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A veces las historias de terror no necesitan tener algo paranormal para dar miedo. La crueldad humana es suficiente. Esta historia es de un chico, que recibió un gran trauma y que ha tratado de olvidarlo por años.

El chico se llamaba Samuel, trató de suicidarse varias veces, por lo cual sus padres decidieron internarlo en un hospital psiquiátrico, prometieron que mejoraría y no volvería a intentar quitarse la vida nuevamente. 

Dentro del hospital, conoció a un chico muy raro, era callado. Todo el tiempo estaba en las esquinas de los cuartos con la cabeza agachada, no hablaba: solo movía la cabeza para decir sí o no. Samuel comenzó a hablarle, siempre había buscado a alguien que lo escuchara sin interrumpirlo ni juzgarlo. Todo el tiempo se quejaba con aquel chico, él se llamaba Luis, le decía todos los problemas que tenía con su familia, lo que no le gustaba, cualquier cosa. Luis solo decía que sí moviendo la cabeza, o incluso no hacía nada.

Así pasaron los días y siempre estaba Samuel con Luis. Los doctores notaron una mejoría en Samuel y que le tenía un gran afecto al joven callado. Un día, Samuel le dijo al doctor que su amigo no merecía estar en ese hospital, que él no tenía ningún trastorno, solo era callado y reservado. 

Por varios días Samuel le insistió al doctor que dejara ir a Luis con su familia. Después de tanto insistir el doctor aceptó. Dejó ir a Luis. Luis saldría de ahí dos días antes que Samuel. Samuel le entregó una carta con su nombre, teléfono y dirección, lo abrazó y dijo:

-Sé que eres muy callado, pero me harías muy feliz si algún día me visitas -Luis tomó el papel y se fue.

A los dos días Samuel salió del hospital algo tarde porque lo festejaron por la gran mejoría que presentó, la celebración terminó tarde y a esa hora fue a su casa. Al llegar, abrió la puerta y notó algo raro: 3 cuerpos sobre la mesa. No pudo fingir nada, pues conocía a su familia  y sabía que sobre esa mesa estaban su mamá, su papá y su hermana.  Se acercó en silencio, y se dio cuenta que en la casa estaba alguien más. En una esquina, en la obscuridad, se encontraba Luis.

Luis se acercó lentamente a Samuel y, extendiendo su brazo lleno de sangre, le dio el mismo papel que le había entregado con su dirección.  Pero había algo más, un mensaje por parte de Luis escrito en la parte de atrás que decía: "Todas las personas de las que tanto te quejaste... ¿Estás feliz?"

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