Wiki Creepypasta
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Mi padre llegó con una noticia; había sido ascendido de puesto. Su salario se quintiplicaría. Aunque, supuesto que era muy joven, el dinero no me interesaba, me entusiasmé, al igual que mi hermano, al verlo tan alegre. Sin embargo, no sabía que nos tendríamos que mudar. No a otra cuidad ni a otro país, sino a una lejana isla de pocos habitantes.

Mi madre solamente aceptó porque sería algo temporal, y la casa ya estaba pagada por los superiores de mi padre. Lo días pasaron tan rápido que, cuando me di cuenta, ya habíamos empacado y emprendíamos el largo y aburrido viaje. La gran casa, en la que nos hospedaríamos, era lujosa y quedaba cerca de la escuela.

El lugar era normal, excepto por una extensa carretera tras una valla que nadie transitaban. Conducía a un blanco edificio abandonado con grandes jardines y sin puertas ni ventanas. A su lado, había un largo camino de cemento que doblaba su esquina perdiéndose en el océano.

Un día que salí de clases, decidí caminar por aquel misterioso sendero. Debido a que mi casa quedaba cerca, no me preocupé por la hora. En un momento, el gran camino se acabó. En su término, se abría un curioso subterráneo. Entré, pero un vagabundo me sacó agarrándome de la camisa.

—¡¿Qué haces imbécil!? ¡Fuera!

—Discúlpeme, señor. Juro que no volveré.

—Si te vuelvo a ver, te sacaré todos los dientes de una patada. ¡Largo!

Corrí hacia mi casa avergonzado. Pasaron días, en los que hice amigos y todo anduvo bien. Una mañana, la policía encontró un cuerpo en la laguna y arrestó al padre de uno de mis compañeros por el homicidio. Lo asesinó de un tiro al haber agredido a su hijo por husmear.

Tras el asesinato, se rumoreaba de que allí sucedían fenómenos paranormales. Era el lugar ideal para visitar con amigos y grabar un vídeo. Nos arreglamos con algunos compañeros para visitarlo una tarde y, la vez acordada, a las seis de la tarde, todos nos encontrábamos allá.

Yo lideraría al grupo, pues ya había estado ahí y conocía el lugar. Encendimos nuestras linternas, y prendí mi cámara.

—Tres, dos, uno, acción. ¡Hola, gente! Hoy, junto a unos colegas, entraremos en el "subterráneo prohibido" y, con suerte, grabaremos algunos fantasmas. Espero lo disfruten.

Recorrimos el camino para bajar al extenso túnel. Las escaleras eran tan largas, que, al darme cuenta, mis amigos se habían acobardado dejándome solo. No obstante, seguí bajando.

Al tocar el suelo, mi alrededor era obscuro y la atmósfera, aterradora. En el piso, habían hojas de papel con letras al azar. Las recolectaba a medida que avanzaba. Parecía que alguien intentaba escribir algo, pero, ya que no veía qué escribía, no lo podía hacer.

Después de minutos de caminar sin encontrar fantasmas ni parecidos, fue suficiente. No obstante, mi linterna falló y me paralicé a obscuras. No recuerdo claramente cuánto tiempo estuve ni qué pasó después. Sin embargo, me acuerdo que una luz se encendió y me condujo a la salida. Había amanecido, y únicamente quería volver a casa.

Cuando regresé, mi padre hablaba con mi madre. El gran descubrimiento, del que jamás me dieron detalles, desembocó riquezas y, por consecuencia, éramos millonarios y podíamos irnos de esa isla.

Cuando regresábamos a Argentina, un hombre nos quiso robar. Nos ordenó que le diéramos todo. Mi madre, mi padre y mi hermano, sin oponerse, le entregaron todas sus pertenencias y dinero.

Luego de gritarles por qué habían dejado que nos robaran, me dijeron que no importaba. Fueron hacia una casa, y los seguí. Entraron al jardín y mataron a un hombre que podaba el césped.

Rompieron las ventanas y entraron. Yo estaba paralizado, y mi familia salió de la casa. Mi hermano, quien llevaba un cuchillo, le abrió el estómago al hombre muerto. Mi padre se acerco a mí y me dijo:

—Bienvenido a nuestro nuevo hogar, hijo. Entra cuando quieras

El mundo estaba de cabeza, todo era legal, personas bebían, robaban, asesinaban y violaban. Al principio era genial, pero, en más de una ocasión, me golpearon, maltrataron y robaron.

Pasaron dos años, mi familia y yo nos mudamos más de veinte veces. Hace 3 días, mis padres salieron y no regresaron. Mi hermano me intentó matar, sin lograrlo.

Su cabeza está aplastada sobre la nevera. Escribo esto porque he formulado una hipótesis. Una vez que mis amigos y yo bajamos por las escaleras, cada uno de nosotros terminó en una nefasta y retorcida dimensión alterna.

El hombre, que amenazaba a quienes intentaban entrar, sabía qué pasaba en aquel lugar por alguna razón.

Esta realidad es una realidad alterna, y, si es así, tal vez ese túnel no sea el único portal que haya en la tierra. No obstante esto es solo una simple hipótesis. Adiós a todos. Éste será mi primer y último escrito en esta pagina.

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