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Una joven y hermosa chica había escogido la noche equivocada para salir a caminar sola por las oscuras calles de la ciudad, pronto se daría cuenta de su error al notar la presencia de dos tipos que la estaban siguiendo. La joven apresuró el paso, tal vez con la esperanza de divisar algún policía, o alguien mas que la ayudara a alejar a sus ya evidentemente perseguidores.

-Oye! a dónde crees que vas, detente queremos hablarte.

Fue lo que escuchó la chica justo detrás de su espalda haciéndola entrar en pánico y correr por los callejones buscando donde esconderse, sin embargo solo veía algún que otro vagabundo tirado en el suelo, los cuales no le podían brindar ninguna ayuda; ya que ellos tenían sus propios problemas con los cuales lidiar.

-Aléjense de mi por favor…GRITARÉ!!

-No escaparás…

En su desesperación la joven logró llegar sin darse cuenta hasta una especie de muelle en la ciudad, donde habían varios contenedores para mercancías vacíos, todos estaban alineados, así que pensó que al esconderse dentro de uno de ellos le seria difícil a estos violadores encontrarla, y al final tal vez desistirían y la dejarían en paz, su casa quedaba muy lejos aún, así que era la mejor opción. Visiblemente asustada, golpeó con una roca fuertemente la cerradura de uno de los contenedores, entro, y cerro la puerta tras de ella, los tipos llegaron casi justo con ella, pero no alcanzaron a ver en cual se había escondido.

La joven, temblorosa, luchaba por no hacer ningún ruido mientras se escondía en la negra oscuridad que le brindaba su salvador, aquel contenedor estaba muy sucio por dentro, aunque casi no se veía nada, se podían escuchar ratas corriendo y un olor muy nauseabundo dentro, el contenedor parecía estar húmedo, y lleno de trapos y cosas extrañas, pero eso era lo que menos le importaba a nuestra aterrorizada chica, ella solo pensaba en que aquellos desalmados se fueran, pero había algo mas allí, algo que se podía distinguir vagamente en la penumbra, era un rostro en la pared del contenedor, una cara que parecía sonreír con unos ojos de odio y que la miraban fijamente, no importaba hacia donde se movía, estos ojos parecían seguirla, pero no hacían mas nada, era solo como si la estudiaran, como analizándola, por suerte esto lo mas probable era solo un dibujo, tal vez grafitti.

Sin embargo era tan perturbador este rostro, que la chica le dio la espalda, cerró los ojos, y decidió quedarse allí hasta que amaneciera. Cuando ya se había calmado un poco se había quedado dormida sobre toda esa podredumbre, unos golpes en el contenedor contiguo la despertaron, eran aquellos dos sujetos que se habían tomado la molestia de ir contenedor por contenedor hasta encontrarla, la chica tapaba su boca para evitar gritar y delatarse, mientras ellos revisaban aquel contenedor.

-Parece que aquí no esta…

-Debe ser en el otro, estoy seguro que esta en uno de estos…

La joven estaba paralizaba, sabiendo que los tipos venían adonde ella estaba, pero de repente, algo ataco a aquellos dos asquerosos, se escuchaban sus gritos de dolor, golpes, gruñidos, como si un animal los estuviera destrozando, algo muy aterrador estaba pasando en el aquel contenedor justo al lado del que ocultaba a la chica, tanto era el alboroto que todo parecía estremecerse. La chica no podía mover un musculo, pero si se percato de algo, aquel macabro rostro que la observaba, no parecía estar allí en ese momento…los gritos cesaron, y solo se escuchaba como si alguien comiera saciando un hambre descomunal, la joven no hizo otra cosa que desmayarse.

A la mañana siguiente, ella despertaba lentamente, tenia un fuerte dolor de cabeza, y no era para menos, después de limpiarse los ojos, desvió su mirada hacia donde estaba el rostro en la pared la noche anterior, solo para descubrir que allí había un agujero, era claro que aquella cara siniestra no estaba hecha con pintura, se armo de valor y gateando sobre aquel asqueroso piso del contenedor, logro asomarse por el agujero, la escena…no era mas que dantesca, ambos tipos estaban descuartizados, asesinados y todas sus entrañas estaban desaparecidas, habían sido devorados por algo…la chica entro en pánico y comenzó a gritar con todas sus fuerzas, mientras se levantaba para salir corriendo de aquel lugar…pero…al abrir la puerta, y permitir la luz del sol entrar e iluminar los adentros de su escondite, vio que toda la noche estuvo durmiendo sobre huesos, piel, ropa y sangre, al parecer de muchas otras victimas de este rostro, o lo que sea que allí se ocultaba. Al salir cerro la puerta y cayo al suelo conmocionada y gritando, atrayendo a las personas que estaban cerca del lugar, que al verla toda sucia de sangre quedaron alarmados.

La pobre joven nunca pudo explicar que había sucedido, ella misma no comprendía la situación vivida, pero algo que no olvidara jamas, fue ese momento en el que mientras era atendida por los paramédicos que llegaron al lugar…había algo…un rostro…una cara siniestra que la observaba fijamente desde dentro del contenedor, gracias al pequeño espacio que dejo la puerta entreabierta.