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Soy un chico muy feliz. Dejé el estado para estudiar la universidad después de haber terminado la secundaria, obtuve mi licenciatura en psicología, ahora trabajo como consejero estudiantil para chicos de secundaria. Mi hermano menor Mack esta felizmente casado y tiene un hijo de 2 años de edad,lo que hace que mi madre se vuelva hacia mí y me pregunte sobre cuando podré darle más nietos. Mi vida a sido bastante buena, pero recientemente descubrí algo que me puso todo de cabeza.

Mi padre necesitaba ayuda para limpiar el ático, algo que dijo que no se había hecho "desde que Reagan estaba en el cargo." Accedí a ayudarle, pero mi hermano no puede unirse a nosotros desde que tiene trabajo. Solo he estado en el ático unas cuantas veces a lo largo de toda mi infancia, así que estando ahí arriba otra vez se siente algo surrealista. El polvo y las telarañas cubrían cada caja, silla y baratija que se encontraba a la vista. Al menos tuve dos ataques al corazón por un par de ratas corriendo alrededor, pero mi padre y yo logramos clasificar muchas cosas fijándonos en si se necesitaba o lo desechábamos. Mientras mi padre se tomaba un descanso, en la cocina para tomar algo con mi madre, continué recorriendo el ático para ver si encontraba algo interesante. Ahí fue cuando algo colorido llamo mi atención.

Era uno de mis viejos comics, recostado en la orilla de una silla en la esquina. Lo recogí, la nostalgia surgió a través de mi en cuanto observe la portada, con mi superhéroe favorito, Hulk, Levantando un automóvil sobre su cabeza con sus dientes apretados. Tenia que tener al menos 15 años desde la ultima vez que vi aquel libro. Me sorprendí por la buena condición que tenía; al parecer las ratas ni siquiera le habían tocado. empece a hojear sus paginas, disfrutando del pasado que había sido olvidado. Sin embargo, cuando me acercaba ala mitad del libro, una hoja de papel blanco, doblada horizontalmente, se deslizó y cayó lentamente al suelo, aterrizando a mis pies. Mantenía un dedo en la última página donde había parado, para no perderle, me incliné para recoger aquel papel. Abriéndolo, comencé a leer el mensaje que había sido escrito:

"No lo soporto más. Deseo que alguien pueda entender por lo que estoy pasando, pero nadie lo hará nunca. Mamá, te quiero mucho y odio hacerte esto, pero es la única opción que tengo. Papá, hiciste tu mejor esfuerzo para mí y Mack, pero aún así, tengo que irme. Para cuando leas esto, se que ya lo habré hecho. No le digas a mis amigos la verdad sobre lo que sucedió; tampoco quiero que me entierres . No quiero ser comida de gusano. Mack, eras el mejor hermano del mundo y solo sabías que esto no era tu culpa. Estaré cantando con los ángeles y velaré por todos ustedes a partir de ahora.

Darby."


Miré la nota por un largo tiempo después de que terminé de leer. Lo leí una y otra vez, sin saber si esto era una broma o no. Si lo fue, entonces fue cruel y no pensé que alguien que yo conocía fuera capaz de hacer tal cosa. Miré con más fuerza las palabras. Los latidos de mi corazón martillearon contra mi caja torácica mientras consideraba la posibilidad de que la nota fuera ... ¿legítima? La letra era muy similar a la mía y estaba escrita en tinta naranja, mi lapicero de color favorito para usar cuando escribía en mi diario o cuando escribía historias cuando era más joven. Mi cabeza estaba dando vueltas. ¿Podría ser posible que hubiera escrito esto y simplemente suprimido la memoria? No podía recordar ninguna experiencia negativa que pudiera haberme hecho considerar la posibilidad de suicidarme, y estaba seguro de que ver algo como esto me devolvería esas experiencias. Pero estas no vinieron.

"¿Darbs?"

Salté, dando vueltas y escondiendo la nota instintivamente detrás de mi espalda. Mi papá estaba parado cerca de la entrada del ático, con una mirada confundida en su rostro. "¿Todo bien?" "Sí, papá, estoy bien, gracias. Solo que ... un poco sediento, creo que debería haber tomado mi descanso también. ¿Te importaría traerme un vaso de agua?" "¡Un vaso de agua, justo arriba!" Respondió, pero mientras bajaba las escaleras, pude ver que me miraba de cerca. Tan pronto como él desapareció, doblé la nota en un cuadrado y la guardé en mi bolsillo. Esperé hasta que terminé mi agua antes de decirle a mi papá que necesitaba hacer algunos recados, y que lo ayudaría a terminar de limpiar el ático en otro momento.

Regresé a casa e inmediatamente traté de comparar la letra de la nota con la mía. Mi escritura actual era mucho más ordenada, pero podría imaginarme a mí mismo como adolescente o pre-adolescente escribiendo la forma en que se escribió el mensaje. Por otra parte, si alguien hubiera intentado copiar mi estilo de escritura, eso explicaría las pequeñas diferencias. Después de un par de horas de cuestionar mi infancia, decidí dormir en ella. Tal vez llamaría a mi hermano y le preguntaría si recordaba algo traumático cuando éramos jóvenes. Estuve horas en la cama, pero justo cuando estaba a punto de quedarme dormido, recibí un mensaje de texto de mi madre:


"Lo encontraste, ¿No es así?"