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Un día normal Soledad, una niña de tan sólo 10 años de edad, paseaba por la vereda con su padre, pasaron por una juguetería y Soledad vio un peluche con cierto aspecto siniestro, como a ella le encantaban las cosas paranormales se lo pidió al padre y él accedió a comprárselo.

Ella se volvió inseparable del peluche, pero pasaron los años y lo fue dejando de lado con el tiempo. A la edad de 13 años Soledad ya había sustituido sus juguetes por cosas más a la moda como mp3, celular, su notebook y todo ese estilo de cosas. Un día el padre le comentó que ya no había espacio para sus juguetes viejos en las cajas, y le preguntó qué es lo que quería hacer con ellos, ella contestó desinteresada que ya no los quería.

Soledad se dirigió a las cajas y empezó a sacar juguete por juguete y meterlos en bolsas y de repente llegó hasta el peluche siniestro que había comprado hace 3 años atrás. Quedó congelada mirándolo a los ojos fijamente y lo lanzó hacia el tacho de basura de su cuarto. Llegó la noche y su padre tenía que irse a trabajar y no volvía hasta el amanecer. D

dejó a su hija sola en la casa ya que sabía que ella se iba a poder cuidar muy bien ya que desde de que su madre había muerto la chica se había hecho muy independiente.

Cuando Soledad se sentó a cenar en la mesa solitariamente, escuchó un CRAC evidentemente proveniente de su cuarto, no le dio importancia, y siguió cenando, cinco minutos después volvió a escuchar el mismo ruido pero con más fuerza, acto seguido a esto escuchó pasos rápidos que se dirigían hacia ella. Soledad, totalmente inmovilizada, vio cómo se acercaba una pequeña sombra desde el pasillo hacia el comedor en donde estaba.

No le dieron las piernas para empezar a correr, ya que esa sombra no tenía sentido ya que ella no tenía ni perro ni gato y era evidente que se acercaba algo extraño que amenazaba contra ella, entonces ella salió disparada hacia la puerta pero cuando se dio vuelta para correr, en cuestión de segundos se escuchó un gruñido y se dio vuelta sobresaltada, era el maldito muñeco que había comprado hace tres años estaba parado allí y con un cuchillo en la mano mirándola fijamente.

Ella no se movía y el muñeco tampoco, era un silencio espectral, en cuestión de segundos, el muñeco gruñó y se abalanzó sobre ella, la chica cayó hacia atrás con el muñeco enredado en su cara y sin saber qué hacer, forcejearon un rato hasta que la chica logró sacárselo de encima.

Ella corrió hacia la puerta de su casa y escapó, corrió desesperadamente hacia la oficina de su padre que eran unas cuantas cuadras, siempre miró para atrás para ver si el muñeco estaba detrás de ella, pero en ningún momento lo vio. Llegó a la oficina del padre gritando y golpeando la puerta y su padre salió sin entender qué estaba pasando, le preguntó de qué se trataba todo eso, y ella contestó que un muñeco la quería matar, y el padre la miró con cierta desaprobación y le dijo que dejara de decir tonterías, que era tarde ya para estar diciendo pelotudeces y que se callara la boca, entonces la agarró del brazo y se la llevo a la casa.

Soledad lloraba y gritaba, no paraba de repetirle al padre que el peluche estaba en la casa y que iba a atacar, cuando el padre abrió la puerta el peluche estaba detrás y saltó hacia él y lo mató, cayó con una puñalada en medio de la cara y quedó en la puerta de entrada. Soledad gritó y cayó desmayada de la impresión que le dio, el muñeco maldito y sádico empezó a hacer una especie de ruido parecido a una risa y le clavó una puñalada en medio de su estómago, ella despertó de su desmayo gritando del dolor y murió en cuestión de minutos.

Hoy ese muñeco se pasea de tienda en tienda para que lo compren y satisfaga esa sed de venganza que tiene hasta el día de hoy.