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Esta es la historia de un chico de 17 años, el cual le tenía un terror reverencial al agua. Una noche, éste chico se estaba dando un baño bastante refrescante en su tina. No pasaron más de 5 minutos, al ver un rostro etéreo acercándose. Era el rostro de una mujer, de pelo largo y negro y de unos fríos y helados ojos azules. El rostro se acercaba cada vez y cada vez más y más, hasta que finalmente el chico sale corriendo del baño.

El-rostro-amenazante

Lo curioso es que a este muchacho, no es la primera vez que le ocurre esto, le ha pasado desde niño, así que no se acordaba. Pensó que era una broma pesada que le jugó su imaginación de repente. Pero el chico empezaba a sufrir traumas con el paso del tiempo, ya que le estaba pasando más seguido. Se desvestía, y entraba en la tina, pero cuando trataba de terminar de bañarse por completo, el rostro de esa mujer no tardaba en aparecer nuevamente.

Mientras más lo meditaba, más raro le parecía al chico esta experiencia porque, con el paso de los días él ya se iba dando cuenta de que era algo espectral, siniestro y diabólico, no eran problemas mentales que él pensaba que estaba teniendo así que, siendo él huérfano de madre, va una noche y le pregunta a su padre sobre su mamá, pero he aquí el detalle, resulta que su padre nunca le ha querido hablar de su mamá, él lo posponía, posponía esa conversación que quería tener con el hijo quizás para cuando él cumpliera los 21 años o tal vez más.

Su madre había muerto hace muchos años y él no la recordaba así que es aquí cuando el chico decide contar que un rostro lo sigue al estar en el agua.

El padre con una aliento de voz tétrico y con los ojos lagrimosos le dice:

– ”Dame más detalles de ese rostro”.

Y el chico temblando se los da y se los da tal y como se ha descrito anteriormente (los ojos fríamente azules y un cabello largo y negro) el padre entre lágrimas le dice:

–”Esa es tu madre, así era tu mamá”.

Su hijo, llorando también, lo toma, le da un fuerte abrazo y le dice que lo quiere.

El chico, sin olvidar lo que pasó, aplazó la practica de fútbol y se dirigió esa misma tarde a la biblioteca pública y una vez estando en dicha biblioteca que tienen todos los periódicos publicados, entonces el buscado aquí y allá él ya sabía más o menos como era la cosa y entre investigación e investigación finalmente encuentra el obituario que buscaba, o sea, el de su madre.

Mientras leía se dio cuenta de que su madre no había fallecido por causas naturales, sino que había sido asesinada por su padre, pero leyendo un poco más abajo en ese mismo artículo descubrió que había sido en acción de defensa porque resulta que a esa mujer, en una ataque de locura desconocida había querido ahogar a su propio hijo en la tina de baño.