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Antes de que empiece a contar mi historia, quiero que visites esta página web para comprender mi situación:

http://noentresportupropiobien.blogspot.com.es/2015/05/la-cantata-de-medianoche.html

Lo has visto, ¿no? La terrible prosa del malvado Zalgo, las imágenes distorsionadas por su magia negra, sus amenazas. Y, lo peor de todo, su afirmación de que lleva ya un tiempo con nosotros.

Ahora te lo explicaré todo, si es que yo mismo lo entiendo.

Fue ayer, un amigo y yo metíamos en el buscador de Internet palabras al azar, esperando encontrar sensaciones fuertes en la red. Un juego de adolescentes: buscábamos fotografías aterradoras, creepypastas… cosas así. Pero lo que yo encontré fue mucho peor.

Mi colega había ido a por unos refrescos cuando vi la hora en el aparato: eran justo las doce de la noche. Se me ocurrió introducir en el buscador unas palabras, “cantata de medianoche.” Solamente para ver qué sucedía. E, inexplicablemente, porque no parecía ser un sitio con muchas visitas, di con ese blog. Entré, movido por mi mórbida curiosidad, y leí con pavor lo que se mostraba ante mí. Nada tenía sentido: ni el nombre del blog, ni el título de la entrada, ni las imágenes.

Antes de que él viniera, cerré la ventana y seguimos mirando imágenes por la red. Vimos algunas fotos en las que aparecía Slenderman, la foto de Smile Wolf… Nada aterrador, comparado con la experiencia que yo había vivido. Hasta que encontramos un meme aterrador en un foro de Internet: Zalgo. Yo conocía ese nombre, estaba clavado en mi mente.

Aprendimos que era un fenómeno de Internet, surgido en un foro hacía ya tiempo. Los usuarios distorsionaban el texto y las imágenes de algún cómic para críos, modificaban fotos para que pareciera que esa especie de demonio había actuado… La frase clave sobre Zalgo era la ominosa “Él viene.” Tendría que haber respirado tranquilo, ¿verdad? Al fin y al cabo, el autor del blog solo era otro bromista más. Pero no: algo no andaba bien, y yo lo sabía. Era una sensación, no en el estómago ni en la cabeza, sino en las entrañas más sensibles de mi alma. Era como un frío… no, no te lo puedes ni imaginar. No podría describirlo.

Puse en el buscador “cantata de medianoche” de nuevo. Aparecieron un par de páginas, pero no eran como esa. Añadí el nombre del blog, “el blog del vampiro”, y apareció. Era como si la otra vez alguna fuerza desconocida me hubiera facilitado el acceso a ese suburbio virtual. Cuando él vio el mensaje, reconoció que era algo aterrador, pero ni mucho menos tanto como yo le había dicho. Eso sí, reconoció que las imágenes le daban “muy mal rollo.” Tuve ganas de matarle por tomárselo tan a la ligera.

En cuanto él se durmió, intenté mirar el perfil de quien había escrito ese artículo, y le puse un mensaje en privado preguntándole por él. Me contestó que no sabía cómo había sucedido, que no lo había escrito él: alguien había hackeado su cuenta. Él, según me explicó, había intentado borrar ese blog, pero no había podido. Quizás mienta, sí. Yo noté, sin embargo, que parecía genuinamente sorprendido, por su forma errática y confusa de escribir, algo que no había notado en sus otros blogs.

Reflexioné sobre el asunto durante horas, estaba demasiado afectado como para emitir una respuesta racional a lo que había experimentado. En la oscuridad del cuarto solo oía a mi amigo respirar, pero sentía algo más. Algo que me buscaba, y que no tardaría en encontrarme.

Tuve un sueño, que todavía no sé si está relacionado con esto. Yo volaba por el espacio mientras monstruos innombrables llenos de tentáculos me perseguían y buscaban mi carne. Yo huía de ellos por toda la galaxia, hasta que atravesaba un planeta. Entonces, me miraba las manos, pero se habían convertido en unos largos y viscosos tentáculos.

Desperté entre sudores fríos, con una revelación en mi mente.

Zalgo llevaba mucho tiempo influenciando a la humanidad y degradándola cada vez más, a través de distintos medios. Uno de ellos sería la influencia directa y otro, a través de esos cómics y de los blogs en Internet. Con su influencia directa había logrado que se realizaran las tiras, los vídeos sobre él, para que su culto creciera, aunque ellos pensaran que solo compartían imágenes graciosas en la red. De ese modo, extiende sus sacrílegos tentáculos por nuestro planeta con la esperanza de vernos caer en la perdición.

En cuanto al blog… creo que ya sé por qué su entrada se llamaba así: solo afecta a las personas a las doce de la noche, en la Hora Infernal. Por eso mi amigo no sintió nada, él no podía alcanzar a concebir la magnitud de aquello a lo que nos enfrentamos. En cuanto a su contenido, es un contrato con las personas que lo visitan durante la medianoche: si no hacen algo que les pide, ese engendro primigenio acabará con ellos. Con nosotros.

¿De qué se trata? Si vuelves a revisar el texto, creo que lo encontrarás bastante obvio: quiere que mate a alguien similar a mí, que vierta la sangre de un ser humano. De ahí viene el aparentemente aleatorio nombre del blog. Zalgo, como un vampiro, busca alimentarse de sangre inocente: si se le hace un sacrificio, lo hará con la de la víctima. Si no, beberá de la sangre de quien ha preferido morir a matar. De un modo u otro, gana. En cuanto a lo de ser un vampiro… hay similitudes, pero creo que este engendro es mucho más. Se parece algo al “Vampiro Estelar” de Robert Bloch. ¿Quizás él supiera de lo que se trataba? Pero no, es todavía mucho más…Tanto da: el caso era que, si estaba en lo cierto y no mataba a alguien, Zalgo acabaría conmigo.

Miré a mi amigo con lágrimas en los ojos: tenía que hacerlo. Fui a la cocina y agarré un cuchillo. Volví lentamente, como un cuerpo a medio resucitar, porque no quería llegar. En el fondo, no quería llegar.

La oscuridad era absoluta, así que no tenía que mirarle a la cara. Pero podía oír sus ronquidos. Sus malditos ronquidos, que me confirmaban que iban a acabar con la vida de mi mejor amigo. Cerré los ojos y bajé el cuchillo.

Me detuve un segundo antes de que se clavara en su estómago, y rompí a llorar. No podía hacerlo. Era mi amigo, al fin y al cabo. Pero yo no quería morir: todas esas cosas que me quedaban por hacer… Mientras oía, seguramente en mi imaginación, el gruñido de un engendro que demostraba con su existencia que el universo era horrible, pensé en una desesperada solución. Reí con tal fuerza demente que desperté a mi amigo. Cuando me preguntó qué me sucedía, respondí que me había acordado de un chiste.

Un día después, aproximadamente, cogí el ordenador. Y aquí nos encontramos, lector. He colgado mi relato en una página de creepypastas porque sé que la gente pensará que es falso y caerá en la trampa. Es una actitud cobarde engañar así, y lo hago para no mirar a los ojos de los que voy a condenar para salvarme, pero es lo único que puedo hacer. Confío en que alguien lo mire en medianoche, y en que este crimen indirecto sea suficiente para satisfacer al malévolo Zalgo.

Me pregunto si lo estarás leyendo en medianoche o no. Me pregunto si matarás a alguien o dejarás que esa bestia se alimente de ti. En ambos casos, siento mucho el infierno por el que te voy a hacer pasar. Y, en el último, te deseo toda la suerte y la astucia del mundo para sobrevivir. Recuerda: aunque parezca que Él no te persigue, Él no olvida. Él no perdona. Y, por encima de todo, ten algo claro durante el resto de tu vida.



Él viene.