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Todo empezó un sábado, las personas descansaban y otras se preocupaban de lo que iban a hacer la otra semana. Bueno, en fin, yo vivía en una pequeña casa junto con mi familia, la cual estaba conformada por mi papá, mi mamá y mi hermano pequeño, esta historia tendrá mucho que ver con él. Mi hermano tenía sueños y a veces escuchaba voces. Le recomendé a mis padres llamar a un médium para ver qué ocurría, ellos accedieron. El hombre que vino afirmó que no había ninguna entidad en su habitación ni tampoco en la casa. Dos años después, mi hermano dejó de escuchar voces por un buen tiempo.

En esos años, él era muy callado y se la pasaba encerrado en su cuarto, prácticamente no salía. Luego de varios meses, decidió salir para jugar con los vecinos de enfrente, que tenían la misma edad de él. Fue a su casa y llamó a la puerta, no contestaron. Volvió frustrado. Días después, se dio la noticia de que esas personas habían fallecido en un accidente de auto. Aunque para mí no significaba mucho, mi hermano lo tomó mal, ya casi no salía a comer.

Nos percatamos de su situación y nos precupamos mucho, así que llegamos a la conclusión de que algo estaba pasando. Lo llevamos con varios psicólogos y orientadores, los diagnósticos marcaron que él sufría de depresión, bipolaridad e indicios de equizofrenia. Mi mamá estaba devastada, pero mi hermano tenía una risa burlona en el rostro, no le di importancia.

Un día, él salió para hacerce un chequeo médico. Aprovechando su ausencia, entré a su cuarto para ver por qué no salía. Apenas al entrar, sentí un olor extraño y una sensación de vértigo indescriptible. Revisé debajo de la cama y encontré una caja, el olor se intensificaba y cada vez sentía más nervios. Tomé la caja y la abrí, no podía creerlo, habían patas de conejo, cabezas de aves y algo que parecía ojos de algún animal, no quise revisar más.

Dos semanas después, le conté a mi madre, ella de inmediato fue a la habitación de mi hermano, él estaba dormido. En ese momento, mi mamá me jaló el brazo y me miró fijamente.

-Ya estás muy grandecito para mentir, ¿no?

Desesperado, revisé debajo de la cama, la caja no estaba. Resignado, me dirigí a mi cuarto. Al momento de acostarme, oí la risa burlona de mi hermano, él estaba en mi puerta.

-Tú sabes lo que hiciste, no te burles- Dije.

Evadió lo que le dije y se fue a dormir, dejando la puerta de su cuarto entre abierta, lo cual era extraño, ya que él siempre solía cerrarla. En fin, lo ignoré y me fui a dormir.

Mientras dormía sentí una sensación extraña, alguien me observaba como si estuviera esperando a que me moviera o a que hiciera algo. Encendí la luz, no había nada, volví a dormir. Más tarde, nuevamente sentí esa misma sensación, miré a mi alrededor, había una pequeña silueta, con una mirada de deseo de muerte, una sonrisa que ni el mismo diablo quisiera ver, y unas ganas de arrancarme la cabeza que se notaban en su mirada. Se acercó a mí y de la nada se fue corriendo. Fui a ver al pasillo, la puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada. Entré a su habitación, lo vi riéndose en un rincón en posición fetal, tratando de decirme algo. Solo oía susurros que decían cosas que ni el más trastornado diría. Le pregunté el por qué de la caja con los restos de animales y me dijo:

-Solo hice eso para tener un ambiente más agradable... Solo quería tener la sensación de estar muerto, la putrefacción y el desperdicio, eso es mi inspiración desde que nací. Te odio a ti, a esta vida y a todos los que la rodean. Quiero morir, pero primero debo acelerar sus muertes, porque morir es una promesa que todos deben cumplir.

"Morir es una promesa que todos deben de cumplir", esa frase es algo que nunca voy a olvidar, esa frase es para toda la vida. Desde esa noche, mis padres no fueron los mismos, mi hermano terminó en un manicomio y cada vez que voy a visitarlo escucho sus gritos y deseos de morir, diciéndonos que nos odia. Mi hermano está mal. Actualmente, en el 2017 tiene 22 años y 2 de muerto, se suicidó en el patio de la recreación del manicomio, cumpliendo su último deseo, morir.