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Es curioso que cuando uno cree que la vida se encuentra sin sentido, es el básico paso: naces, creces, te reproduces y mueres... Pero nadie enseña cómo llevar esta situación... No es el caso de todos...

Desde la creación simplemente tenemos miedo al pecado, ¿Pero qué son estos? Simplemente reglas...

Ese día salí como todas las mañanas creyendo que existía la misma rutina; despertar... Eso no fue lo que realmente sucedió, ese momento que creí que despertaba como cualquier día y salí de la cama y me encontré con esa situación, la casa estaba sola, no hay padres, es algo extraño debido a que mis padres siempre están en casa, entonces me percaté que en su recámara había un libro con una portada muy antigua, de hecho estaba forrada por piel con sangre, en latín encontré que decía "La clavícula de Salomón", es increíble que por más difícil que sea, uno es capaz de luchar y la curiosidad me tentó a abrir el curioso libro... Pero en el tacto el libro se encendió en llamas y luego vi a un ángel sobre él demasiado hermoso pero sus alas negras a lo igual que su cabellera, él tenia el libro en sus manos y dijo algo inentendible para mí... En eso me percaté de esa lucidez y me di cuenta que estaba en el transporte para el colegio...

¿Qué fue realmente eso? ¿Cómo llegue allí?... Entonces decidí darlo por olvidado...

El día en clases pasó lento, pero encontraba mensajes durante los textos, palabras que llegaban a mí diciéndome: Es el momento, hay que salir, explótalo... Señor, mi señor dejad mostrarse, seguid con el consumo de la sangre del hijo no deseado y salid... No entendí qué era eso... Surgió el día tal cual ha sido para mí...

Durante el retorno a casa escuchaba que me seguían pisadas fuertes y rápidas. Algo inmenso venia conmigo, la paranoia se apoderó de mí y corrí hasta casa. Cuando me sentí seguro en ella toda la casa tenía una penumbra lúgubre, algo infernal, demasiado oscuro. No encontré los interruptores de luz, apenas entre tropiezos llegué a la cocina y encontré una vela, la cual encendí con los fósforos que apenas pude reconocer con el tacto. Al lograr encenderlo me percaté que la casa estaba teñida en rojo con símbolos que en un recóndito momento los recordé como si en mí viviera alguien más que se encontraba dormido.

En ese momento sentí la necesidad de llegar a mi habitación, temía ver las cosas, temía de todo, ese terror que no me permite saber qué es realmente lo que sucede.

Giré la vela para aclarar la visión por el espacio de la habitación de mis padres, para mi sorpresa ellos estaban allí, pero había algo en ellos, algo maquiavélico, estaban sentados y tomados de la mano en dos sillas algo elaboradas de madera que nunca había visto, cada uno con una sonrisa macabra. En ese instante ella, mi madre dijo algo en latín diciendo:

- Es el momento, bebed la sangre del no nacido, abrid la puerta...

Y él completó la frase:

-...Del infierno, dad la gloría al caído...

Entre tropezones llegué como pude a mi cuarto, para mi sorpresa encontré ese libro bañado en sangre y queriendo alejarme de todo ello llegué a la puerta, que se atascó y con un relámpago de luz y ese olor tan horrible de azufre que salía de la puerta y de pronto una fuerza me empujó hasta la ventana de la habitación y con ello logré enfocar la vista hacía lo que me había empujado, vi a ese ángel hermoso con las alas recogidas en color blanco y me tendió la mano para incorporarme, se veía tan hermoso que deseé poseerla, tenderla ante mí como mi pareja... Ella me dijo:

- Vine por ti cariño, es hora de que me demuestres ese amor que me tenías, querido cual tú me prometiste en ese glorioso paraíso que construiste para vosotros...

Me quedé perplejo de esa manera de hablar... Cuando ella extendió sus alas y volaron las plumas blancas y surgieron el color negro al fin como en el sueño, y en el acto ella sacó un feto el cual lo contrajo con sus manos y lo exprimió en una copa de huesos... y dijo:

- Bebed...

No podía hacerlo, era repugnante, me negué en el momento... Pero ella me atrapó, me dijo de nuevo bebed, y en eso una de sus alas me dio un golpe cerca del corazón y vi cómo mi cuerpo perdía el control, solo mi mente, era capaz de describir el acontecimiento... Al sentir la sangre, mi cuerpo se partió a la mitad, salía la sangre a brotones en toda la habitación mientras ella decía una plegaria y me percaté que de mis entrañas surgió el que estaba dormido en mí, con una sonrisa burlona y maquiavélica, y con el libro en mano leyó la primera plegaria y los demonios que me seguían invisiblemente se hicieron presentes, nombrando a mis padres hacer presente su verdadero rostro y los llamó por cada uno como Dantalion con sus treinta y seis legiones; y a ella mi madre Sitri con sus setenta legiones....

Abrid la puerta del infierno, ordené en ese cuerpo que ya no era mío y mi ángel, ese ángel que me enamoró en un instante simplemente era la querida Lilith...