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LimboP MORADOR DEL LIMBO
"Se estremece la tierra, ruge la espuma de los mares sobre las montañas, y el cielo arde en música de sombras y liras infernales"

Este es un descarriado del Limbo, penitente del Purgatorio con fecha de nacimiento en un guiño de ¡CreepyLooza! Abstente de la arena, que esto es más legal que tu jfa. Burló La Guillotina y a los Jueces del Infierno, así que cómete tu teclado.

Ocurridos los anteriores sucesos, siempre fui un hombre divagando, tratando de escapar de mi pasado. Tratando de evitar las cosas que he hecho. Pero lo único que lograba era hundirme cada vez más en la culpa.

Intentando olvidar todo, decidí dejar mi ciudad natal, a mi familia y a mis amigos atrás. Así empezar una nueva vida en otra ciudad. Me había enterado de unos departamentos de buena calidad, donde podría alojarme y comenzar de nuevo, arreglando todos mis errores pasados. Eso tenía planeado al llegar allí.

Pasadas las horas, llegué a mi destino. Asombrado por la inmensidad de éste, me dirigí hacia el complejo.

Al llegar paré el auto, bajé y me dirigí a hablar con el encargado.

-Perdone señor, ¿no tienen departamentos libres?- Pregunté.

-Nos quedan tres, señor- Contestó-. Si quiere, puedo llevarlo a que las conozca una por una.

-No es necesario- Le dije-. Con cualquiera me conformo.

-Claro- Dijo-. Entonces, lo llevaré a la más cercana.

El viejo me tomó del brazo y me llevó hacia un pasillo, prosiguió a sacar una llave y abrir una puerta.

-Pase y juzgue usted mismo- Me dijo.

Entré, el lugar era genial, las paredes estaban bien arregladas y pintadas, y el suelo estaba limpio. Maravillado, le dije al señor:

-¡Esto es lo que busco! ¿Cuánto sale?

-Le saldrá 150$ el mes, señor- Contestó, sereno.

Enseguida proseguí a tomar mi billetera y buscar en ella, saqué lo suficiente como para pagarle el mes, luego me dio las llaves y la bienvenida. Después de los saludos, fui directo a buscar mis maletas para luego meter todo en mi nuevo apartamento.

Estaba feliz por haber encontrado el lugar ideal, pero, aún así, no podía dejar de pensar en la culpa…

Ya era de noche, había llegado a mi casa y llamé a un delivery para que me trajeran una pizza. Había buscado trabajo durante todo el día, pero, aún así, no había encontrado alguna vacante o algo por el estilo. Sin embargo, seguí animado para seguir buscando mañana. El camión de mudanzas con mis cosas, aún no había llegado, debido a que no había podido terminar de concretar los trámites, ya que recién me mudaba, así que solo tenía una bolsa de dormir y mi almohada conmigo, aparte de mi celular, claro está.

Mientras mi cena estaba en camino, recibí una llamada por teléfono, así que tomé mi celular y respondí. Eran mis padres, mandándome saludos y preguntando cómo estaba. A pesar que de quería cortarles lo antes posible, traté de ser gentil y entablar una conversación. Cuando cortaron, habían pasado 10 minutos y el repartidor tocó a mi puerta para entregarme mi comida. La tomé con su caja, le pagué al hombre, cerré la puerta y dejé la caja de ésta en el suelo para luego comerla. Fui al baño a lavarme las manos y de repente me dio ganas de orinar. Como toda persona, me bajé los pantalones y lo hice en el inodoro.

Distraído en mis pensamientos, comencé a notar como la habitación se tornaba fría. Miré alrededor, ya que me parecía extraño, pero no vi nada fuera de lugar. Me subí los pantalones. Me acerqué a la pileta y lavé mis manos. El frío se mantenía. Fue entonces, cuando una voz ligeramente conocida, susurró:

-Yo siempre te observo…

Salté del susto, pero de vuelta, no había nadie. Estaba sorprendido, pero, en realidad, no estaba seguro de que lo que había escuchado había sido real o solo mi imaginación; preferí pensar que era la segunda. Salí del baño tratando de olvidar eso y me dirigí hacia la sala para por fin comer.

Luego de terminar, dejé la caja con las sobras cerrada y fui a acostarme sin bañarme, para por fin terminar el día.

Más tarde, me encontraba acostado. No podía dormir. Todavía no tenía televisor, debido al problema con el camión de mudanza, por lo que no podía hacer otra cosa más que esperar. No era como otras noches, algo me despertaba, algo desconocido. Cada vez que lograba relajarme lo suficiente, llegaba una sensación que me hacía abrir los ojos por impulso. Mi frustración era bastante, no entendía qué pasaba, me despertaba y volvía a hacerlo una y otra vez.

Pasada media hora con la misma situación, decidí levantarme e ir al baño. Entré y cerré la puerta. Abrí la canilla y empecé a lavarme la cara. Tomé la toalla, que venía de cortesía por parte del encargado, y me sequé la cara. Levanté la mirada para mirarme en el espejo, también de cortesía, y abrí los ojos. Me llevé una gran sorpresa al notar una silueta negra algo borrosa al lado del bidet. Enseguida, y por impulso, me di vuelta, pero resultó no haber nada. Asustado, miré el espejo nuevamente, pero ya había desaparecido.

Sorprendido, me dirigí a la cocina, con el fin de beber algo tibio para así poder dormir. Tomé un cartón de leche, que había comprado durante el día, pero, para mi desgracia no pude calentarla, ya que aún no tenía una hornalla, ni  tampoco tenía mi microondas. Por lo que me resigné a tomarla fría.

Ya había bebido, y me estaba dirigiendo a mi habitación. Llegué, me metí a la cama, y pude dormir.

Pasados unos minutos, me dormí. Me encontraba en un sueño con imágenes pasajeras y borrosas. Voces que resultaban familiares, discutiendo y gritándose. No podía entender lo que decían, pero, de alguna forma, las situaciones me eran muy conocidas. De repente, un zumbido comenzó a sonar y un disparo se escuchó. Desperté del susto, eran como las 7:00 A.M. Me sentía mareado por alguna razón.

Me levanté y me dirigí al baño. Me mojé la cabeza con agua fría y luego me sequé. El mareo se me pasó.

Ese día, tenía pensado explorar mi nueva ciudad. Estaba emocionado, conocer gente e ir de fiesta un poco.

Me enteré de una taberna nocturna, a la que suelen ir las personas a pasar el rato. Por lo que decidí ir por la noche, así poder hacer algunos buenos amigos y demás.

Al caer la noche, me vestí con buena ropa y manejé con mi auto hasta allí. Ya estando en el lugar, entré con inseguridad a la taberna. Como era de esperarse, la gente estaba hablando y tomando tragos. Nada fuera de lo normal. Sin embargo, una chica de pelo oscuro y piel blanca, que se encontraba en el mostrador, llamó mi atención.

-No lo arruines, Dave- Me dije a mí mismo.

Me acerqué y traté de conversar:

-Hola, ¿qué haces por aquí?- Pregunté.

Ella volteó a verme.

-¿Qué quieres?

-Ehhh... nada. Solo intento conversar.

-Conversar, ¿eh? Claro, con la única chica en la barra.

-Esto...- Pronuncié.

-Perdona, pero si quieres ligarme, estás muy equivocado. Tengo novio y, por si no lo notaste, está por allí- Contestó de forma grosera.

-Lo siento, perdona por eso, yo…

-Guárdate tus palabras, y vete de una vez.

Su novio tornó la mirada hacia nosotros, y luego se acercó agresivamente.

-Julia, ¿quién es este tipo?

-Nadie en especial, solo me está molestando- Dijo de mentirosa.

-¿La estás molestando? ¿Cuál es tu problema?

-N-no, yo…

Me golpeó en la cara sin dejarme terminar, acto seguido me pegó con codazo en el medio de la cabeza, lo que me dejó aturdido. Comencé a caer al suelo, durante unos segundos, pude apreciar esa silueta otra vez, desde una esquina, solo mirando. Choqué contra el suelo. En ese momento, escuché que alguien decía:

-Descuida, yo lo arreglo- en forma macabra.

Quedé completamente inconsciente en el suelo frío...

Más tarde, desperté tirado en un callejón bien temprano.

-¿Qué demonios?... ¿Dónde estoy?...- Me pregunté confundido.

Me levanté lentamente y con dificultad, miré mis manos y para mi sorpresa, estaban manchadas con sangre. Me sorprendí al ver eso, ¿acaso había matado a alguien? Yo no estaba herido como para sangrar así, no pude ser yo de ninguna forma.

Cerré mi abrigo y metí mis manos en los bolsillos. Comencé a caminar, aún con la misma duda. De casualidad, pasé frente a un negocio de aparatos electrónicos, el cual tenía varios televisores en la ventana prendidos. Todos sintonizados al canal de noticias. Me detuve, ya que parecía algo importante y fijé mi atención en estos.

-Ayer a las 8:00 P.M, un hombre atacó brutalmente a tres personas en la taberna de la ciudad. Sin embargo, los testigos no lo vieron tomando alcohol, ni tampoco drogándose. Luego de darle una golpiza brutal a un chico que, según los testigos, “lo había provocado”, se abalanzó sobre una chica que se encontraba cerca, estrellándola contra el suelo y dándole fuertes patadas- Dijo la mujer en el canal-. Uno de los presentes trató de defenderla, pero el hombre furioso, logró tumbarlo al suelo, para luego romper una botella de la taberna e incrustársela en el abdomen.

Mientras la reportera hablaba, mostraban un video grabado desde un celular, ¡era yo! Yo estaba ahí, dando brutales golpizas a esas personas. Mi cara no se distinguía bien, pero obviamente era yo; el lugar, mi ropa, mi contextura física, todo concordaba. Pude recordar a la chica y al otro, pero enserio, no recordaba  haber hecho semejante cosa. Continué viendo, para ver si decían algo más.

-El atacante está libre y es muy peligroso. La gente que pudo presenciar esta horrible escena asegura que su fuerza es abrumadora. Es un caso raro, pero aún se está investigando- Concluyó la reportera, antes de que pasaran a otra noticia.

Estaba impactado, ¿de verdad había hecho eso? No recordaba nada y tenía dudas, era imposible que me enojara tanto como para hacerlo. Decidí dejar de ver las noticias por ese lugar y continué caminando. Por suerte, no había personas en la calle, por lo que nadie llamaría a la policía o me acusaría.

Logré llegar al complejo y, posteriormente, a mi cuarto, sin que nadie me señalara. Saqué las llaves y entré normalmente. Al levantar la mirada, me quedé helado. Mi pared había sido rasgada con algo, de forma que dijera: “Fue divertido… ¿no?”. Retrocedí temblando, no podía haber entrado alguien y escribirlo de bromista, la puerta no había sido tocada y la ventana estaba trabada desde adentro. Era raro, las apariciones de la silueta, mas mi extraña reacción anoche, mas eso, ya hacían que se me revuelva la cabeza. Quise no esperar más, necesitaba ayuda. Además, no tenía demasiado tiempo; en cuestión de días la policía me identificaría en el video y me localizaría.

Usé mi celular para buscar ayuda por internet. Pasadas varias horas, me enteré, por medio de una publicación en las redes, de una psíquica, la cual era una experta en brujería y demás. Yo no quería hacer eso, pero no quedaba opción. Memoricé la dirección, para luego ir hasta allá y contarle de mis problemas.

Más tarde ese mismo día, me dirigí hacia el lugar donde indicaba la publicación. La verdad que la casa no parecía de bruja, era una casa muy bonita, solo que las ventanas eran negras, posiblemente para que no se vea lo de adentro. Me acerqué a la puerta y, con desconfianza, toqué el timbre. Pasados unos segundos, una mujer bonita abrió la puerta.

-¿Qué desea?- Preguntó.

-Ahhh… ¿Es usted la psíquica?

Enseguida me tapó la boca y dijo:

-Baje la voz… Ven conmigo, entra…

Abrió lentamente la puerta de su casa y yo entré con cautela. Parecía un lugar normal, en su mayoría. Entonces ella me llevó hasta el sótano. Cuando abrió la puerta, pude ver libros con títulos ilegibles y otros objetos raros. Ella me hizo pasar de todas formas y nos sentamos en una mesa.

-Ahora cuéntame, ¿para qué viniste?...- Preguntó.

-B-bien… Algo raro está pasando en mi casa, anoche ataqué a un hombre inconscientemente y hoy encontré mi pared escrita…

-¿Y qué creé que pueda haberlo causado?

-N-no lo sé, nadie estuvo en mi casa ayer, y juro que no ataqué a nadie...

-No digas más- Dijo-. Podría ser tanto una posesión, o algo más. Te recomendaré algo. Es un ritual antiguo, el cual sirve para ver si eres acosado por espíritus del más allá- Dijo mientras anotaba todo en un papel.

-¿Y qué debo hacer?

-Aquí tienes anotado todo, cumple con esto y ten cuidado- Dijo-. Ah, ¡y una cosa más! No vayas a romper el espejo, a no ser que sea como último recurso, y no trates de escapar hasta que el ritual termine, o habrán consecuencias- Continuó, haciendo que se me helara la piel.

Luego de esa conversación, me cobró 20 dólares y me llevó afuera de su casa, y ahí me dejó, solo y confundido.

Ya era de noche y estaba listo para hacerlo. Durante el día había  comprado las dos velas que se requerían y un hacha para romper el espejo en caso de que las cosas se salieran de control. Para ello me cambié de ropa y usé lentes de sol, solo para evitar que me identificaran. Entonces, ya teniendo todo, tomé valor y entré al baño. Prendí ambas velas con un fósforo y apagué la luz, traté de concentrarme en mi deseo para el espejo.

Pasado un minuto, me levanté de ahí. Para mi sorpresa, el espejo se había tornado completamente negro, en éste estaba escrita la frase: “Es posible”, refiriéndose a que era posible que estuviera siendo acosado por espíritus. Me asusté al ver esto, pero volví a tomar coraje y me agaché de nuevo, pensando en mi otra pregunta. Volví a levantarme, esta vez decía: “Es alguien de la familia”, comencé a temblar por esa respuesta, mi imaginación volaba en ese momento. Empecé a ponerme realmente nervioso, había sido valiente al empezar esto, pero no creí que fuera a acobardarme así a medio camino. No aguanté más y traté de salir del baño. Sin embargo, la puerta había sido bloqueada.

-¡Maldición, abre!- Exclamé.

Me volteé, y en el espejo decía: “Has hecho mal tu pregunta”. El corazón me latía a mil por hora, y volví a forcejear. Se borraron esas palabras del espejo y en éste se escribió: "Tratas de escapar...", "Ahora sufre las consecuencias...". Vi el hacha ahí en la esquina e intenté agarrarla, sin embargo, una extraña fuerza me empujó hacia afuera del baño, rompiendo la puerta en el proceso, y dejándome tirado en el suelo. Sentí cómo el ambiente se tornaba frío, y vi como las velas se apagaban. Entonces, una voz conocida murmuró:

-Ja, ja, ja, es bueno estar de nuevo…

-Esa voz...- Susurré.

-Hola Dave, ¿me recuerdas? ¿Recuerdas mi voz?...

-L-Leo…- Dije con los ojos llenos de lagrimas.

Me levanté lentamente, pero enseguida una ráfaga de viento me empujó para atrás.

-¡Ahhh!- Grité-... ¿De verdad eres tú?...- Pregunté recomponiéndome.

-Ja… Tu intento de escapar hizo que el espejo me ayudara a liberarme, ¿qué no te lo dijo la psíquica?…- Preguntó-. Ahora por fin podré vengarme de lo que hiciste… ¿Quién creías que era esa silueta que viste? ¿Por qué crees que atacaste a esas personas? Todo el tiempo fui yo, provocando todo eso...

-Leo…

-¡Silencio! ¿Recuerdas cuando me mataste? ¿Recuerdas cuando mataste a tu hermano, y la forma en la que se lo ocultaste a todos?...

-Y-yo…

-Todo lo que te ha estado pasando, fue por ese deseo de venganza que yo tuve, no solo por mí, si no por nuestro primo, el cual se enteró de las cosas que has hecho…

-Leo… Las cosas pasaron rápido en la familia… Yo no podía…

-Y ahora, estoy aquí por eso… Haré que pagues, Dave, por mi, por mi primo y por nuestros padres...- Dijo para luego materializarse enfrente mío.

Me levanté con un poco de dificultad, mientras comenzaba a cargar con mi pasado. Sí, yo tenía la culpa. Yo había comenzado todo, yo había provocado las peleas en la familia, yo… asesiné a mi hermano menor… En ese instante, fui invadido por las voces y los recuerdos del pasado. Me agarré la cabeza y comencé a gritar, mientras él solo reía. Pasado eso, traté de correr hacia la puerta de salida. Pero él volvió a empujarme con un movimiento de manos.

-No trates de escapar…- Dijo.

Me paré nuevamente y corrí para el lado contrario. Cada vez sentía más frío y volvía a dolerme la cabeza, todo eso hacía que me canse. Entonces, caí al suelo, quedando con la mirada para el frente. Detrás, mi hermano caminando hacia mí. Fue entonces cuando recordé lo que dijo la bruja: “No rompas el espejo a no ser que sea como último recurso”. Me armé con mis últimas fuerzas y corrí al baño esquivando los ataques de mi hermano. Entré en éste, el hacha seguía en su lugar. La empuñé en dirección al espejo y me preparé para dar el golpe.

-Espera… ¿qué estás haciendo?- Preguntó Leo, con un tono de desesperación.

-¡Adiós, y lo siento!- Exclamé.

Entonces comencé a pegarle hachazos al espejo continuamente, mientras griataba:

-¡Vete, vete, vete!

El frío y la jaqueca se detuvieron. Paré y miré a mi alrededor, todo lo que había provocado.

-Dios… Lo siento Leo…

Comencé a caminar lentamente, cojeando; cansado, aturdido y confundido por lo que había pasado. Llegué a la puerta de salida y traté de abrirla lentamente. En ese momento, ésta se cerró de golpe y caí al suelo. Mi hermano apareció justo encima de mí, empuñando un cuchillo extraño.

-Adiós, hermano- Dijo antes de que su arma se enterrara en mi pecho...


ZackAvatarZackEl verdadero Eyeless Jack

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