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Todos sabemos que donde hay niños algo maligno podría pasar, los lugares como escuelas, centros de recreación, algunos parques o en mi caso el orfanato donde viví, son lugares donde algunas cosas podrían pasar.

En el orfanato de mi localidad, ocurrió una historia muy particular, nadie supo que fue lo que realmente pasó, todo fue muy rápido y desapercibido, que sólo unos cuantos amigos y yo fuimos testigos de la horrible historia de Daniel, el niño que quiso morir a manos de un amigo.

Corría el año 1999, en nuestro pequeño pueblo todos éramos niños huérfanos, algunos abandonados desde que nacieron, otros los encontraron vagando por las calles; los prefectos eran personas muy malas, siempre nos regañaban por cualquier cosa, los profesores no eran muy distintos, solo la profesora Irene, era amable con todos nosotros, me encantaba verla, pues me había imaginado que así era una verdadera madre, ella era alta, delgada, creo que no pasaba de los 30 años, su piel es clara, tiene ojos verdes claros, cabello rubio que le llega hasta los hombros y un lunar a un lado de su labio superior, se ve muy bien, ella es nuestro ángel guardián, siempre viste muy formal, como toda una profesora.

Mi nombre es José y tengo 8 años, soy el mayor de mi clase, los demás niños rondan entre los 7 y 6 años de edad, son mis hermanitos pequeños, así les veo, cuando puedo les protejo de los adultos, Daniel, es el más débil de todos, debido a una rara enfermedad que no le permite caminar, tiene cabello negro, es de piel morena, siempre lleva puesto una sudadera gris y unos pantalones de mezclilla azules claramente desgastados, y tenis blancos, sus ojos son de color cafés oscuros. Cuando lo trajeron, siempre fue muy alegre, jugaba con todos y ayudaba en lo que podía, a pesar de las carencias y los castigos, nunca lo vi llorar, él siempre me estaba haciendo reír, pero desde que cayó en silla de ruedas no ha sido el mismo,  ahora lo debo de proteger.

Recuerdo que no faltaba mucho para fin de año, estábamos a mitad de el mes de noviembre, el aire era húmedo, frio y seco, nosotros solo esperábamos las fiestas de navidad, por los regalos.

-¡Qué bueno! ya solo faltan algunos días para que llegue navidad, no puedo esperar.

-Calma María, a todos nos gusta que lleguen esas fechas, al menos nos maltratan menos.

Pedro le decía a María, pues siempre se la pasan discutiendo de todo, Pedro es un niño muy malhumorado, es de piel morena, ojos cafés claros, cabello castaño obscuro, tiene 7 años, en cambio María es de piel blanca, ojos azules, cabello castaño claro, que le llega hasta la cintura  y tiene 6 años.

-Si claro, ambos tienen razón, son buenas fechas, a mi también me gustan.

-Mira José, es Daniel, esta hablando con una persona que esta afuera de la reja.

-¿Dónde María? No le veo.

-Si, mira está por ese gran árbol, junto a los arbustos, creo que le deberíamos de hablar a un adulto.

-María no veo nada, me estas jugando una broma.

-Pedro, tú si lo ves ¿Verdad?

María le preguntaba a Pedro, no le contestó, estaba paralizado de miedo, tanto fue el susto que notamos que estaba mojando los pantalones, mire de nuevo a donde estaba Daniel, quise ver lo que ellos estaban viendo, pero solo pude ver una sombra, no era muy clara, la sombra era muy grande y delgada, no podrá tratarse de un hombre, eso fue lo que pensé. Dé repente mis amigos se dejaron caer sobre sus rodillas contra el suelo, tapándose los oídos.

-Pedro, María, ¿Qué les pasa?

Les preguntaba muy asustado, no sabia el por que de esa reacción, mire a mi alrededor y todos los niños del patio estaban haciendo lo mismo, todo era gritos de dolor y confusión para los maestros y prefectos que corrieron al patío para ver que era lo que estaba pasando, Volteé rápido a donde estaba Daniel, el no mostraba ninguna molestia, parecía que estuviera platicando con alguien a las afueras de la reja, como si alguna persona le estuviera haciendo la plática en aquel árbol, yo solo podía ver aquella sombra.

Rápidamente los maestros y los prefectos asistieron a todos los niños, los llevaron a el interior del orfanato, les estaban llevando a la enfermería para que el medicó les revisara, cuando la profesora Irene fue por Daniel, le tomo de la silla y lo llevó a que lo revisaran también.

-No se preocupe Profesora, yo estoy bien, solo estaba platicando con un nuevo amigo que esta afuera, ¿sabe una cosa?, el también esta solo, no tiene padres, familiares o amigos, es por eso que me quede platicando con el.

-Claro mi pequeño Daniel, solo que ahora ya es tiempo de meterse, quiero que te revisé el medicó, si quieres dile a tu amigo que si el quiere

puede venir también, con suerte y también le podrán revisar.

-¿Oíste eso? La profesora me dio permiso de que vengas conmigo, veras que nos divertiremos, te presentare a todos mis amigos, ya no estarás solo.

Yo estaba a un lado de la puerta y pude ver como Daniel le hablaba a aquel rincón donde estaba ese árbol, ¿se estará volviendo loco?, o eso era lo que yo pensaba, la maestra imagino que se trataba de un amigo imaginario, es típico en los niños tener uno, yo lo tenia hace tiempo.

Pasada la conmoción del incidente, todos regresamos a nuestros dormitorios, los cuales eran mixtos, Pedro, María, Daniel y yo estábamos en la mismo dormitorio, esto gracias a las influencias de la profesora Irene, ella sabia que éramos como hermanos y no le parecía bien el separarnos, aun que a algunos prefectos no les gustaba, gracias a ella podíamos estar juntos, noté que el comportamiento de María y Pedro había cambiado, estaban asustados por algo y ese algo fue lo que vieron en el patio, Daniel no mostraba ese comportamiento miedoso.

-Daniel, ¿con quien estabas platicando, en el patio?

Le pregunté lleno de curiosidad.

-Es un nuevo amigo, le encontré mientras estaba viendo el bosque que esta detrás del orfanato, el se encontraba parado a un lado del árbol, solo observaba como jugábamos.

-Venga Daniel, yo miré donde tu estabas y no vi a nadie, no me mientas.

Le contesté un poco enojado, pues pensé que no me quería decir realmente quien era esa persona.

-No le preguntes, por favor José, sí había alguien a las afueras de la reja, yo le vi, el, el, no, no, tiene, tiene, cara.

María contestó muy exaltada, claramente estaba muerta de miedo.

-Es alto, muy alto, esta vestido de traje, tiene corbata y es blanco, blanco como la nieve, no tiene rostro, pero aun así el nos miraba, esa cosa nos miraba, y te estaba mirando a ti también José.

No creía lo que estaba escuchando de mis amigos, yo no pude ver semejante cosa, ahí no había nada, solo una sombra, que a lo mejor era producida por las sombra de los arboles, tenia que haber una explicación lógica para el incidente de la tarde, algo provocó el sonido que todos dijeron escuchar.

-Bueno, ahorita regreso, tengo que ir con mi nuevo amigo, el me esta esperando en el pasillo, le prometí mostrarle el lugar.

Daniel impulsaba las ruedas de su silla con las palmas de sus manos, se dirigía a la puerta, su mano ya se encontraba en la perilla de la puerta, pero María le detuvo súbitamente.

-No, no, Por favor Daniel no te vallas, esa cosa es mala, lo presiento, el te hará daño.

-¿Cómo puedes saber eso?, el solo quiere conocer el lugar, quiere hacer amigos, no es malo.

Dicho esto, Daniel movió su brazo abruptamente y de un jalón logro que María le soltase, en cuanto el giro la perilla para abrir la puerta, María pegó un salto a su cama y se tapó rápidamente con las cobijas, Pedro se pegó a la pared, mostraban un terror en sus miradas, miré cuando se estaba serrando la puerta y pude ver nuevamente aquella sombra, estaba parada a las afueras de nuestra habitación, ¿Qué era esa cosa? ¿Cómo podría haber llegado al interior del orfanato?

Traté de tranquilizar a mis amigos, estaban muy exaltados, llenos de miedo,  para poder dormir tranquilos, me pidieron juntáramos las camas de María y Pedro, así los tres podríamos acostarnos juntos, me costó mucho trabajo conseguir que ellos dos pudieran quedarse dormidos, pero también me encontraba preocupado por Daniel quien aun no regresaba, ya pasaban de las dos de la madrugada, el sueño me estaba empezando a vencer, cuando escuché que la puerta de la habitación se habría.

-¿Eres tu Daniel?, si quieres te puedes acostar con nosotros.

-¿Cómo, Daniel no está? ¿A dónde se fue?

Se encendieron las luces del dormitorio y pude ver que no era Daniel quien se encontraba al pie de las camas, era la profesora Irene, quien claramente estaba agitada, parecía que estuviera corriendo de un lado a otro, mostraba una mirada llena de miedo, me levanté despacio para no despertar a María y a Pedro.

-Si profesora, Daniel salió de la habitación con su nuevo amigo, dijo que le mostraría el lugar, y no ha regresado, profesora ¿a ocurrido algo?

La profesora Irene comenzaba a temblar, su rostro mostraba algunas gotas de sudor, parecía estar aturdida.

-No pensé que esa cosa que Daniel llama amigo,  fuera verdad, posiblemente es una persona que se metió y se esta robando a los niños, José por ningún motivo salgas de la habitación, no le habrás a nadie, cierra la puerta con llave, yo vendré mas tarde, cuida mucho a María y a Pedro,  yo buscare a Daniel.

Asenté con la cabeza lleno de incredulidad, no podía creer que los niños estuvieran siendo raptados, ¿Quién podrá interesarse por niños huérfanos?, a nadie les importamos, esto no es bueno, Daniel y mis amigos corren peligro; Mire a mis amigos dormidos en las camas, tome la decisión de salir a buscar a Daniel por mi propia cuenta, un apagón en todo el orfanato me tomo por sorpresa, a lo lejos se podían escuchar gritos de algunos niños que se espantaron por la falta de luz, el eco era interminable y terrorífico, yo tenia una lámpara de mano guardada debajo de mi cama, la había tomado a escondidas del almacén,  la tome para salir, no sin antes ver de nuevo a Pedro y a María, quería cerciorarme de que se encontraran aun dormidos, los pobres habían pasado por algo que yo no entendía, a duras penas conciliaron el sueño, abrí la puerta tratando de girar la perilla suavemente para no provocar algún ruido que perturbara el sueño de mis queridos hermanitos, cerré con la misma delicadeza, encendí mi lámpara y comencé mi búsqueda en medio de la oscuridad total, los pasillos son muy familiares, pero de noche todo parece haber cambiado, es mas tenebroso, escucho como a lo lejos unos pasos de niños corriendo, se dirigen a el patio del orfanato, una ventana grande en medio del pasillo, deja ver una tenue luz proyectada por la luna, camine hacia ella y me asomé para poder ver lo que esta pasando en el patio, vi como los niños de otro dormitorio salían, uno tras el otro, formados, se dirigían a la cerca que marca el limite perimetral del orfanato, la cerca se encuentra rota algo la ha roto, y marca la salida hacia el bosque, corrí rápidamente dirigiéndome a el patio, pude alcanzar a un niño de nombre Juan.

-Oye  Juan, ¿Qué están haciendo? ¿Qué no vez que es de noche? ¿A dónde van todos?

-El; me; esta; llamando; el; quiere; quiere; que le acompañemos.

Juan parecía estar en un especie de transe, algo lo tenia bajo una fuerte hipnosis, por mas que le jaloneé tratando de detenerle no le pude, solo observe como desaparecían en medio del bosque rodeados de la infinita oscuridad, escuche un grito, era la profesora Irene, se encontraba en peligro, esa noche no pare de correr por todos los pasillos del orfanato, tenia que llegar a donde estaba la profesora, era la sala de prefectos, la Profesora Irene estaba sentada en el rincón de la habitación, le alumbré con mi lámpara, estaba realmente asustada, el terror en su rostro era inmenso, tenia las rodillas a la altura de la cara, sus brazos le rodeaban en un abrazo de autodefensa, escuchaba balbuceos que no eran claros, no noto mi presencia ni aun cuando le estaba alumbrando.

-Profesora, ¿se encuentra bien?

No me contestaba, me fui acercando despacio para poder ayudarla, cuando al fin logre llegar hasta donde estaba ella, le tome del brazo agachándome para verle mejor.

-¿Le ocurrió algo, profesora?, acabo de ver a unos niños y a Juan salir por el patio, están yéndose al bosque, algo ha roto la cerca, logrando hacer un hoyo, tenemos que detenerlos y encontrarlos, si no será demasiado tarde.

-No tiene cara, esa cosa no tiene cara, es muy alto, muy alto, los prefectos no pudieron hacerle nada, ellos, están, muertos, todos, muertos.  

-Por favor profesora Irene, contrólese tenemos que salir de aquí, ahora debemos ir por María y Pedro, les deje en nuestro dormitorio, ellos están durmiendo y se encuentran en un gran peligró, hay que llamar a la policía para que nos ayuden. 

-José, no, no, te dije que no salieras, que no les dejaras solos, esa cosa es un monstruo, esta por todo el edificio, ahora esa cosa ya los a de haber capturado, no pude encontrar a Daniel,  no le he visto por ninguna parte.

-No se preocupe, ya le buscaremos de regreso a el dormitorio, donde están mis hermanitos.

Tome con fuerza a la profesora, le ayude a pararse pues aun estaba en shock, y corrimos a el pasillo principal, corrimos lo mas rápido que pudimos, no le tomábamos importancia a los gritos, el llanto de algunos niños, era mas importante el llegar a mi dormitorio, yo solo quería sacar a mis hermanos y a la profesora del orfanato, era obvio que algo malo estaba ocurriendo, ya nos faltaba poco para llegar al dormitorio, cuando nos cruzamos con el prefecto Carlos, el estaba caminando a ciegas por los pasillos, en cuanto miro la luz de mi lámpara  corrió a donde estábamos.

-Gracias a dios, Profesora Irene, ¿Qué diablos esta pasando?, no entiendo nada de lo que esta ocurriendo, a todos nos ha sorprendido el apagón en las instalaciones del orfanato, he mirado las habitaciones de los niños y no están, los he buscado por todas partes y no hay rastro alguno de su paradero, escucho pasos, ruidos extraños, gritos, todo es confusión, lo que mas me extraña es que no he visto a otros prefectos o profesores por los pasillos, ¿Dónde se habrán metido?

-Prefecto Carlos, ¿no ha visto a Daniel?, lo he estado buscando y aun no le encuentro.

-José, ¿Qué haces fuera de tu dormitorio a esta hora?, No, no le he visto, estoy mas preocupado por lo que esta pasando. ¿Qué tiene Profesora Irene?, ¿Por qué esa cara de terror?, parece como si estuviera viendo un fantasma.

-Hay que Correr José, esa cosa esta aquí, nos esta viendo, el tiene a Daniel, mira, míralo, esta detrás, esta detrás,

Alumbré rápidamente con mi lámpara a las espaldas del prefecto Carlos, en la esquina se encontraba una persona alta y delgada, viste con un traje negro, lleva puesta una corbata  del mismo color, camisa blanca, sus brazos al igual que sus piernas son  extremadamente largas, su rostro es blanco, es justo como Pedro lo describió, no tiene rostro, no hay ojos, boca o nariz, empiezo a sentir un escalofrió por todo mi cuerpo, un miedo se esta apoderando de mi, mis rodillas están comenzando a temblar, mis pies parecen estar pegados al suelo, estoy comenzando a escuchar un zumbido que no es molesto, pero tengo un poco de nauseas, ¿acaso esa cosa es quien lo provoca?, ¿esto fue lo que ocasionó que todos en el patio cayeran de rodillas y se taparan los oídos?

Tiene atrapado a Daniel en una de sus manos, le lleva arrastrando como si se tratase de un muñeco de trapo, se encuentra inconsciente, pudo ver una gran herida en su pecho, como si algo lo hubiera atravesado, la sangre no le paraba de brotar, sus ojos están serrados pero muestran lagrimas de sangre, que corren por sus mejillas empolvadas, el prefecto Carlos volteo y  pudo ver lo que la profesora Irene y yo estábamos viendo.

-Pero que demonios, Oye tú, ¿Qué le estas haciendo?, suelta a el niño, la policía ya viene en camino.

El prefecto Carlos intento caminar en dirección de ese monstruo, pero en menos de un parpadeo desapareció frente a nuestras narices, nos quedamos anonadados. Tenia miedo y ya no había nada que hacer por Daniel, el ya estaba muerto o al menos era lo que yo pensaba, no quería que el sufriera una agonía innecesaria, si esa cosa le ha de matar, espero que sea una muerte rápida, sin dolor, perdóname Daniel, no puedo ayudarte, pero a nuestros hermanos si.

-Prefecto, Profesora, debemos llegar a mi dormitorio, aun no sabemos si María y Pedro están bien, los dejé dormidos, estoy preocupado por ellos.

-¿Qué demonios es esa cosa?, ¿José acaso tu sabes que es?, Profesora Irene, hay que reunir a los demás prefectos y Profesores, tenemos que detener a ese monstruo, los niños corren gran peligro.

-Todos ellos ya están muertos; esa cosa les ha matado, me temo que usted prefecto Carlos y yo;  somos los únicos adultos en este orfanato.

-Disculpen, pero ¿podemos seguir hablando de esto mas tarde?, le contare en el camino a mi dormitorio, y contestando a su pregunta Prefecto, no, no se que es esa cosa, lo único que le puedo decir es que esa cosa esta raptando a los niños, de alguna forma logra hipnotizar a los niños y los está llevando a el bosque, es quien provocó el incidente de la tarde en el patio.

El prefecto Carlos parecía aun incrédulo a mis palabras, el simplemente no me creía, pero no me importaba, la Profesora Irene ya le había visto y con eso me bastaba, ahora me estoy arrepintiendo de no haberles creído a María y a Pedro por lo que me estaban diciendo, espero llegar antes que ese monstruo.

Nos encontrábamos a unos escasos 50 metros de mi Dormitorio, cuando de la nada apareció de nuevo esa cosa, pero esta vez,  el caminaba hacia nosotros; de su espalda parecían salirle cuatro tentáculos de color negro,  y al igual que antes, en menos de un parpadeo se encontraba delante de nosotros, como si se hubiera tele transportado; con sus tentáculos rápidamente tomo de los pies y manos a el prefecto Carlos, lo estiró por las cuatro extremidades hasta tenerlo en un punto critico de tención muscular, se podía escuchar como los huesos se separaban uno por uno de sus lugares, los músculos se estaban desgarrando, el prefecto aun con todo ese dolor, voltear a vernos.

-Ra, rápi, rápido, José, saca a tus amigos y a la profesora Irene; salgan de aquí, busca ayuda, yo le entre.

El prefecto Carlos no pudo terminar la oración, pues fue partido en pedazos por esa cosa, la sangre nos salpicó a la Profesora Irene y a mi, estábamos paralizados de miedo, ahora nos matara a nosotros.

-Ami, amigo, no le hagas daño, a mi profesora y a mi herma, hermano mayor, ya te has divertido mucho, Slender, Slenderman; es hora de que te vallas, ya no podre jugar mas contigo.

¿Esa cosa tenía nombre?, se llama Slenderman; quien volteo y miro a Daniel quien se estaba arrastrando con mucho esfuerzo por todo el pasillo, dejando ver el camino cubierto de su sangre, pobre de mi hermano, no le podía dejar de ver, aun en su estado critico me sonreía y peor aun se estaba enfrentando a ese demonio llamado Slenderman, Daniel le estiro su debilitado brazo, alzando su mano en señal de un saludo de manos, mis lagrimas comienzan a salir pero mi voz se encuentra ausenté, no puedo hablar un nudo en mi garganta se ha formado; Slenderman, nos dio la espalda y camino despaciadamente hacia Daniel, los tentáculos desaparecían en su espalda; se agacho y le tomo de la mano, lo cargó y giró para vernos nuevamente, Daniel parecía haberse desvanecido, el ya había muerto, su rostro mostraba una felicidad y paz profunda; desapareció junto con Slenderman, la luz regreso a  todo el orfanato, La profesora Irene y yo nos dirigimos a mi dormitorio, abrí la puerta para poder observar a María Y Pedro, quienes estaban aun dormidos , al parecer estaban bien.

-José, será mejor que por hoy nos vayamos a mi departamento a pasar lo que queda de la noche, creo que es mejor y estaremos mas cerca de la estación de policía, mañana a primera hora haremos la denuncia correspondiente para que empiecen las investigaciones y la búsqueda de los niños que han desaparecido, sin contar a todos los prefectos y profesores muertos.

-Claro Profesora, hay que despertarlos para que nos podamos ir.

Logramos despertar a mis hermanitos, como aun estaban semi dormidos, no notaron la carnicería en los pasillos, todos los adultos que alguna vez nos pegaron, regañaron o castigaron, ahora estaban esparcidos en pedazos, algunos órganos y viseras mostraban aun sangre fresca, esto no creo poder olvidarlo tan rápido,  y  por lo que puedo apreciar en el rostro de la profesora, ella tampoco olvidará lo ocurrido en esta noche; en el transcurso del camino al estacionamiento no pudimos ver a algún niño, todo estaba en silencio, no había mas gritos, ruidos o aquel zumbido aturdidor. Nos subimos a el carro de la Profesora Irene, Pedro y María seguían dormidos en el asiento trasero, ya nos dirigíamos a su departamento, ella manejo un poco rápido, entiendo la desesperación de abandonar el orfanato, el camino para salir del orfanato  esta rodeado de arboles, es un tramo rocoso que va desde el bosque hasta la carretera principal, las luces del carro alumbraron a lo lejos una silueta familiar a nuestros ojos, que nos heló la sangre, era Slenderman, estaba parado aun lado del camino, solo se limito a observarnos mientras pasamos a un lado de el,  a alta velocidad.

Pudimos llegar sin ningún problema a el departamento de la profesora Irene, ella un poco mas tranquila, acomodó en un sofá cama a María y Pedro, los cuales no se dieron cuenta de lo ocurrido, al parecer no les importaba donde se encontraban.

-Bueno José, ya te he preparado el sillón a un lado de tus hermanos, si quieres ya te puedes dormir, yo me daré una ducha con agua caliente, pues me quiero lavar la sangre de mi rostro, también deberías de bañarte, estas totalmente manchado de sangre, recuerda que en un par de horas iremos a la policía para que nos ayuden, solo espero que nos crean, pues la historia les podría parecer una broma.

-No se preocupe, me bañare en cuanto termine usted, solo le quiero pedir un favor profesora, ¿puedo ocupar su computadora?, me gustaría ver unas cosas.

-Si claro, no te preocupes, me bañare rápido para que tú también te bañes y duermas un poco.

Me senté frente al ordenador y le encendí, quería buscar alguna información sobre aquella misteriosa criatura llamada Slenderman, mientras la Profesora se retiraba al baño, encontré mucha información, noticias y algunos extraños fenómenos, que de cierta forma estaban relacionados, todos mencionaban la presencia de una figura humanoide muy alta y delgada, junto con la desaparición de niños, no cabe duda se trata de Slenderman, el sonido del agua que caía  provocada por la regadera, logró arrullarme, a tal grado de quedarme profundamente dormido con la computadora encendida.

Un ruido y la postura que tenia por estar sentado frente a la computadora provocó mi despertar, no se cuanto tiempo he dormido, aun escucho el agua la regadera, ¿acaso aun no se termina de bañar?, la computadora esta con la pantalla en blanco, no puedo ingresar a Internet, voltee para ver a mis hermanitos, espero que sigan dormidos, ¿pero que? ¿Dónde están? No están en el sofá cama, me levanté de la silla y corrí hacia el baño.

-Profesora, profesora, María y Pedro no están, ¿No los escuchó salir de su departamento?  

¿Profesora? ¿Todo esta bien? ¿Se encuentra bien?

No recibí respuesta alguna por parte de la profesora, así que abrí la puerta del baño para ver por que no me contestaba; la regadera seguía funcionando, el agua seguía cayendo, el vapor del agua caliente estaba por todo el baño, camine despacio hacia a la cortina de la regadera, lentamente la tome y la empiezo a correr, el vapor sale con mas espesor, poco a poco se puede ver la silueta de la profesora sentada en el suelo, el piso de la regadera esta teñido de rojo, viseras y algunos órganos regados; la sangre se mescla con el agua caliente, La profesora Irene esta muerta, le han descuartizado por completo, apenas y le puedo reconocer,  vomite de inmediato; el olor es insoportable,  esa escena no me la puedo quitar de la mente, ¿Qué diablos esta pasando?

Si la profesora esta muerta, y algo me despertó, quiere decir que Slenderman esta cerca,  Ho no; Ya ha capturado a mis hermanitos, no hemos podido escapar de ese demonio, ¿Qué es ese zumbido?, esta vez es mas fuerte que antes,  me esta lastimando mis oídos, no lo soporto, las luces se han apagado, así empezó en el orfanato, ¿Qué esta pasándome?

-José, aquí estoy.

 (Estática)

Comunicado policial:

A toda la comunidad, les pedimos su colaboración para encontrar a los niños del orfanato local, aparentemente han desaparecido, por las investigaciones periciales parecen haber sido secuestrados, hay un agujeró en la maya del patio trasero, el cual se dirige al bosque, los cuerpos de rescate ya han comenzado la búsqueda aérea y terrestre. Las personas que laboraban en el orfanato como profesores y prefectos, han sido encontrados muertos.

La Profesora Irene Pérez Díaz, fue encontrada muerta en su departamento, posiblemente fueron acecinados por la o las personas que raptaron a los niños, cualquier información es de suma importancia, favor de contactarse con su departamento de policía mas cercano.