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“La defensa propia es el contraataque o repulsa de una agresión actual, inminente e inmediata con el fin de proteger bienes jurídicos propios o ajenos" Editar

Todos hemos escuchado algo parecido en algún momento de nuestra vida, yo por otra parte lo he vivido, hoy vengo a contarles una pequeña historia de algo que me ocurrió en algún momento de mi vida, muchos se arrepentirían de ello, pero yo no siento ni el más mínimo remordimiento.

Mi nombre es Eddie Rogers, tengo 19 años actualmente, mi experiencia fue hace tan solo 3 años, es decir tenía 16 en ese entonces.

Ese día me encontraba en un consultorio psiquiátrico, tres días atrás me hicieron un examen psicológico en la secundaria, debido a algunos inconvenientes decidieron llevarme con un profesional pagado a recomendación de la escuela y el día de hoy tengo una cita con ese mismo psicólogo —Señor y señora Rogers, es su turno— Mientras estaba sentado junto a mi madre en el sillón esperando a que el doctor terminase con su cita anterior a la mía, el llamado de la recepcionista nos indicaba que éramos los siguientes.

—Vamos Eddie— Mi madre se levantó y en cierta forma, me obligaba a seguirla al consultorio.

—Si... ya voy...— Me levante lentamente del sillón y camine con pasos pesados hacia el consultorio.

—Con permiso— El consultorio no era nada fuera de lo normal, un asiento para el doctor, otro para mi madre y una especie de sofá donde podía recostarme.

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El doctor me señalo que me recostara a o cual obedecí sin pensar — ¿Y bien? Señor Rogers, ¿Esta es su primera visita a alguien como yo?— Hizo una pregunta de manera casi automática, a la cual respondí sin ningún ánimo —Si, por favor sáltese todas las formalidades y cualquier chiste malo que usted tenga que hacer y vamos al grano de una vez— Mi madre se veía disgustada con mis palabras, sin embargo al doctor no le importó lo más mínimo —¿Me responderás todo lo que te pregunte?— Pregunto en un tono amable —Si, de todos modos no tengo nada que ocultar—

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Nos tomó mucho tiempo, odio hablar sobre ese tipo de cosas, como por ejemplo: Mis vergüenzas del pasado, cosas que me daban miedo, cosas que odiaba, etcétera, etcétera...

Al finalizar con todas las pregunta y después de que el doctor lo meditara un poco nos dio su diagnóstico —Bueno, todo está bien, no hay nada fuera de lo normal, excepto por una cosa...— Señalo fácilmente el problema por el cual me habían enviado aquí —¿Cual es doctor?— Mi madre pregunto en un ligero tono de preocupación, yo solo fingía interés mientras escuchaba —Por lo que me contó su hijo tuvo una cuantas disputas en el pasado con sus compañero y la mayoría de ellas terminaban en resoluciones violentas, también por su comportamiento al hablar de esos momentos puedo deducir que su hijo tiene un problema de ira bastante grave— Mi madre se veía sorprendida yo levante una ceja en interés a lo que estaba a punto de decir —Pero... Él siempre ha sido muy tranquilo, de hecho casi nunca habla y mucho menos molestarse con facilidad— El doctor asintió y siguió hablando —Lo que tenemos es un caso de ira reprimida, mientras su hijo haga algún deporte o alguna actividad que le sirva para liberar esa ira no hay ningún problema, a veces lo que hacemos es hacer alguna terapia para ayudar con el auto-control a estas personas, pero su hijo tiene un auto-control sorprendente según me ha contado, solo le recomiendo que haga alguna actividad que le permita deshacerse de toda esa ira— El doctor termino de hablar y nos indicó que se nos había acabado el tiempo, mi madre insatisfecha se levantó de la silla donde estaba sentada y le agradeció al doctor, yo la seguí y nos fuimos de aquel consultorio.

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Hasta aquí todo bien, típicos problemas de una persona normal y nada más... Por varios días, que luego se volvieron semanas, estuvimos buscando algún deporte interesante en el cual pudiera deshacerme de la "Ira" además de artes marciales mixtas, atletismo y gimnasia no había nada más que pudiese interesarme remotamente y por desgracia en mi ciudad no había ningún lugar que practicara esos deportes además de mi secundaria.

Un día a mi madre se le había olvidado comprar alimentos cuando regresaba de trabajar y no teníamos nada para hacer la cena, era de noche y estaba cansada, así que me envió a mí a comprarlos en una tienda de 24 Horas que estaba a varias cuadras de mi casa.

—Ten cuidado— Dijo con algo de preocupación —No te preocupes, solo voy a comprar comida, nada va a suceder— Solo tuve que decir las palabras malditas antes de irme a la tienda.

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—Gracias, vuelva pronto y que pase buena noche—

—Gracias a usted— Salí de la tienda, estaba bastante oscuro, eran aproximadamente las 10:15 PM en ese momento —Ah... Maldición, tengo que apresurarme— En un suspiro me apresure camino a casa tomando un atajo por los callejones entre las cuadras (Error que me llevo a esta historia)

A mitad de un oscuro callejón, donde habían tablas rotas, vidrios, basura esparcida por todas partes, tubos de cobre que sobresalían de las paredes y un horrible olor a putrefacción que de seguro provenía de algún animal muerto que dejaron en la basura, me percate que alguien me seguía, me detuve y efectivamente me estaban siguiendo, habían dos chicos de aproximadamente 19-21 años de edad que estaban bloqueado mi escape desde atrás y otro en frente de unos 22-25 años aparentemente.

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—Supongo que ya sabes lo que queremos, así que evitemos los problemas y danos todo lo que tienes— Dijo el que aparentaba ser el líder del trió que me rodeaba.

—Me rehusó, ya lárguense de aquí también, no quiero problemas— Dije en un tono arrogante mientras volvía a caminar, pero no me dejaron pasar.

—Tendremos que hacerlo por las malas... no quería llegar a esto pero...— Su tono de voz se volvió mucho más amenazador, mi mente empezó a trabajar mucho más rápido y empecé a ver que tenía con él, me di cuenta que estaba desenfundando un arma que tenía debajo de su chaqueta, los dos de atrás sacaban cuchillos de sus bolsillos, rápidamente reaccione y agarre con fuerza la bolsa más pesada (La cual estaba en mi mano derecha) y con todas mis fuerzas lo golpee en la mandíbula antes de que desenfundara, con lo que cayó al suelo debido al golpe.

—¡Mátenlo!— Les grito a los dos que estaban detrás de mí que me mataran, me di la vuelta, tome una botella de salsa de tomate y se la rompí en el rostro al de la derecha, cayó al suelo inconsciente, mientras que el otro se lanzaba hacia mí con el cuchillo, me tire al suelo y le di una patada en la rodilla, dejo salir un quejido por el dolor y cayó al suelo de rostro, me levante y busque rápidamente algo que me pudiera ayudar, encontré una tabla con muchos clavos que sobresalían de uno de los bordes, la tome y golpee fuertemente en la cabeza en el que acababa de caer, su grito fue muy fuerte y su cabeza empezó a sangrar mucho, se retorcía de dolor así que pise la tabla fuertemente para acabar con su sufrimiento, la sangre salpico hasta mi rostro y mancho un poco mi ropa —¡Kenny!— Grito el líder del grupo que ahora eran solo dos.

—Ya vas a ver desgraciado— Sus palabras y su rostro estaban llenos de una expresión de ira absoluta y una inmensa intención asesina, busco el arma que "tenia" debajo de su chaqueta, pero la había perdido, cuando cayó al suelo el arma se le cayó y estaba a varios metros delante de donde nos encontrábamos, localizo el arma y salió corriendo para buscarla, tome el cuchillo de "Kenny" y luego se lo lance, le apunte a la espalda pero le acerté en la pierna derecha, por lo cual cayó al suelo y le costaba molerla.

—Maldición, ¡Te matare, te juro que te matare desgraciado!— Tome una tubería oxidada de un montón que fue tirada en un contenedor de basura, me acerque mientras el líder se arrastraba por el suelo tratando de alcanzar el arma, cuando la alcanzo ya estaba demasiado cerca de él, me apunto con el arma pero fui más rápido y golpee su mano con tanta fuerza que su muñeca se quebró y el arma salió volando y golpeo la pared, debido al golpe esta disparo sola, entonces lo mire con una mirada amenazadora, se notaba que empezó a acobardarse y gritaba por ayuda inútilmente —Jeremy, Jeremy, despierta y ayúdame maldito imbécil, este no es momento para desmayarse— Supuse que Jeremy era el que había quedado inconsciente al principio de la pelea y solo respondí: —Jeremy no va a salvarte, te dije que no quería problemas pero veo que no entiendes lo que es una advertencia, ahora tienes que aprender por las malas— Levante la tubería oxidada y empecé a golpearlo con todas mis fuerzas, una y otra, y otra vez hasta que me canse de golpearlo, se retorcía y se quejaba del dolor mientras soltaba maldiciones y amenazas vanas, tome la tubería con mis dos manos y atravesé su cuello con tal fuerza que la tubería quedo incrustada en el suelo recién agrietado por la misma.

—Fr-Fred... ¡Fred!— Me di la vuelta rápidamente y me di cuenta que Jeremy se había despertado — ¡¿Que carajos le hiciste?!— Pregunto con una voz llena de odio —Lo siento, está muerto, y tú eres quien sigue— Respondí con ojos llenos de intención asesina, trato de levantarse pero le costaba moverse, tome una parte de la botella que ahora era un montón de afilados vidrios, me le acerque rápidamente e incruste la parte afilada en su rostro, sus ojos fueron perforados inmediatamente y chorros de sangre brotaban del mientras se retorcía violentamente en el suelo y gritaba maldiciones que ni yo había oído en mi vida.

—Espera un segundo, todo acabara dentro de poco— Pise su rostro (Incluyendo la botella) Encajando la botella aún más profundo haciendo que muriese instantáneamente.

Me calme y relaje mi ritmo cardíaco, mire la escena donde me encontraba, tres hombres muy jóvenes y que se ve a simple vista que tienen experiencia en peleas asesinados por un simple adolescente que no socializa ni por cuenta propia, me pareció algo gracioso y bastante humillante para ellos, limpie la sangre en mi rostro, con la que salpico en mi ropa no podía hacer nada así que la deje ahí, tome las bolsas de comida que había comprado y volví a caminar hacia casa, me apresure ya que era mucho más tarde de lo que esperaba.

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Mientras estaba a una sola cuadra de llegar a casa recordé algo...—Ah... La salsa de tomate...— Durante la pelea utilice el frasco de vidrio de la salsa de tomate como arma para defenderme —Bah, diré que se me rompió en el camino y mañana iré a comprar otra... Igualmente no es mentira— 

Tres días después... Editar

Eran las 3:15 PM, estábamos terminando de almorzar cuando sonó el timbre —Yo voy— Me levante y fui a atender en la puerta.

Cuando abrí la puerta mis ojos se abrieron ligeramente en sorpresa, habían dos oficiales de policía, inmediatamente me di cuenta lo que pasaba, el más grande (Y más viejo) empezó a declarar —Eddie Rogers, esta arrestado por el triple homicidio de...— Interrumpí al oficial y dije: —Kenny, Fred y Jeremy, en ese orden exacto— Ambos oficiales quedaron impactados —¿No vas a resistirte?— Pregunto el segundo oficial —No, porque tengo una buena historia que contar— Respondí con calma —Eddie ¿Qué pasa? ¿Quién está en la puerta?— Mi madre preocupada había regresado para ver que sucedía y quedo sin palabras al ver que los oficiales me estaban arrestando — ¿Q-Que está pasando? ¿Eddie? Oficiales, esto debe ser un error ¿Podrían liberar a mi hijo?— Ella estaba entrando en pánico y hasta estaba a punto de llorar, trate de calmarla diciendo: —Calma, no pasara nada, solo tengo que dar algunas explicaciones y todo se solucionara, no tengas miedo, luego te explicare lo que paso— No sirvió de mucho pero ahora estaba ligeramente más calmada, los oficiales me subieron a la patrulla y solo pude ver el rostro de mi madre lleno de lágrimas.

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Estaba en una habitación con una mesa, unas pocas sillas y un gran espejo, ya todos sabemos lo que es este lugar; "La sala de interrogación"

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Llevo un pequeño rato esperando aquí, en cualquier momento un investigador que se encargara de interrogarme entrara por esa puerta mientras el otro me ve a través del espejo falso a un lado de la sala.

La pesada puerta metálica se abría lentamente mientras el investigador que me interrogara salía de ella —Bien, es hora de que des unas explicaciones— Dijo mientras ponía un expediente en la mesa —Tres adultos jóvenes, se llamaban Kenny, Fred y Jeremy, no se sus apellidos o su edad, no tenía ninguna relación con ellos, uno de ellos me amenazo con un arma, los otros dos con cuchillos... ... ...—

«Un largo rato más tarde»

Le conté la historia de cómo se desarrolló la pelea y como termine matando a los tres que intentaron asaltarme.

No me creyó.

—Y cómo es posible que si te atacaran ellos tres juntos, tu salieras ileso y ellos asesinados de manera tan brutal, no puedo creer que ellos sean los agresores— Dijo intentando acorralarme —Incluso si fuera yo el agresor tendrías el mismo problema, escoja bien sus palabras antes de hablar— Dije en tono de burla debido a su propio error.

—Ah…— Suspiro y continuo en un tono más amable —Pero aun así… ¿Cómo es posible que acabaras con esos tres armados tu solo?— Dijo aun sin creer la historia que le acabo de contar — ¿Quieres verificar si es cierto lo que te dije?— Pregunte —Si, eso cambiaria mucho este dilema— Entonces, en ese momento, vino a mi mente una idea —Usemos un detector de mentiras—

— ¿Eh? — Entro en confusión por mi declaración repentina, solo lo ignore y proseguí —¬ ¿Esta central no tiene un detector? Estoy dispuesto a que me hagan preguntas con el detector puesto, así no habrá ninguna duda de que estoy diciendo la verdad o si estoy mintiendo (Cosa que no hago) —

— ¿Estás de acuerdo con que usemos un detector?— Pregunto, aun dudoso de si hacerlo o no, a lo que yo respondí sin rodeos —Si, lo hare si eso les demuestra que digo la verdad—

—Está bien, voy a pedir autorización para usarlo— Después de decir eso, se fue a la sala al otro lado del vidrio, no espere por demasiado tiempo antes de que me llevara a otra habitación.

La habitación estaba mucho más iluminada, había un extraño dispositivo que me es difícil describir, deduje que era un polígrafo (El detector de mentiras) —Siéntese— Dijo el investigador, a lo cual me senté en la silla, me entrego unas cosas que tenía que poner en mi cuerpo, me las coloque sin problemas.

Poli topo

—Vamos a calibrarlo primero… Primera pregunta ¿Su nombre es Eddie Rogers?—

—Si— No hubo reacción por parte del detector.

—Segunda pregunta… ¿Tiene usted 25 años?—

—No— Nuevamente no hubo reacción.

— ¿Dónde estuvo ayer a las 12:56 AM?—

—Durmiendo— El polígrafo reacciono inmediatamente a mi mentira —Ah, sí funciona… Estuve toda la noche jugando COD y NFS— No hubo reacción.

—Bien, está funcionando bien, ahora, vuelve a contarme la historia y no olvides ningún detalle…—

Le conté toda la historia con el detector puesto esta vez, en todo el tiempo que estuve hablando, no hubo ni la más mínima reacción, después de hacerme muchas más preguntas, los investigadores finalmente creyeron mi historia, después de eso, me enseñaron las pruebas y me pidieron que diera explicaciones sobre que era cada cosa a lo cual respondí sin problemas, me registraron en el sistema y me escoltaron a casa.

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Cuando llegue a casa eran aproximadamente las 4:50 de la mañana.

Abrí la puerta y los oficiales entraron conmigo a la sala, mi madre estaba ahí sentada, no había dormido aparentemente, simplemente estuvo esperando ahí, no sé por cuanto tiempo lo hizo — ¡Eddie! ¿Estás bien? ¿Qué sucedió?— Se lanzó hacia mí en lágrimas abrazándome fuertemente, nunca antes en mi vida la había visto tan preocupada —Cálmese señora— Dijo uno de los oficiales que me escoltaron hasta aquí —Su hijo está a salvo y ya nos ha dicho todo lo que necesitábamos, no hay ningún problema con el— Prosiguió con la explicación —Vera hace poco su hijo estuvo en una situación por la cual fue investigado y por eso habíamos venido a buscarlo, pero ya todo se ha resuelto— El rostro de preocupación de mi madre regreso nuevamente, dudo antes de hablar pero pregunto cuidadosamente —¿Que sucedió con Eddie?— Dijo con voz temblorosa.

El oficial, aun no estaba seguro de si decirle o no, pero le hice una señal y entendió que era lo mejor —Vera... Su hijo hace unos días fue atacado por tres personas armadas— Solo vi el rostro de mi madre, que con solo verlo sabía que ella diría "¡¿Por qué no me dijiste nada?!" Pero se quedó callada mientras escuchaba —Lo bueno es que Eddie salió completamente ileso de esa situación, sin embargo...— Se detuvo por un momento, inhalo profundamente y siguió hablando —La principal razón de que viniéramos a buscarlo, es que esas tres personas, fueron asesinadas... Por su hijo— No hace falta decir que el corazón de mi madre se destrozó con esas palabras... ... ... El oficial dijo con detalle todo lo que sabían sobre el asesinato, incluido la manera en que fueron asesinados, y eso... Solo hacía que mi madre se deprimiera aún más...

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El oficial termino de hablar cuando ya estaba amaneciendo, ninguno de nosotros ha dormido desde ayer, él se levanta y hace una última declaración —Hemos determinado que lo que hizo su hijo fue legítima defensa, así que no hay ningún cargo en su contra, pero no habrá una segunda vez, le recomiendo que lleve a su hijo a algún medico psiquiátrico, nos vamos— Los oficiales, se fueron y me quede sentado junto a mi madre que estaba encorvada en el sofá, llorando en silencio, no hallaba nada que decir, solo me quede sentado, esperando que dijera algo.

—Eddie...— Cuando finalmente la escuche decir algo, ignore todo y solo la escuche a ella con toda mi atención —Dime... ¿Por qué hiciste eso...? No me hubiera importado... Que se lo llevaran todo... Solo quiero que estés bien...— Las palabras de mi madre me apuñalaban profundamente el corazón, de todo lo que hice en mi vida, de lo único que me arrepentí fue de esto... Romperle el corazón a mi madre de esta manera.

Ese día, y por varios días más, no fui a clases, no hable con nadie, mi madre tampoco fue a su trabajo, solo se quedó encerrada en su habitación, pude escuchar sollozos venir de ella en varias ocasiones... Esto fue así por un tiempo...

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Paso una semana entera antes de que mi madre saliera de su habitación, yo prepare la comida desde que se encerró, se la dejaba en la puerta de la habitación de ella, pero no la tocaba, ese día volvió a comer, todavía se le veía deprimida, volvió al trabajo y yo seguí cocinado desde entonces, un día... decidí seguir la recomendación del oficial e hice una cita en el mismo consultorio psiquiátrico al que había ido hace un tiempo, fui solo el día de la cita.

—Y bien Eddie ¿Que sucede esta vez?— Pregunto el doctor —Vera doctor, tengo una historia que contarle, y le diré como me sentí en cada momento, me gustaría que me diera su opinión— El doctor ya sabía sobre lo que había sucedido, pero en las noticias nunca dieron mi nombre o mostraron mi rostro, solo lo mantuvieron en secreto —Está bien, cuéntame— Dijo de tal manera que también podría interpretarlo como "Puedes confiar en mi" —Hace varios días...—

Le conté hasta el más mínimo detalle, como me sentía en cada momento y que era lo que pensaba, el doctor prestaba atención a cada cosa que dije, no como si me juzgara, lo hacía como si se asustara de mí, pero lo ocultaba muy bien, me costó darme cuenta de eso mientras contaba mi historia, pude notar que se sentía incómodo con mi historia, no estaba acostumbrado a tratar con personas que han matado a otras y no muestran ninguna pizca de arrepentimiento, por un momento pensé y creo que él pensó también algo parecido "¿Me he vuelto un psicópata?" Cuando termine de contar mi historia, él se quedó callado por un momento, cuando hablo, dijo con mucho cuidado, como si temiera de mí: —En todos mis años como psicólogo, nunca he tratado con alguien como tú, lo siento, no puedo hacer nada por ti— «Lo siento» Fueron sus palabras "¿Por qué demonios fue el quien se disculpaba?" No lo entendí y nunca lo entenderé, salí del consultorio, para ver a mi madre sentada en la sala de espera, con el mismo rostro de depresión.

—Señora Rogers, su turno— Camino silenciosamente a mi lado, ignorándome por completo, decidí esperarla.

Paso el tiempo hasta que salió silenciosamente del consultorio.

—La semana que viene a la misma hora...— Dijo el doctor, tenía una mirada extraña, miraba a mi madre de manera como si se compadeciera de ella y como si estuviera angustiado por algo más.

—Vayámonos— Dijo mi madre, con la cabeza baja, no pude ver sus ojos, pero seguramente no me hubiera gustado ver su mirada en ese momento.

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Caminábamos hacia casa cuando empezó a llover, no teníamos un paraguas, así que trate de llevar a mi madre a algún lugar donde no se mojara por la lluvia pero se rehusó, así que seguimos caminando.

Estaba oscureciendo y podía ver al sol ocultarse en la distancia, habíamos llegado a un parque, mi madre se sentó en un banco de madera, a mitad del aguacero que caía, sin decir una palabra solo miraba al cielo.

Entonces, de la nada, aparecieron dos tipos.

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El primero se acercó y le hablo a mi madre ignorándome por completo —Hey ¿Qué hace una belleza a mitad de esta lluvia?— Dijo en un tono irrespetuoso —…— Mi madre no dijo nada, él se molestó y empezó a hablar de manera más arrogante —Oye, me molesta que me ignoren, creo que es mejor para ti que me escuches porque si no lo haces te vas a arrepentir— Esa amenaza me molesto y lo empuje para alejarlo de mi madre, retrocedió unos pocos pasos y su expresión cambio a la de una de ira —Largo de aquí infeliz, ella es mi madre— Le advertí, pero solo se molestó más —¿Qué me vaya de aquí? Tú eres el que debe irse, veras, odio que me toquen unos gusanos debiluchos como tú, pero como es tu madre lo dejare pasar esta vez y te daré la oportunidad de que te vayas antes de que empiece a divertirme con ella, tranquilo, ella volverá sana y salva, solo quiero jugar un poco ¿Entiendes? Así que lárgate—  Esas palabras aumentaron mi ira, pero me contuve y volví a advertirle una segunda vez —Aléjate de ella, porque si no eres TU el que se va a arrepentir— Se enfureció y me agarro de la camiseta —Mira imbécil, no voy a aceptar amenazas de un escuálido inútil, hijo de mama que cree que puede hacer algo por su propia cuenta, ¿Crees que puedes decirme eso así como así? ¡Es mejor que te vayas antes que te deje como un montón de carne molida irreconocible! ¡¿Entiendes?!— Dijo con sus ojos inyectados en sangre y yo solo le advertí una última vez —Veras… Hace un tiempo, tuve un problema con unos tipos, ellos no terminaron en muy buenos términos, esta vez, mi madre se encuentra conmigo, así que no quiero problemas, te lo pediré una última vez, vete de aquí, antes de que te arrepientas de tu decisión— Dije pero por supuesto, no me escucho —Bien, entonces ven aquí, no voy a dejar nada de ti— Dijo mientras se preparaba para pelear —Supongo que eres de los que no conversan, no trates de huir— Así fue como comenzó el fin de mi vida normal.

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Me encontraba en una situación donde no puedo permitirme cometer ningún error, mi madre seguía sentada en el banco con la mirada al cielo, ignorando todo lo que pasaba en frente de ella, el hombre que estaba enfurecido en frente de mí, preparado para pelear y el segundo que se veía más joven, pero solo se limitaba a sí mismo a solo observar la pelea.

—No te distraigas— Dijo mientras se lanzaba hacia mí con intención de taclearme, era demasiado rápido, así que en lugar de echarme para un lado; pues no podría esquivarlo a tiempo, lo que hice fue tirarme al suelo y utilizar mis piernas para hacerle caer.

— ¡Arg! — Cayó al suelo violentamente y se arrastró un par de metros, fácilmente se levantó y se acercó más cuidadosamente con intención de golpearme con los puños, ya que entendió que taclearme una segunda vez no serviría de nada.

—Veamos si puedes esquivar esto— Gancho izquierdo, gancho izquierdo, gancho derecho, golpe al cuerpo con la pierna derecha, patada hacia mi pierna derecha, uppercut derecho, golpe al rostro, bloquee fácilmente los golpes con mis brazos y esquive los que no podía bloquear, siguió asaltándome golpe tras golpe sin parar, aparentemente era alguien que sabía pelear, incluso creería que es un profesional, después de resistir una gran cantidad de golpes me costaba un poco moverme como antes, pues estaba cansado y adolorido por los golpes que recibí, sin embargo, él estaba aún más cansado y ya le costaba moverse, su respiración era más rápida y sus movimientos eran torpes y lentos, ahí fue cuando aproveche mi oportunidad —Es hora— Él se confundió un poco por lo que dije, pero el otro entendió rápidamente — ¡Idiota sal de ahí de una vez!— Entro en pánico y le grito que se alejara de mí, pero no reacciono a tiempo y no pudo escapar —Te dije que no trataras de escapar— Dio un paso hacia atrás, lanzo un golpe al rostro desde la izquierda, lo bloquee con mi brazo derecho y con mi brazo izquierdo golpee su mandíbula con toda mi fuerza a lo cual retrocedió varios pasos yo seguí avanzando y atacando, lo siguiente fue un puñetazo directamente al estómago, cuando bajo la cabeza debido al fuerte golpe que lo dejo sin aire, le di una patada que le hizo subir la cabeza una vez más, luego le di un muy fuerte combo de puñetazos en el pecho, pude sentir como rompí algunas costillas y vi como escupía sangre, cuando detuve los puñetazos di un pequeño salto hacia atrás para alejarme y tomar impulso para luego saltar y con una muy fuerte patada giratoria (Muy similar a una que vi en cierta película hace un buen tiempo) Dejarlo tirado en el suelo —Ahh…— Se quejaba del dolor que le produjeron mis golpes, pero aun trato de levantarle, con lo cual lo agarre del cuello —Te lo advertí, pero no quisiste escuchar— Girando su cuello violentamente se lo rompí matándolo instantáneamente, ahora su cabeza estaba en un ángulo de 120° mirando hacia la derecha.

Solté al idiota que recién acabo de matar y me puse de pie, poniendo mi atención en el próximo objetivo, quien aparentemente no eran tan idiota como el otro.

—No te muevas o disparo— Estaba apuntándome ahora con una pistola, si disparara no podría esquivarlo — ¿Molesto de que matara a tu amigo?— Dije de manera que pareciera que lo estuviera incitando a apretar el gatillo —No, de hecho, me hace feliz deshacerme de ese idiota, lo único que hacía era causarme problemas, pero nunca halle el momento adecuado para matarle, gracias por el favor— Dijo mientras miraba con desprecio el cadáver de su compañero —Supongo que tu no serás tan estúpido— Dije mientras llevaba mi mano al bolsillo trasero de mi pantalón sin que se diese cuenta —No, pero déjame preguntarte algo antes… ¿Fuiste tú quien mato al grupo de Fred?— Pregunto de manera que pareciera un interrogatorio —Si, lo hice ¿Por qué? ¿Eran tus amigos?— Le confirme sus dudas y luego fui yo quien hizo una pregunta —No, pero podría decirse que eran compañeros de trabajo, ¿Sabes? Mi jefe me dará una buena recompensa por matarte— Preste mucha atención a su brazo derecho que sostenía el arma, apuntando directamente a mi rostro, listo para disparar —Ah, ya veo, pero lo siento, no puedo permitir eso— Dije mientras tomaba algo de mi bolsillo trasero —Pero estas equivocado— Halo el martillo del arma —El día de hoy, es el último día de tu vida— Justo antes de que apretar el gatillo, lance una navaja retráctil automática que tenía conmigo desde el incidente del grupo de Fred, esta fue directamente al brazo que sostenía el arma cortándoselo a lo largo e incrustándose en la articulación de su brazo derecho, apretó el gatillo del arma, pero la bala fue para cualquier lado, su brazo cayo, ahora era incapaz de moverlo, pues tenía un muy largo y profundo corte en su brazo por el cual era visible que venas, músculos y nervios del mismo habían sido cortados, sin duda en pocos minutos moriría por el desangramiento violento que se estaba produciendo ahora mismo, corrí directamente hacia él, reacciono y trato de tomar el arma con su mano izquierda —¡Maldito!— Grito mientras tomaba el arma —¡No te dejare!— Un segundo disparo resonó fuertemente en aquel parque, cuyo sonido fue ahogado por el ruido de la fuerte lluvia que caía.

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Me encontraba de pie, con un arma en mi mano, en frente de mí se hallaba un cuerpo que tirado en el suelo aun dejaba salir grandes cantidades de sangre, aquel hombre, que ahora además de tener una herida inmensa en su brazo derecho también tenía un agujero de lado a lado en su frente.

“Por poco me termina matando” Pensé por un momento, mientras miraba a mi alrededor.

Vi ambos cuerpos tirados en el suelo, uno con su cabeza a unos saludables 120° hacia la derecha y el otro (Como ya mencione antes) Con un inmenso corte y una herida de bala en su cabeza.

Pero por un momento sentí que alguien me miraba, no quise mirar por un momento, pero lo hice.

—E-Eddie…— Mi madre, quien me miraba horrorizada, tenía no solo una terrible mirada de horror, sino también en sus ojos tenía una mirada extraña, como si su corazón estuviera completamente destrozado, lo cual apuñalo profundamente en el mío, un dolor agudo que jamás en mi vida había sentido antes, me dolía el pecho; no por los golpes que recibí, me sentía mareado; no por el cansancio, sentía como que si mi mundo se viniera abajo; todo por la mirada y voz de mi madre, que me hacía sentir de manera horrible, en un intento desesperado por evitar que me siguiera mirando así, trate de decir algo, pero lo único que se me ocurrió fue: —Lo siento… Pero, no podía dejar que te hicieran daño— Pero esto solo hizo que se sintiera aun peor, y no solo eso, sino que también tuvo un ataque de pánico, me apresure a ayudarla, ya que no podía moverse, pero estaba muy asustada de todo lo que estaba a su alrededor, sobre todo… Estaba asustada de mí —Aléjate… A-Aléjate, por favor— No estoy seguro de si era capaz de reconocerme siquiera, pero aun así, a pesar de su forcejeo la tome y le di un muy fuerte abrazo —Lo siento… Lo siento… No hay manera de que pueda enmendar esto, pero por favor… Cálmate y descansa, no voy a dejar que NADA te pase, te lo juro por mi vida, porque… Te amo… Y te protegeré, así como lo hiciste cuando yo era un niño, ahora es mi turno de hacer lo mismo por ti— No solo ella, sino que incluso yo estábamos llorando en ese mismo momento, luego de que mi madre se calmara se desmayó, la cargue y me apresure a llevarla a casa.

Ese día, fue el último día en el que pude decirle con la sinceridad de todo mi corazón a mi madre aquellas palabras que JAMAS debería usarse a la ligera y JAMAS deberían decirse para mentirle a alguien “Te amo”.

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Pasaron tres días aproximadamente, ninguno de los dos ha comido nada, mi madre, desde que la deje descansar en su habitación, aparentemente después de despertar se encerró y no ha vuelto a salir desde entonces.

Estaba sentado en el sofá, solo esperando verla bajar las escaleras, sin importar que expresión tenga, solo esperaba eso…

Eran aproximadamente las 2:50 PM, se escuchaba un extraño ajetreo en las calles, vivimos en una zona residencial y no pasan muchos autos por aquí, eso me pareció extraño, pero mis dudas fueron respondidas en tan solo unos cuantos segundos.

Las ventanas fueron destruidas, las puertas fueron derribadas y muchos hombres altamente entrenados entraban a mi casa rodeándome, solo pude levantarme para cuando ya estaba rodeado por un equipo de hombres con blindaje pesado.

Luego, de entre todos, apareció una mujer de cabello castaño, gafas y una bata blanca, quien dijo de manera indiferente: —Eddie Rogers, debido a los crímenes que has cometido y a tu estado mental, se te llevara a la institución mental de la ciudad indefinidamente—  Dijo, lo cual me hizo entrar en una profunda confusión, pero no tuve tiempo de decir nada antes de que los hombres blindados  me agarrasen y me llevaran contra mi voluntad.

— ¡Esperen! Debe de haber un error— Grite tratando de hallar alguna salida de mi situación actual.

Me sacaron de casa y me colocaron una camisa de fuerza, me arrastraron hacia un camión “¿Por qué me sucede esto?” Era lo único que pasaba por mi mente mientras me metían dentro de aquel camión… Entonces, justo antes de que cerraran la puerta del camión, mire una última vez hacia mi casa, en ese momento, desde la ventana de la habitación de mi madre, la vi a ella mirándome desde entre las cortinas con lo que parecía ser un teléfono en sus manos, no pude ver su expresión por la distancia en la que nos encontrábamos, eso hizo que dejase de resistirme “¿Fue ella quien los llamo?” Fue la pregunta que me hice en ese momento mientras que sentía un muy fuerte dolor en el pecho.

Las puertas del camión se cerraron fuertemente y escuche la voz de aquella mujer que había visto hace unos momentos — ¡Estamos listos, vámonos de aquí!— El camión arranco, llevándome al próximo lugar donde permaneceré los próximos tres años.

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—Aquí será donde te quedaras— Dijo una enfermera mientras me llevaban a una habitación con varias ventanas de ambos lados y camas para los pacientes — ¿Y acaso ustedes piensan que me quedare aquí por mucho tiempo?— Pregunte con un tono algo arrogante, no podrían mantenerme aquí demasiado tiempo, puedo escapar cuando quiera —Tranquilo, este lugar tiene mucha confianza en su seguridad— Dijo, trate de ignorarla y solo salir de la habitación, le di la espalda a la enfermera e inmediatamente sentí un fuerte pinchazo en el brazo — ¿Eh? ¿Qué hiciste?— No podía entender lo que paso, la enfermera aún estaba de espaldas, pero esta vez con una jeringa en su mano — ¿Crees que no he lidiado con personas como tu antes? Por favor, descansa y prepárate para tu tratamiento— Me empecé a sentir mareado y me desplome  inconsciente.

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Bueno, hasta aquí llegamos, durante tres años estuve bajo una estricta vigilancia, vi personas internadas de todo tipo, algunas que intentaron suicidarse y fracasaron, algunos que tenías problemas mentales de nacimiento y se habían agravado hasta el punto de ser enviados aquí, algunos con tendencia a la piromanía, pacientes de depresión, autismo, ataques de pánico constantes y muchos otros tipos de personas que habían hecho alguna locura.

El día de hoy, he decidido salir de aquí, los sedantes que me colocan para “controlarme” ya no me hacen algún efecto y tengo algunas cosas que he reunido y ocultado  desde que fui internado, era de noche y todos estaban dormidos, me levante de la cama de la habitación con cuidado de no despertar a los demás pacientes, con cuidado de que no me viese, me acerque a donde se encontraba la enfermera que se encargaba de vigilarnos, tome una jeringa con sedantes y se la inyecte en el brazo — ¿Eh?— Al principio no pudo reaccionar pero para cuando me quito la jeringa ya le había inyectado todo su contenido —Te dije que no me quedaría aquí por siempre— Le dije mientras ella perdía la consciencia lentamente —Demonios, van a despedirme— Dijo justo antes de quedarse dormida.

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Tenía que cambiar mi ropa, lo único que tenía puesto era una bata de hospital que no cubría del todo en la parte de atrás, fui a donde guardaban las pertenencias de los internos, habían guardias en la entrada, así que fui a través de la ventilación (Me pareció muy cliché, pero fue lo mejor).

Busque entre todas las cosas que había, no encontré demasiado para mi talla, pero encontré una chaqueta de cuero artificial de un color rojo oscuro con algunos pines y accesorios, unos jeans negros, una camiseta negra, un gorro de color blanco y botas de velcro negras, me cambie de ropa y utilice la ventilación para llegar a la azotea del edificio.

— ¡Ah! Finalmente— Pude ver el gigantesco cielo nocturno, las miles de estrellas que solo podían verse desde fuera de la ciudad, la vía láctea y la luna llena en todo su esplendor.

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— ¿Qué haces aquí?— Escuche una voz provenir desde detrás de mí, ahí estaba un guardia en la puerta de acceso de la azotea —Maldición— Fue directamente hacia mí con intención de capturarme, reaccione rápidamente y tome un cuchillo de cocina que había conseguido hace un tiempo y corte su cuello matándolo casi instantáneamente, revise lo que tenía con él, unas llaves de auto y una linterna, no había nada más que me fuese de utilidad.

Tome una cuerda e improvise un gancho con objetos que tenía conmigo, la lance lo más lejos que pude hacia los muros de la institución, me asegure que resistiera mi peso y la amarre a una tubería que sobresalía en el techo, con la cuerda tensa, tome la chaqueta que tenía puesta y verifique que fuera lo suficientemente resistente y la utilice para deslizarme hacia los muros exteriores.

Utilice mis piernas para amortiguar el golpe con la pared, subí y me volví a colocar la chaqueta, corte la cuerda y salte desde lo alto del muro hacia unos arbustos, fueron unos 4 metros de caída pero no me sucedió nada además de unos cuantos rasguños por las ramas del arbusto, un guardia que patrullaba en la zona se percató del sonido y se acercó alumbrando con la  linterna — ¿Quién anda ahí?— Dijo nerviosamente mientras tomaba una pistola de dardos y le cargaba unos tranquilizantes.

— ¡Sal de ahí, no me hagas recurrir a la fuerza!— Logro darse cuenta que estaba ahí y mientras me apuntaba con la pistola de dardos busque algo que pudiera serme útil, encontré una rama y aún tenía el gancho que había improvisado para salir, tome el pedazo de cuerda que había sobrado después de cortarlo y lance el gancho hacia el guardia — ¡Demonios!— Por un golpe de suerte el gancho se le incrusto en la pierna y disparo el dardo a cualquier lugar, fui corriendo hacia él y le golpee fuertemente con la rama tirándolo al suelo y con la cuerda lo ahorque hasta que dejo de respirar, tome la pistola y los tranquilizantes y me dirigí hacia el estacionamiento.

Presionaba el botón de la alarma del auto buscando el auto que le perteneciese a aquel guardia.

—Ahí esta— Un jeep todoterreno sin techo, algo lujoso, pero lo tome, no teníamos un auto en casa, pero mi madre me hizo tomar clases de conducir por si acaso, pase los exámenes y ya tenía mi licencia, por lo cual se conducir, y bastante bien de hecho.

Acelere y me fui de aquella institución mental donde pase tres años de mi vida, dirigiéndome nuevamente hacia mi cuidad.

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Después de pasar un par de horas conduciendo a mitad me acercaba a mi destino, esto me lo indico un cartel de color verde el cual decía “Bienvenido a Emmort City” Estaba lloviznando y estaba nublado, el ambiente era gris y oscuro.

Welcome

Conduje por un rato más, hasta llegar a casa, baje del auto y me acerque a la entrada.

Toque el timbre y espere.

Después de una ligera espera la puerta se abrió, ahí pude verla a ella, con su hermoso cabello castaño y ojos marrones, una piel blanca algo bronceada, la hermosa mujer que me crio por tantos años, mi madre.

—He vuelto— Dije con una sonrisa, esperando ser recibido de la misma manera, pero… eso nunca sucedió.

—No… puede ser… ¿Eddie? ¿Eres tú? — Al principio no me reconoció, esto debió ser a que en tres años he crecido bastante —Si soy yo, sé que puede ser un poco sorprendente al principio pero…— No alcance a terminar antes de que ella continuase hablando con una extraña expresión de miedo —Eddie… Tu… No deberías estar aquí— Lo que dijo me dejo un sabor amargo en la boca, no pude comprender aquel sentimiento, no estaba molesto ni triste, fue algo extraño que nunca antes había sentido antes —P-Pero… yo vivo aquí ¿Acaso lo olvidaste?— Dije con preocupación —Ese no es el problema…— Dijo con la cabeza baja — ¿Qué te sucede? Tú no eres así, ¿Acaso te ocurrió algo?— Dije pensando en que podría haberle ocurrido mientras no estaba con ella — ¿Fueron esos imbéciles? ¿Te hicieron algo?— Recordé al grupo que se metió en problemas conmigo debido a que querían hacerle algo a mi madre — No, no fueron ellos…— Dijo dejándome con la duda de que pudo pasar — ¿Y quién fue?— Dije mientras pensaba en como deshacerme de los que le hicieron lo que sea que le hayan hecho a mi madre —Fuiste tú— No comprendí lo que dijo ¿Acaso dijo que fui yo? — ¿Qué dijiste?— Le pedí que repitiese lo que me había dicho justo ahora —Fuiste tú, mataste a esas personas… yo no pude soportar eso…— Dijo con lágrimas en sus ojos —Pero… Fue para protegerte— Dije mientras me acercaba a ella, pero ella retrocedía —No importa eso, yo estaba orgullosa de quien pudieses ser y yo te apoyaría sin importa que decidieras ser… Pero esto… No puedo estar orgullosa de haber criado un…— Dudo un poco antes de decir lo siguiente, tomo aire profundamente y dijo mientras lloraba desde lo más profundo de su alma: —Asesino…— Estas palabras apuñalaron profundamente en mi corazón y redujeron mi autoestima —Asesino… No… Yo no soy un asesino…— Dije mientras me seguía acercando a ella y ella seguía retrocediendo —Lo siento… Pero no puedo estar contigo…— Se disculpaba mientras retrocedía hasta quedar con la espalda contra la pared —No… Espera… Yo no… ¡No soy ningún asesino! ¡¡¡ES MENTIRA!!!— Grite fuertemente mientras golpeaba la pared en un intento de controlar mi ira, mi madre se asustó por eso y cayó al suelo —Aléjate, por favor, aléjate— Dijo asustada mientras sus ojos aún estaban llenos de lágrimas —Espera, perdón, no quería asustarte…— Me agache para intentar acercarme con cuidado de no asustarla, pero ella… — ¡No aléjate!— Me apunto con un arma, mis instintos reaccionaron inmediatamente y me aleje de ella, pero entonces un fuerte disparo resonó.

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Salí de la casa tratando de detener el sangrado de mi hombro mientras escuchaba la misma cosa repetirse una y otra y otra vez —Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…— Me aleje y subí al jeep mientras miraba a la entrada de la casa, ahí estaba mi madre con la mano tapando su boca mientras aun repetía lo mismo sin parar y llorando en el más profundo arrepentimiento.

—Te juro que no permitiré que te hagan daño— Dije mientras aceleraba y me dirigía a la ciudad a buscar algún lugar donde pudiese atender mi herida.

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Han pasado dos meses desde entonces, ahora me encuentro viviendo en un edificio abandonado, de hecho me va mucho mejor de lo que parece, me la paso en trabajos de medio tiempo para ganarme la vida y a veces paso por aquella casa para asegurarme que no le hayan hecho nada, tengo mucho cuidado de que no descubran quien soy, cambie mi nombre y mi aspecto, ahora tengo una identidad diferente, pero sigo siendo la misma persona, a veces pienso en lo que paso y solo sé que hice lo mejor, tengo mucho cuidado de no ser descubierto, todos me creen un criminal, pero lo que hice fue en defensa propia y para proteger a mi madre.

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Mientras caminaba en la calle hacia el edificio donde vivo, la noche era oscura y no pasaba ni un solo auto, solo podía ver las luces traseras de los autos que estaban en la distancia, luego se me acercaron unas personas.

—Supongo que hoy no queremos problemas, así que danos todo lo que tienes— Dijo uno de ellos y yo solo dije una cosa… —Yo tampoco quiero problemas, así que si no quieren arrepentirse, será mejor que se alejen de mi—

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Les diré una última cosa.

“A veces hacemos cosas que no podemos deshacer o de las que no podemos disculparnos, puede que en esas ocasiones hagamos cosas horribles, pero… Siempre que lo hagas por una buena razón, no hay límite para lo que somos capaces y si tenemos que proteger a alguien que amamos, no hay nada que pueda evitar que podamos proteger a esa persona si es que puede ser salvada”

Todo lo que hice… Fue en defensa propia y para proteger a la persona que más he amado toda mi vida.