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Hace un año, a mis amigos y a mí nos ocurrió algo terrible. Pueden llamarme Nath, pero a mis dos compañeros los llamaré I y R por respeto hacia ellos.

En mi escuela se había hecho muy popular el juego Brawl Stars, de hecho, todo el curso lo jugaba. Yo no iba a ser menos, así que también lo instalé.

Al principio iba bien, partidas casuales y divertidas, pero no tardé en obsesionarme, tanto que no podía dejar de jugar.

Claro que las modas siempre serán modas, y por eso son olvidadas. Todo el curso lo hizo, excepto mis dos amigos y yo. Los cuales conocía desde hacía tiempo, pero ese juego nos unió más, nos conectábamos para subir copas y entre todos buscábamos cómo conseguir personajes legendarios, aunque todos sin suerte.

Un día, I no fue a la escuela. A R y a mí nos llamó la atención, puesto que era alguien muy puntual que apenas tenía faltas. En el recreo nos mandó un mensaje, se había quedado en su casa para intentar un nuevo método para encontrar algo mejor que personajes legendarios: un brawler que nunca había salido.

Nos pareció algo imposible y divertido, así que quedamos en verlo nada más salir de la escuela.

Le envié más mensajes, pero no recibía ninguno, al parecer no tenía internet. La clase transcurrió normal, y cuando llegó la hora de salir fuimos hacia su casa. En el camino nos volvió a escribir, diciendo que había cometido un error, y se despedía de nosotros. Esto sí nos preocupó, empezamos a acelerar el paso.

Llegamos tarde, vimos una ambulancia en frente de su casa. I había muerto. Nos explicaron que llevaba todo el día encerrado en su cuarto y cuando por fin lograron entrar, él estaba muerto. Con muchas manchas negras en el pie, fue una verdadera tragedia que no pudimos entender hasta muchos días después.

La madre nos había invitado a la casa de I, y tuvimos una conversación. Ella quería mucho a su hijo, pero tener sus cosas le hacía daño, al ser sus mejores amigos, pensó que estarían a salvo con nosotros. Nos invitó a pasar al antiguo cuarto de I, estaba todo como el día en el que se fue. La cama desordenada, la estantería tirada y el escritorio con polvo encima.

Le quisimos preguntar unas cosas a la señora, pero ya no estaba. La buscamos por todas partes y no la encontramos. Íbamos a salir, esto no nos gustaba.

Para nuestra desgracia, las puertas estaban cerradas, las ventanas bloqueadas y el único lugar al que podíamos ir era el cuarto de I que ahora se veía mucho más siniestro que antes.

Cuando volvimos a entrar a la habitación, la puerta se cerró detrás nuestro, tragamos saliva. Encima del escritorio había un celular, el de I. Estaba la pantalla en negro, pero se encendió y empezó a vibrar demasiado, un color rojizo teñía el vidrio. Se estaba manejando solo, la contraseña se puso automáticamente y nos llevó a las páginas de la agenda.

“Lo he conseguido! Se como encontrar algo mejor que un legendario
Sin embargo tengo miedo por los requisitos… son muy raros”

La agenda seguía pasando páginas, yo me miraba con R, ambos estábamos asustados, gotas de sudor frío caían por nuestras sienes.

Hoy lo voy a hacer, estoy decidido
Solo quisiera que mis amigos estuvieran aquí”

La siguiente página, fue lo que en verdad nos dio miedo.

“Algo salió mal, me equivoqué feo
TENGO QUE DECIRLES
3L ESTÁ AAQUÍ esSTtoy PERDIDo0O”

En la siguiente página ya parecía otra agenda. Llena de caracteres extraños e imposibles para el celular, estaban cambiando constantemente, llegué a entender una frase entre tanta simbología.

“¿Quieren salvar a aquel que rompió el sello?”

Además, había un link, el cual no pondré por precaución

R y yo nos mirábamos con desconfianza. No podíamos salir del cuarto, ya lo había intentado R mientras yo leía las notas de I. Queríamos llamar a nuestros padres, pero la señal estaba muerta.

Tocamos el link en la pantalla de I, sin previo aviso el celular se apagó, al parecer se había muerto. Aunque luego de unos segundos volvió a prender, y nos mostraba un video titulado: “Cómo descubrir a Él”

I no mentía, los requisitos eran horribles. La habitación tenía que estar a oscuras, nuestros celulares debían tener nuestra sangre encima y teníamos que usar velas para iluminar la sala. Estos “requisitos” eran obviamente un ritual satánico.

Cerramos las ventanas, revisamos debajo de la cama de I y todavía estaban todos los materiales que él usó para el ritual, una caja de fósforos, las velas y una navaja.

Seguimos los pasos y nuestros celulares se apagaron, al igual que el de nuestro difunto amigo, empezaron a manejarse solos, y se abrió el Brawl Stars. Pero en lugar de salir el clásico inicio con la música de SUPERCELL, no salió nada, no había sonido, solamente un pentagrama suspendido.

Después vimos la pantalla de carga, había dos personajes nuevos, parecidos a R y a mí, corriendo de lo que parecía ser una figura extraña, un ente hecho de sombras.

Cargó el juego y empezamos a recibir mensajes.

Así que han decidido entrar, ¿eh?”

Abajo solo había una respuesta. “Sí”, la cual se pulsó sola.

Después, salió otro mensaje que decía: estas son las reglas:

·         tienen que jugar en supervivencia dúo contra jugadores reales.

·         cada vez que mueran, sufrirán una herida real.

·         si pierden, mueren

·         los ganadores obtendrán el derecho de desafiarme, y si logran vencerme, tendrán un premio especial

Ya no había vuelta atrás, y nuestros celulares lo “sabían, seguían dándole a continuar automáticamente.

La partida empezó sin previo aviso, el juego había empezado. Para nuestra suerte, R y yo éramos buenos, así que vencíamos a nuestros rivales sin problema…

Aunque cada vez que vencíamos a alguien, escuchábamos gritos desgarradores y llenos de desesperación.

También, nos atacaron muchas veces, el celular estaba manchado de mi sangre y no podía ver con claridad, a R le pasaba lo mismo.

Automáticamente se nos seleccionó un personaje y ni nos dio tiempo de ver que hacía,

Cuando nos quisimos dar cuenta, teníamos las mismas manchas negras que encontraron en el cuerpo de I.

Habíamos ganado la prueba, de hecho, salimos ambos en el podio y luego empezó otra partida. Estábamos en una especie de sala de boss-battle, donde el enemigo era I, o un personaje parecido a él, gigante y con unos ataques muy poderosos.

R estaba muy malherido, tenía cortes en los brazos y en las piernas, mientras que yo tenía una rajadura en el abdomen que me ardía con toda mi alma.

No sé cuánto tiempo estuvimos en esa pelea, pero ocasionalmente I se detenía y nos miraba, no quería hacernos esto, podía sentirlo; sin embargo, alguien más lo obligaba.

Luego vencimos a nuestro querido amigo, y el celular empezó a mostrar nuevos mensajes.

Yo cumplo mi palabra, me han vencido. De todas formas, no será la última vez que nos veamos.

El premio especial es saber qué soy. Supercell tuvo un éxito muy rápido, pero pocos saben que ellos iban a quebrar de no ser porque sus empresarios tuvieron la idea de hacer pactos con demonios… gracias a esto pudieron ser la organización tan famosa que son ahora. ¡claro que nosotros queríamos nuestra parte! ¡debíamos estar en un juego!

Decidieron introducirnos como un personaje de Halloween, el cual luego quisieron eliminar al darse cuenta de lo que habían hecho… una lástima que no llegaron a tiempo.

Un escalofrío recorrió mi espalda, sin embargo, no podía procesar todo lo que había leído por el incontrolable dolor que estaba pasando por mi cuerpo. Nuestros celulares empezaron a vibrar, y el de I nos mostró una foto de él, sonriendo.

Queríamos creer que habíamos logrado que descanse en paz.

Perdimos el conocimiento y nos desmayamos ahí. Al despertar no nos dolía nada, quisimos creer que lo habíamos soñado, pero… levanté mi polera y vi el tajo cicatrizado que tenía en el abdomen y una notificación en mi celular.

¡Partida finalizada!”