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Ésta es una historia que te hará dudar cada vez que toquen a tu puerta, y con mucha razón, porque nunca se sabe qué está detrás de la puerta.

Empieza así:

"Se acercó a mí como una luz de esperanza, como un ángel celestial que venía a salvarme en mi peor momento, y que no me pediría nada a cambio, como una obra de bien común. Pero lo que yo no me esperaba, era que detrás de su bondad y respeto, se escondía un demonio cuyo único propósito era robarme el alma. Era una fría noche de Julio, cuando el invierno azotaba las calles con nieve y el frío no daba tregua, así que al atardecer a no más tardar, toda la gente se metía dentro de sus casas y hasta el otro día, no salían por nada del mundo. Así que la calle quedaba vacía y oscura, por lo que muchas historias sobre espectros empezaron a esparcirse por todo el poblado, las cuales no me afectaban en lo absoluto, ya que yo soy muy escéptico al respecto. Pero esa noche todo cambiaría, ya que me toparía cara a cara con uno de esos espectros, el cual me ofreció una oferta muy interesante que yo, cegado por la codicia, acepté inmediatamente, sin saber lo que me esperaba.

Tocaron mi puerta tres veces, de manera lenta pero golpeando cada vez más fuerte a cada golpe. Yo, que estaba a punto de irme a dormir después de la cena, miré con mucha confusión a la puerta pensando: ¿Quién estaría afuera con este frío? Pensé que era un viajero que llegó a mi hogar y que fue rechazado por el resto de las casa así que termina en la mía, probablemente buscando comida y refugio. Como un hombre de bien y pensando el el frío mortal que debe estar pasando ese pobre viajero, busqué una vela, fui rápidamente hacia la puerta y me dispuse a abrirla. Tan grande fue mi pavor, que apenas la abrí. Me quedé sin habla, aterrorizado por la horrible criatura que estaba parado enfrente mío. Alta, muy flaca y larguirucha, con dedos largos y uñas afiladas, ojos grandes y brillantes de color rojo, y una sonrisa llena de dientes largos y tapado sólo con un abrigo de cuero, me miraba como si fuera a arrancarme la cabeza con esas afiladas uñas. Pero en vez de eso, abrió la enorme boca que tenía y dijo en una voz grave y terrorífica:

—No hay razón para actuar sorprendido, vengo a ayudarte. Soy el visitante nocturno.

Yo no podía ni mover los labios del miedo, sólo podía esperar a lo peor y cerrar los ojos, aún si la criatura no tenía intención alguna de lastimarme.

—¿No hablas? ¡Qué lastima! ¡Parece que me he topado con un mudo!

Lo único que pude decir era, tartamudeando:

—N-no soy mu-mudo.

En un momento así, lo que menos podía haber dicho era eso. A lo que la criatura respondió:

—¡Qué bueno! Ahora debo contarte sobre mi oferta que he venido a ofrecerte, y estaré más que gustoso si aceptas.

En ese momento mi miedo se fue, y respondí rápidamente:

—¿De qué se trata esta oferta?

La criatura sonrió revelando sus enormes dientes, pero por alguna razón no me dio miedo en lo absoluto, después de eso, respondió:

—Es un juego que yo he inventado, que no toma mucho tiempo y es muy divertido.

Apenas terminó de decir eso, me acordé del brutal frió que hacía afuera, e invité a la criatura a que pasase, la cual apenas entraba en la casa.

—Es una casa muy linda la que tienes, tienes buen gusto para la decoración.

—Gracias.

Lo invité a que se siente, preparé un poco de café para los dos, y me senté a charlar sobre esta oferta que él quería hacerme.

—El juego es simple, yo te mostraré un mazo de cartas, y tú escogerás una carta. Luego, voy a cerrar los ojos y sacar una del mazo, si me equivoco y saco la que no es, haré realidad tres deseos que tú me pidas, no importa qué sea, yo los haré realidad.

—¿Y si sacas la que yo he elegido?

—Tú me darás lo que yo te pida. Y no podrás negarte.

—Está bien, que comience el juego.

La criatura sacó de uno de sus bolsillos un mazo de cartas con unos dibujos preciosos, y cada carta estaba hecha de un material tan brillante que proyectaban una luz incandescente cada vez que se las ponía a la luz. Habiendo hecho esto, con un movimiento de manos ágil y preciso, las puso en fila a cada una y pronunció:

—Elige tu carta.

Saqué la del medio. Me tocó un nueve de corazones rojo.

—Ponla de nuevo en el mazo y mezcla las cartas.

La criatura miraba fijo el mazo, tal vez tratando de seguir la carta que yo elegí, así que mezclé más rápido esperando que la perdiera de vista.

—Listo, ahora haz lo tuyo.

La criatura cerró los ojos y acercó su gigante mano con la que perfectamente podría agarrar todas la cartas si quisiera, hizo un anillo con el dedo pulgar y el indice, y se puso a elegir pasando su mano de un lado hacia el otro. Yo por supuesto que no sabía donde estaba, así que se empezó a formar un poco de adrenalina en mí esperando que tomara la carta que no era. Estuvo un largo rato eligiendo, hasta que finalmente se decidió por la derecha.

—Ahora tomaré la carta, y tú cerrarás los ojos, si escojo la carta que no es, te digo que los abras, si es la que tú elegiste ,no los abrirás hasta que yo te diga que quiero.

—Está bien.

Pude sentir como la criatura retiraba la carta del mazo, y después de eso hubo una larga pausa, la cual hizo que más adrenalina se generara en mí, ya que no sabía si él había elegido la que no era o acertó en su elección.

—¿Sabes una cosa? te voy a pedir que abras los ojos.

Apenas dijo eso yo me sentí aliviado totalmente y la adrenalina se fue por completo, sabiendo que estaba salvado de darle lo que sea que la criatura quisiera de mi. Apenas los abrí, la adrenalina volvió multiplicada, ya que lo que veía era totalmente horroroso, la criatura sostenía en su mano con dos dedos, un nueve de corazones rojo.

—Ya sabes las reglas.

Estaba desesperado de repente, porque cualquier cosa que la criatura pidiese yo tenía que dársela.

—¿Qué es lo que quieres que yo te de?

La criatura sonrió de nuevo, y lo que dijo hizo que yo abra los ojos tan grandes como era posible, un escalofrío bajo por mi espalda, de manera espontánea. Y no era para nada, considerando lo que él quería.

—Tu alma.

Apenas terminó de decir esas palabras, abrió su enorme boca y se abalanzó sobre mí con la intención de morderme, pero logré empujarlo hacia atrás y me paré rápidamente.

—No puedes evitar este destino, ¡perdiste y tu alma es mía!

Rápidamente busqué el hacha que estaba colgada de un marco de metal y estaba listo para matar a la horrorosa criatura.

—¿CREES QUE ESA MISERA HACHA LOGRARÁ HACER ALGO EN MÍ? ¡SOY UN DEMONIO PODEROSO Y NO ME IRÉ DE AQUÍ HASTA TENER LO QUE ME PERTENECE!

—¡Lo único que te pertenece es la muerte!

Dicho eso, di un golpe preciso y fuerte en su pierna, la cual empezó a soltar un liquido negro y espeso, que asumo que era sangre. La criatura gritó de dolor y me empujó hacia atrás con hacha y todo, lo cual me dolió un poco pero estaba listo para atacar otra vez.

—¡No puedes vencerme, débil humano, ríndete y acepta tu destino!

—¡Jamás!

Corrí hacia la criatura rápidamente y lancé el hacha con todas mis fuerzas apuntando directamente a la cabeza, la cual voló un par de metros y le dio justo en el cráneo. Su cabeza empezaba a sangrar y la criatura cayó al suelo brutalmente. Exhausto por haber hecho semejante fuerza para lanzar el hacha, empiezo a respirar pesadamente tratando de recuperarme. De repente sentí ruidos atrás mío, como una voz apagada, un murmullo, a lo que me di vuelta y preparé el hacha otra vez. De la nada, siento un dolor agudo y fuerte, mirando hacia abajo, veo una larga cuchilla que atraviesa mi estómago y deja salir un chorro de sangre bastante grande. Con las únicas fuerzas que me quedan, miro hacia arriba tratando de ver quién lo hizo. Grande fue mi sorpresa al ver que quien lo hizo, no era nadie más que la criatura que había matado hace rato.

—Yo dije que no me iba a ir hasta que tomara lo que me pertenece.

Dicho esto, abrió la boca nuevamente y me inundó de oscuridad, y un dolor aún más fuerte en el cuello al sentir sus dientes atravesar mi carne y arrancar mi cabeza de mi cuerpo, dejando un charco de sangre muy grande en el suelo. Eso es lo único que recuerdo de mi triste final. Así que ya sabes, no le abras la puerta a nadie a la medianoche, no sabes si quien está del otro lado, viene para matarte".