pies en esa blanda superficie. Pero volvía a la tierra siquiera escuchaba la voz de mi padre ¿Por qué le obedezco? ¿Por qué me domina? ¿acaso soy realmente un pokemon y el como un entrenador? ¿soy acaso otro miembro de su equipo, otro espécimen para sus investigaciones?
-No lo creo… no, no lo creo, ¿o qué tal sí sí? Solo siento una niebla en mi mente ¿Qué me ocurre? No debo permitir eso, ni tampoco con los pokemon; ¿Por qué debe haber más de un alfa? ¿más de un dominante pokemon? más de un maestro. He observado a todas esas personas, a kilómetros huelo su inseguridad… sin sus pokemon no son nada; con esa frágil anatomía humana, esos dientes tan pequeños, su dependencia hacia los insumos, el cómo trastornan las débiles mentes pokemon haciéndoles creer que son sus líderes y protectores cuando solo son utilizados, cuando solo son utilizados…
02:00pm
-No he dejado de pensar en esa hipótesis de inferioridad… ahora comprendo, así como yo anhelaba arrancar hacia las hondonadas del bosque, ellos han de desear su libertad ¿no? Así como odio el control de mi padre… ellos han de odiar mis órdenes. Es muy simple… tomare mis pokeballs y liberare a mis compañeros, ¡venga! Salgan ahora…Corran tan lejos como s… ¿no quieren irse…? ¿Por qué? Os ofrezco la libertad, y la niegan. Esto… esto es una falta de respeto, ustedes tienen garras para escarbar, alas para volar… tienen la posibilidad de correr libres con sus zarpas, oídos desarrollados para detectar… narices para olfatear… y colmillos…¡¡PARA DESTROZAR A SUS PRESAS!!
02:01pm
Una figura se agazapo en cuclillas frente sus pokemon, estos se aterraron ante su ultimo bramido, soltado una fracción de segundo antes de encaramarse contra su víctima más cercana, la majestuosa figura del pokemon quedo perturbada por la desesperación, al ver esos brillantes ojos enloquecidos, insanos, tan gélidos como dos esferas de hielo verle con tirria y decepción, pero no pudo defenderse, no quería herirle… y no podía.
Comenzó a arrancar de manera súbita el plumaje de su pecho, poco a poco iba pelando esa sección… hasta sentir un fluido caliente rozar su lengua, la indefensa criatura solo podía revolverse debajo de su cuerpo mientras perdía fuerza. Sus colmillos penetraban su blanda carne, y chorreaba la sangre, corroyó con más y más fuerza mientras más entraba, el olor… el olor era repulsivo, era una fragancia que olía al sabor del metal, la presa sucumbía ante la muerte mientras su depredador introducía sus manos en el hueco que expandió con una fuerza impulsada por una influencia que parecía no ser mortal.
El hedor era nauseabundo, la consistencia asquerosa y la sensación entre sus dedos bastante flácida… pero el sabor era el importante, era tentadora e inquietantemente más delicioso que el de la carne procesada, especialmente la sensación de la sangre escurriendo por todas direcciones, introdujo lentamente toda su fuerza, hasta comenzar a roer un poco los huesos, partiendo el cuello de la criatura, desgarrando con sus colmillos la piel de su rostro inexpresivo, sacando sus ojos y lentamente reduciéndole hasta no ser más que una masa de materia muerta carcomida, pero aun así no podía detenerse, anhelaba que ese festín no tuviese final alguno… Perdiendo la noción del tiempo, no pudo evitar ver como sus otros compañeros se apartaban lentamente… -Pero que falta de consideración…si apenas comenzaba a saciar mi hambre…
05:20pm
No puedo creer haber hecho esto… … … me tomo mucho esto… ¿no? Pero si han transcurrido las horas… ¿ha sido inmoral esta acción? No crean que no me duele, no tenía opción, si no los devoraba yo lo hubiese hecho cualquier otro pokemon o humano… trate de hacerlo lo más indoloro posible, lo juro…
Dios, no puedo creer lo bien que sabe la sangre de mi boca mezclada con mis lágrimas… es una nueva sensación… veo que puedo cometer esto furtivamente… ¿me pregunto cómo chillara de dolor un Migthyena? ¿Qué tal se retuerce un Zigzagoon? ¿Cómo lucirán los ojos de cualquier otro pokemon sin su brillo vital y con esa aterrada expresión sumisa? No puedo esperar a mañana… no puedo esperar a encontrar a otra víctima…
11/08/xxxx_ 06:32pm
Otro día en la investigación con mi padre… lamentablemente me he visto con la obligación de laborar desde la mañana, por lo que no he podido cazar a otra pobre criatura… esto me resulta muy penoso para mi… solo tengo que esperar a la noche… puedo escabullirme… ¿padre? ¿Qué te ocurre?... ¿Por qué estás en esa posición tan sumisa? ¿acaso… acaso ese zangoose te ha cortado? ¿estas sangrando? Si… si esas haciéndolo… ¿Por qué te alejas? ¿Por qué te cubres con esa venda? ¡Quiero ver esa herida! Nunca había olfateado nada parecido… nunca lo he hecho… ¿A dónde vas?... Claro que si… por supuesto que te espero…
-Se ha retirado… A solas en la habitación, sin compañía de su padre, solo puede verse la figura en cuclillas de un ser humano aproximarse a un cubo de agua… se disponía a limpiar las pequeñas gotas de sangre que habían manchado los mosaicos color cuarzo de ese pequeño laboratorio. Estaba en un trance, limpiando el pequeño camino carmesí, hasta quedar la última gota… Solo podía observarla… solo… observarla… como si fuese la maravilla más interesante del mundo… Ese color soporífero y “familiar”, apoyo ambas manos en el suelo, bajo lentamente la cabeza y rozo con la punta de su lengua la mancha roja… era distinto; el olor, el sabor, todo. No pudo evitar reincorporarse rápidamente al escuchar a la lejanía los movimientos de su padre… sentía la presencia de los otros pokemon, sus sentidos se agudizaban mientras más pensaba en el sabor de esa sangre que tanto odiaba… la sangre que representaba la autoridad que no tendría mientras no se la reclamara…
-He vuelto. Giro sobre si con sorpresa, ahí estaba esa robusta figura… estaba en una postura estática al igual que el… sin poder mover musculo alguno… sin poder hacer nada más que verlo, solo pudo levantarse lentamente… de un momento a otro temió sentir ira… odio… rencor… impotencia… impulso… al fin miro a su alrededor, ese espantoso olor a químicos, la peste a medicina, esa habitación tan blanca y tan pulcra… los chillidos y gritos de los pokemon que le enloquecían, oyéndolos ahora como voces clara… como palabras claras… como quejas… opiniones nubladas por esas sensaciones negativas… parecían simples ovaciones, ovaciones que incrementaron en su mente en forma de palabras roncas y profundas, llenas de odio; ¡Mátalo! ¡Dejadnos huir! ¡Acaba con el! ¡CORTALE LA GARGANTA! ¡SACALE LOS OJOS! ¡¡HAZLO SANGRAR!!.....
…. –Ahora entiendo….
El profesor miro fijamente a los ojos de la persona contraria, mientras esta se aproximaba hasta quedar frente suyo lo miraba con odio y locura; dos rendijas gélidas, de un cerúleo profundamente glaciar y brillante que le miraban furibundamente… entreabrió sus labios y dejo ver sus afilados colmillos cuarzo. -¿Crees que soy un pokemon?... ¡¿Crees que lo soy?! Menciono eso para clavar sus garras en su brazo, este gritaba con dolor al sentir esos filos entrar en su piel, en su musculo, aprisionarlo en un agarre cegadoramente doloroso junto a la húmeda sensación que dejaba el rastro de cálida sangre que manchaba la bata y yemas de las manos contrarias… estaba paralizado por el dolor, solo pudo oír con pesadumbre unas palabras llenas de odio…
-¿Sientes eso padre? Es el dolor de la prisión de los humanos, así de punzante sentimos el dolor de su custodia… ¡Amarga custodia que destruye nuestro interior… Riendo, comienza a fortalecer su agarre, haciendo soltar chorros de sangre al brazo de su padre. Soltó una sonrisa enfermiza, una carcajada muda mientras relamía sus colmillos, para proseguir a abalanzarse sobre su grueso cuello y hundir sus caninos en el interior de su tejido.
Su ahora “presa” gritaba tratando de levantarse, pero una fuerza inhumana le daba una fuerza superior a su congénere, solo podía oír su violenta respiración mezclada con los chasquidos de la sangre, no podía ponerse de pie, su regicida apoyaba su peso en su costado, afirmaba sus manos en el suelo como si de garras se tratasen, y la sangre saliendo de su organismo era debilitante introduciendo más esas navajas, en lo más profundo, el hedor era un poco más repugnante que el de sus pokemon por algún motivo; quizá porque lo odiaba… o porque estaba mezclado con el tufo de los pokemon y su olor a miedo. Pero eso no importaba, porque el sabor era exuberantemente tentador… la suave y húmeda consistencia, sus dedos resbalando con la sangre derramada, los gritos y espasmos cambiando a una fría figura dominada… Todo eso junto concebía una serie de nuevas sensaciones bastante emocionantes…
La carnicería comenzó a extenderse en la acción de clavar las garras en el pecho de su víctima y comenzar a probar la misma parte que ataco en su pokemon, pero preguntándose en esa nueva dimensión… No obstante, algo le cambiaba la mente. Los cálidos e inocentes olores de la infancia iban pasando por su mente y sus sentidos, ascendiendo a hedores nauseabundos y amargos, acompañados de un agridulce sabor a adrenalina, comenzó a introducir más y más sus garras y caninos en su cuello, hasta comenzar a tirar de ese tejido, cada vez de una manera más violenta y furibunda, hasta culminar arrancar de un fogoso tirón su yugular… ahí estaba… muerto… completamente inerte, una expresión aterrada se plasmaba en su rostro, sus ojos cristalinos, su boca repleta de espuma y sangre… Finalmente… esos gritos salvajes callaron. Su mente estaba en silencio, su cabeza gacha y lo que alguna vez fueron voces ahora eran los casuales gruñidos y vocalizaciones primitivas a su alrededor… lentamente, levanto la cabeza hacia el rostro de su difunto progenitor… sus ojos ahora eran rendijas marinas de una inexistente iluminación, con pupilas dilatadas e inyectadas en sangre, sus manos temblaban, teñidas de color rojo.
Frenéticamente comenzó a lamerlas, sintiendo el ultimo rastro metálico… tenía un amargo y doloroso sabor para su degustación, leves lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, los cuales solo vieron a la nada, mientras se apoyaba a comenzar a devorar el cadáver con voracidad. Era una degustación dolorosa, angustiante, bastante nauseabunda, pero tenía un último que era adictivo para su paladar, al grado de que el fuerte tufo a medicinas y pokemon se vio disipado por el aterrador olor a muerte y sangre… las lágrimas se convirtieron en quejidos, y estos en lamentos convertidos en un inquietante llanto, pero no podía dejar de sonreír ni de mascar, era un espectáculo horripilante, en donde cada bocado opacaba más el brillo de los ojos del “predador”, hasta consumirle su cordura y recuerdos…
16/09/xxxx
Era un día soleado en Villa Raíz, muchas personas circulaban alrededor de las callejuelas, y dos niños correteaban juntos sus pequeños pokemon de campo, un tercero, sin embargo, estaba sentado en una roca.
-¡Animo Joey! Ven a jugar…
-N… No quiero, me siento triste.
-Venga, tu Zigzagoon aparecerá dentro de poco.
-Es verdad. Menciono un segundo pequeño sentándose a su lado. –Venga, yo y Matt te ayudaremos a buscarlo.
-¿En verdad?
-¡Por supuesto! Ven, te acompañamos…
Los tres infantes acompañados de sus Poochyenas comenzaron a caminar a lo largo de la ruta 101, buscando entre la arboleda, el crepúsculo comenzó a presentarse, las sombras de los arboles crecían, y cada vez el pequeño perdía las esperanzas de encontrar a su querido pokemon, devastado, comenzó a llorar, sus compañeros se pusieron a consolarlo, mientras pequeñas lagrimas se asomaban por su rostro.
-Oh Joey… cuanto lo sien…
Su dialogo se vio interrumpido por el ladrido de sus Poochyenas, de los cuales solo volvió un cachorro herido de entre dos arbustos, los tres pequeños dudaron un poco, pero se encaminaron a por el segundo ¿Dónde estaban?, la maleza rozaba sus piernas, la oscuridad incrementaba. Pero todo aquello seria lo de menos después de apartar un arbusto del camino.
El hedor era sofocante, el escenario perturbador, donde había un claro de hierba manchado de rojo, con pelaje y piel de pokemon dispersas a lo largo del valle, muchos cuerpos estaban tirados alrededor, los parásitos habían reclamado la gran mayoría de los cadáveres mientras que otros eran solo carroña o huesos, entre todos esas criaturas emergía una figura de apariencia humana agachada, entre sus dientes; afilados como colmillos, había pelaje gris oscuro y oscuro sangre manando de entre la comisura de sus labios, entre sus manos tenía el inerte cuerpo degollado de un poochyena, ya sus pies la figura semidevorada de un Zigzagoon, sus ojos índigos eran apagados pero con un sutil destello depredador, su cuerpo tenía muchos cortes y heridas, los niños apenas pudieron gritar al ver a ese ser abalanzarse sobre ellos con sus fauces ensangrentadas abiertas...