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Los rayos del sol de la mañana atraviesan la ventana, Dipper se levanta de su cama, echando un vistazo al lado desordenado de la habitación, el cual pertenecía a Mabel.

—Dios, ¿cómo puedes dormir así? —dijo Dipper echándole una mirada al desorden. Luego se levantó de su cama y se dirigió a la cocina donde encontró a Mabel comiendo un gran plato de cereal.

—Buenos días Dipper, ¿cómo has dormido? —Preguntó Mabel. Él agarró la caja de cereal y la leche, y lo vertió en su taza.

—Mabel, realmente necesitas limpiar el lado de tu habitación. —Comentó Dipper.

—Pero es mi habitación. —Respondió Mabel.

—Lo sé, pero el olor es horrible. —Dijo Dipper.

—Oh, el olor, el olor. Oye, ¿has visto al tío Stan por algún lado? —Preguntó Mabel.

—Sí, está fuera de la ciudad, volverá el lunes. —Respondió Dipper

—Oh, bueno, yo voy a poner orden en la habitación. —Dijo Mabel

—¡Está bien, nos vemos! —Respondió Dipper

Mabel entró a la sala y cruzó el pasillo más allá de la máquina expendedora. Ella se detuvo y escuchó un fuerte grito. Los gritos sonaban como si viniera del interior de la máquina. Mabel ignoró el sonido y subió a su habitación.

Pasaron 2 horas...

Soos dormía en el mostrador de la tienda. Dipper entró sosteniendo su diario, luego procedió a sentarse en el suelo para luego leer. Se detuvo en una página muy interesante. Esta página era acerca de los demonios.

Grunkle stan demon.jpg

—¿Demonios? Suena interesante. —Dipper sonrió. Sus ojos casi estaban pegados a esa página durante un largo periodo de tiempo. Estaba aprendiendo más cosas acerca de los demonios que vivían en Gravity Falls.

—Un demonio puede transformarse a cualquier ser vivo, incluidos los seres humanos, no tengo ni idea de cómo detenerlos, esta puede ser mi última entrada del diario. Pero si alguien encuentra esta revista, por favor, mi última advertencia es que no confíes en nadie. —El último propietario probablemente no quería que nadie lo encontrara con tanta facilidad.

—¡Tengo que decirle a Mabel de esto! Mabel —Gritó Dipper corriendo por el pasillo para luego escuchar los gritos junto a la máquina expendedora.

—¿Qué es ese ruido? —Se preguntó Dipper.

Apoyó la oreja contra el cristal y logró escuchar los llantos de auxilio.

—Tengo que encontrar una manera de llegar allí. —Dipper buscó por toda la sala y encontró un palo de golf.

—Lo siento, Stan... —Dipper golpeó la maquina expendedora con el palo de golf. Cristales rotos por todas partes. La máquina se abrió. Dentro de ella habían unas escaleras que conducían hacia un sótano.

—¡Mabel! Ven aquí un segundo. —Gritó Dipper. Mabel llegó saltando por las escaleras y se puso de pie frente a Dipper.

—¿Qué pasa, Dip? —Dijo Mabel. Dipper señaló con sus dedos las misteriosas escaleras.

—Whoa... Cool... Hey, espera un minuto, ¿se rompió la máquina expendedora del Tío Stan?, ¿no? —Preguntó Mabel.

—Mabel, ¿es este el mejor momento para hacer esa pregunta? Mira, mi Diario dice que los demonios pueden transformarse en cualquier criatura viviente, incluidos los seres humanos...

—Bueno, ¿qué estás diciendo?

—Estoy diciendo que, tal vez, el tío Stan es un demonio.

Mabel se echó a reír.

—¿Un demonio? Dipper, deja de leer tantos libros. Simplemente deja eso y ven a ver la televisión conmigo, está el detective Pato.

—Mabel, quiero saber lo que está abajo de las escaleras, ¿vienes conmigo o no?

—Ugh, está bien, voy a ir.

Dipper y Mabel bajaron las escaleras. El área se tornaba de un color rojo mientras la temperatura aumentaba. Mabel se abanicaba y Dipper tomó su gorra para enjugarse la frente.

—¿Por qué hace tanto calor aquí? —Preguntó Dipper.

—No lo sé, pero me pregunto qué hay aquí abajo... —Respondió Mabel.

Mabel y Dipper se alejaron de las escaleras y se dirigieron hacia un oscuro pasillo lleno de huesos y sangre.

—¿Eh?, ¿qué es este lugar? —Dijo Mabel.

—No lo sé, pero creo que el diario podría decirnos algo. —El pasillo les conduce a una gran sala llena de cadenas y dispositivos de tortura. Los cadáveres cubiertos de sangre yacían encadenados en las paredes y suelo.

—Ustedes dos... Por favor... Salgan de aquí. —El cuerpo de un hombre se arrastraba hacia Dipper y Mabel. Ambos gritaron y corrieron lejos de él.

—Por favor, no les haré ningún daño. Salgan de aquí, no es seguro.

—Hey, ¿no te conozco de algún lado? —Preguntó Dipper.

—Sí, soy el viejo McGucket. Salgan de aquí mientras puedan...

—¿Quién o quienes le hicieron esto? —Mabel le rogó.

—Fue un hombre quien hizo esto. Me acuerdo de que yo estaba en el suelo, mis piernas se habían ido, no podía ver con tanta sangre. Miré hacia arriba y vi a un hombre con un traje negro de pie encima de mí. Entonces me desmayé, eso es todo lo que recuerdo.

—¿Un hombre con un traje negro? ¡Mabel! Debe estar hablando del tío Stan.

—Dipper, eres mi hermano y yo siempre te voy a creer, pero yo simplemente no puedo creer que el tío Stan esté haciendo todo esto.

—¿Qué estás diciendo Mabel?

—Estoy diciendo que le voy a contar al tío Stan de qué rompiste su máquina. —Cuándo Mabel se dio la vuelta para irse, fue apuñalada en el estómago.

—¡MABEL! —Gritó Dipper y corrió rápidamente hacia ella.

—Dip... Dipper... ¿Qué, pasó?

—Mabel, no voy a dejarte aquí.

—Ay, Dipper... Estabas en lo cierto, los demonios son reales, y el tío Stan es uno de ellos.

—¿Eh? —Dijo Dipper.

Mabel levantó su dedo y Dipper se dio la vuelta. De pie ante él estaba el tío Stan... En su forma demoníaca. Sus ojos eran negro puro, sus dedos estaban cubiertos de sangre, su sonrisa tenía sed de sangre.

—¡Tío Stan...! —Gritó Dipper.

—No confíes en nadie, Dipper.

Una hora más tarde, Soos y Wendy se preguntaban dónde se fueron todos. Caminaron por el pasillo y vieron hacia la máquina expendedora... Que yacía rota en el piso, y el palo de golf estaba en su lugar de origen.

—Parece que no hay nadie en casa. —Dijo Soos.

—¡Lo sé, bueno, vamos a ir al parque a burlarnos de las personas ancianas por ser viejos! —Respondió Wendy.

—¡Okay!

Pero esta clase de misterios son comunes aquí, ¿dónde estarán los demás...?

Soos y Wendy siguieron caminando hasta hallar los cuerpos de todos descuartizados en el suelo y ahí estaba Stan de pie sobre un cadáver que se asemejaba mucho a él.

—Bueno muchachos, tiren los cuerpos y olviden todo. —Soos y Wendy hipnotizados hicieron lo que dijo Stan y escondieron los cuerpos.

—¿Qué fue lo que pasó con Stan? —dijo Wendy.

—Pues creo que está bien. —Dijo Soos...

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