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Soy una chica que se puede considerar tímida, siempre lo he sido. Jamás me he enamorado realmente de nadie; nunca hablo con varones ni ellos me hablan a mí. Nadie se fija en mí, supongo que es normal, no soy tan bonita como las otras chicas. No he pensado mucho en esto, antes solía no afectarme, pero ahora que veo a mis compañeras andar de la mano con chicos, es que me doy cuenta.

Un día se me acercó un niño y me habló, me dijo que era bonita y me preguntó por qué yo nunca andaba con nadie, no supe qué responder, solo levanté los hombros como diciendo "no sé". Dijo que le gustaría conocerme más... Quedé pasmada, quizás me estaba jugando una mala broma, no le contesté y me fui a mi casa. Pasé toda esa noche pensando: "¿Será que en él encontraré eso que se llama amor verdadero?"

Llegué a la escuela al día siguiente y estaba él en la puerta, como si estuviese esperando que llegara. Me dijo:

-Hola, ¿cómo pasaste la noche? Espero que hayas pensado en mí...

En ese momento se me erizaron los vellos. Un escalofrío cruzó mi cuello...

-No, no pensé en ti... ¿Por qué habría de hacerlo?

-No hace falta mentirme, sé que lo hiciste. Yo estaba allí.

Pensé que bromeaba, que era una forma decirme que había pensado en mí también. Me reí incómodamente y entré a la escuela. En clases de Literatura seguíamos analizando el concepto de "amor verdadero". La profesora nos recalcaba que toda idea de amor verdadero en la poesía habla de la firmeza, que el verdadero amor es aquél incondicional. Supongo que tiene sentido, en las novelas siempre hay personajes de mujeres que se quedan eternamente pensando en su amor luego de su muerte. ¿Cómo puede durar tanto tiempo un amor y ser así, tan intenso?

En el recreo iba camino al baño, cuando en el pasillo más oscuro de la escuela me encontré con el chico de la mañana.

-No crees que estuve allí, ¿cierto?- me dijo con una sonrisa- esta noche volveré y susurraré en tu oído: "Eres mi corazón".

Me asusté mucho ante lo que dijo y fui a contarle a un profesor. Él junto con otro se rieron cuando les conté y simplemente me dijeron que el niño estaba tomándome el pelo, que era normal en chicos de nuestra edad. No se qué tan cierto sea pero yo no lo encuentro para nada normal.

Cuando llegué a mi casa no quise contarle a mis papás, temía que se burlaran de mí como los profesores. En la noche me acosté mirando directamente a la ventana, como si vigilara. Quizás no iba a aparecer en mi pieza pero ese chico había logrado asustarme y aunque así lo quisiese no podía pensar en nada más que en él. El sueño ya me estaba venciendo cuando se abrió la ventana de golpe. El viento hacía un sonido fuerte, pero fue cortado por la voz chillona que susurraba: "Eres mi corazón". El tono en el que lo dijo, la voz... Era horrible, era un susurro, pero sonaba rasposo y agudo.

Me paré de la cama y prendí la luz, no había nada. Pero luego de un rato volví a escucharlo. Grité de espanto y salí de mi pieza, seguía escuchándolo. Corrí fuera de mi casa y mis padres salieron tras de mí, pidiéndome explicaciones. No sabía qué decir, solo me tiré al suelo y me puse a llorar. Me calmaron y llevaron de vuelta a la cama, cerraron mi ventana, a la que culparon de mis "pesadillas". Lo bueno es que ya no podía oírlo. Pero a la mañana siguiente mientras daba un gran bostezo volteo la mirada y veo que la ventana se encontraba abierta.

-¿Viste que hablaba en serio?- escuché nuevamente su voz.

-¡¿Quién diablos eres?! -grité enojada.

Esta vez sentí más que solo su voz, sentí su presencia en mi espalda y cómo me respiraba en la nuca:

-Soy tu verdadero amor.

Todos me dicen que estoy loca, yo me estoy quedando sin argumentos que me defiendan. Todas las noches me visita, a veces ni siquiera me habla, solo siento su respiración. Nunca más lo vi en el colegio, todos quienes creí lo habían visto aseguran que no fue así, que me lo imaginé.

Se corrió la voz y ahora soy la del "novio imaginario". Yo ya no digo nada porque los días que hablo sobre él pareciera molestarme más en las noches, supongo que se enoja. Por eso mismo hablo con otros chicos incluso menos de lo que hablaba antes, temo que se ponga celoso.

Hoy intenté suicidarme y él no me dejó, me levantó de la tina antes de que lograra ahogarme. Me dijo que era "su propiedad", que seré suya para siempre.

¿Será que esto es a lo que llaman "amor verdadero"?