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Soy Erik Madson y soy demonólogo. En esta ocasión me dirigía rumbo de la fortaleza de Krak junto a mis dos compañeros Robert Crimes y John Warren para desenmascarar los misterios que rodean a ese siniestro lugar.               

Tras 5 horas de vuelo llegamos al aeropuerto principal de Jerusalén, donde nos esperaba nuestro guía Jaron. Tras una breve presentación subimos a un coche, y nos dirigimos hacia la fortaleza.

El guía nos advirtió con mucho ímpetu de que no estuviésemos allí mas de 12 horas seguidas, ya que podría ser peligroso; a lo cual respondimos que en unas 4 o 5 horas habríamos terminado, pero si encontrábamos "algo" podríamos pasar la noche allí, ya que el Vaticano quería que investigásemos esto a fondo.

Al observar la antigua fortaleza a la lejanía Robert dijo en voz baja que tenía un mal presentimiento, a lo cual John respondió con un suspiro. Seguidamente bajamos del coche y Jaron nos explicó la macabra historia de ese lugar:

"A principios del siglo XII la fortaleza de "Krak de los caballeros" empezó a utilizarse como lugar de resguardo para los caballeros de la orden del temple, una orden de caballeros que luchaban únicamente en el nombre de Cristo.

Esta fortaleza localizada en Jerusalén oculta una aterradora historia tras de sí. Cuenta la leyenda que en esa fortaleza un marqués realizó rituales oscuros y satánicos para demostrar la existencia del infierno. Al realizar esto, se cuenta que en ese lugar se abrió "una puerta" hacia el infierno dejando entrar a un demonio, que recibe el nombre de Brifot.

Al entrar a la fortaleza sentí una fuerte presión en el pecho, y un escalofrío recorrió toda mi espalda. Seguimos caminando, visitando todas y cada una de las habitaciones, excepto una. Una habitación cerrada con una gran puerta de madera, y en tenía grabada la frase "Signati per Deus".

Jaron nervioso dijo que no lo se sentía cómodo en aquel lugar y que debía marcharse, y seguidamente se santiguó y de marchó mientras a la lejanía nos gritaba. ¡Buena suerte!.

Paseamos y paseamos por los pasillos pero no vimos, ni oímos nada extraño, hasta que escuché a gritar a Robert desde otra habitación:

-¡Erik, ven rápido!

Sin pensármelo dos veces corrí hacia donde se encontraba, y al llegar a su posición lo vi sentado en el suelo y con el rostro pálido.

-¿Qué ha pasado? -le pregunté intrigado.

-Erik... mira lo que he encontrado detrás de la estantería...

Me acerqué a la gran estantería, y con fuerza giré el mueble, dejando al descubierto 3 cruces invertidas talladas en la pared. Calmé a Robert y le dije que a esto habíamos venido. Saqué el teléfono e inmediatamente le eché una foto. Al instante John apareció y se quedó impresionado al ver las cruces inversas en la pared. Todo el mundo se quedó callado hasta que John dijo algo que nos dejó helados:

-Yo había venido antes a esta habitación, y detrás de esa estantería no había absolutamente nada...

Al decir eso Robert susurró:

-Sabía que una presencia demoníaca habitaba es esta lugar.

Justo al terminar la frase escuchamos 6 fuertes golpes provenientes del pasillo, e inmediatamente corrimos a ver qué estaba pasando. Cuando llegamos al lugar de donde provenían los golpes vimos que la gran puerta de madera, la cual estaba cerrada cuando llegamos, estaba abierta de par en par. Intrigados nos adentramos en la oscura habitación. 

Encendí el flash de mi teléfono móvil para iluminar el sitio, pero al ver lo que se encontraba allí los 3 nos quedamos paralizados. Las paredes de la habitación estaban llenas de crucifijos y en centro de esta se encontraba un círculo en el suelo con extrañas inscripciones que parecían ser hebreo.

De repente el portón se cerró con fuerza, y todas las cruces de la habitación comenzaron a darse la vuelta. En ese momento Robert cayó al suelo, y rápidamente fuimos a ayudarle.

En un instante despertó, pero su cara era totalmente distinta a la que estábamos acostumbrados a ver, tenía la mirada perdida y ojeras muy pronunciadas. En ese momento Robert gritó:

-¡FUERA DE MI CASA!

Asustado saqué de mi bolsa un crucifijo, y apunté a Robert mientras decía:

-¡Súbdito de Satán, te ordeno que salgas de este cuerpo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

Robert comenzó a retorcerse mientras gritaba palabras en un idioma que al día de hoy no reconozco. John aterrado intentó calmar a Robert pero este se le abalanzó mordiendo su cuello, y derramando una gran cantidad de sangre sobre el suelo del lugar. Yo seguía exorcizándolo, y gritando oraciones, hasta que Robert comenzó a levitar, y en un instante cayó de cabeza desde una altura aproximada de 5 metros rompiéndose el cuello y muriendo en el acto.

Todo se quedó en silencio y la puerta se volvió a abrir. Salí de aquel lugar y llamé a la policía inmediatamente.

Ahora me encuentro de Londres, mi ciudad natal, y espero que esta carta llegué intacta al Vaticano.



EXPEDIENTE KRAK 12/4/2018

-Erik Madson.