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Si quieres perder todo rastro de la realidad, y destruir tu cordura completa, solo tienes que escuchar al reloj.

Pero permíteme decirte, esto no será fácil, esto no es algo con lo que debas bromear, es una forma sencilla de perder cada rastro de tu mente justo dentro de los confines… de tu mismísimo hogar. Pero, hay un par de reglas a seguir.

  • 1) Tiene que ser una habitación, puede se de cualquier uso pero sin ventana alguna.
  • 2) Puedes empezar a cualquier hora del día, incluso si decides empezar en la noche, este proceso igual durará 24 horas para que lo puedas completar.
Escucha al Reloj
  • 3) Cancela cualquier cita que tengas en el día, de ser necesario incluso apaga el teléfono, no debes tener distracción alguna que desvíe tu atención.
  • 4) Asegúrate que sea un día tranquilo, no uno con mucho viento o con truenos.
  • 5) Por último, debes poner en la habitación que elegiste un reloj, el cual debe tener un distintivo “tic-tac” en cada segundo que va pasando, y debe tener la única iluminación de una vela.

Una vez que tengas todo lo requerido, quiero que te hagas una única pregunta y la respondas con toda sinceridad y franqueza: “¿En verdad quiero hacer esto?” Si la respuesta es afirmativa, entonces espero que Dios, y de ser posible Lucifer, se apiaden de tu alma, porque yo, solo estoy aquí para prepararte para lo que te espera.

Y si es negativa, pues estás de suerte, pues aún estás a tiempo de seguir con tu vida normal.

Muy bien, déjame darte un poco de información de trasfondo. A mediados de los 1800, miembros radicales de las fes cristianas, musulmanas e islámicas usaron esto como una forma de “conectarse” con el Dios de cada cultura. Sin embargo, esto fue algo desconocido debido a su naturaleza extrema, y por ser un método tan inusual para conectarse con lo sobrenatural.

Durante este proceso, aquellas personas hacían una oración constante, pero se detenían debido a los eventos que pasarían después. El reloj representa la vida en la tierra, y lo corta que puede ser, y la vela representa a Dios como a toda entidad guía que se pueda tener a lo largo de la vida. Seguido de lo que se quisiera, cada persona que se encuentra en este proceso, puede perder todo rastro de cordura y a lo largo del día debido a esto podría llegar a quitarse la vida gracias a lo que, según llegan a decir, han llegado a ver. Pero de ser afortunados, podrán mantener la cordura… así como yo. Bueno, esto es lo que esperaban.

Las primeras tres horas son las más leves, principalmente porque nada llega a pasar. Pero utilicen este periodo para prepararse mentalmente. Estas son las únicas horas en las que pueden elegir entre seguir y abandonar el proceso.

Cuarta hora: No podrán escapar bajo posibilidad alguna. La puerta se cerrará y se trabará por sí mismo y no hay forma de moverlo.

Quinta hora: Comenzarás a sudar profusamente, y comenzarás a sentir ansiedad. Comenzarás a ver atrás de ti solo la nada acompañándote.

Sexta hora: Comenzarás a escuchar ruidos, no serán ruidos que pertenezcan a la casa o al exterior, sino que serán golpes y ruidos secos en intervalos de diez minutos, siendo cada uno más fuerte que el anterior.

Séptima hora: Te desmayarás y soñarás, pero créeme, esta será la única hora agradable durante el proceso, ya que revivirás los mejores momentos en tu vida. Cada victoria, recuerdo hermoso, y cada gran amigo que tuviste aparecerá ante ti. Este será el mejor sueño que hayas tenido en la vida… y de ser afortunado, tal vez, solo tal vez, verás eventos que ocurrirán en tu futuro.

Octava hora: Despertarás al inicio de esta hora. Al hacerlo te sentirás en una sensación de comodidad enorme, quizás similar a los efectos que tiene el fumar marihuana. Para algunos esto también puede ser considerado por muchos como otra hora agradable, pero a partir de la siguiente hora comenzará el sufrimiento.

Novena hora: Por decirlo de alguna manera, pasarás de una droga a otra. La calma se verá reemplazada por una carga de adrenalina y energía, similar a los efectos de cualquier droga estimulante (dígase la cocaína) *Pero una advertencia* ante todo debes mantenerte en control. Eres impredecible en este estado, y no hay forma de saber ni decir qué es lo que harás en este estado.

Décima hora: Con suerte solo tendrás heridas mínimas en el cuerpo por la hora anterior. Ahora comenzarás a volver a la normalidad y las emociones se mitigarán. Pero ahora comenzarás a escuchar gritos que llegan al otro lado de la puerta. Estos pueden variar mucho, siendo tanto de una niña pequeña, como de un hombre adulto entre otros. Estos pasarán cada seis minutos en esta hora, la cual podría pasar como una eternidad.

Décima primera hora: Adiós luz de vela. Así es, la vela se apagará y estarás solo durante el resto del proceso en la oscuridad. Podrás pensar por tu cuenta, seguramente en que tomaste una muy mala decisión.

Décima segunda hora: Curiosamente, la vela se encenderá por sí misma. Pero no te preocupes, esta será otra hora de silencio. Pero aprovecha para prepararte mentalmente para lo que vendrá.

Décima tercera hora: Es probable que lo que pasó en la hora 7 te volverá a ocurrir… pero al revés. No esperes momentos agradables. En este sueño revivirás cada momento doloroso, sufrimiento y cosas desagradables. Incluso podrás ver el sufrimiento del futuro, quizás incluso tu propia muerte, y con seguridad será el peor sueño que hayas tenido y tendrás en tu vida.

Décima cuarta hora: Despertarás y otra hora de silencio, el cual solo se romperá por tus sollozos por lo visto en el sueño. No importa lo rudo o fuerte que crees que seas. Tendrás el alma casi hecha pedazos por el sueño que tuviste.

Décima quinta hora: Esto será puesto casi al maltrae. Es cuando las cosas se pondrán raras. Comenzarás a hablar con alguien, el cual a pesar de no ser visible, estará ahí contigo haciéndote compañía. No tiene nombre, pero le daré uno por ti. Él es tu ángel guardián, pero lo puedes llamar “Protector”, “Guardián,” o de la forma que quieras. Pero para mí, es “Cabrón.” Tal vez parezca gracioso, pero créeme, le queda como anillo al dedo. Lo primero que te dirá será “pregúntame cualquier cosa, y yo te responderé.” Puedes preguntarle cualquier cosa de tu vida, pasada y futura. Te responderá, pero con detalles extremadamente gráficos, y te dará las razones de los por qués del pasado que no entendías, sin importar si se trataba de una tragedia o una muerte. Al final de la hora, solo se despedirá y se irá.

Décima sexta hora: Hablarás con tus padres, pero estos no estarán presentes físicamente… espero no te moleste. Ahora es tu turno de responder preguntas. Te preguntarán cosas de lo que has hecho en tu vida, y si no respondes a alguna de sus preguntas te presionarán hasta que no puedas más por una respuesta. Al final, al igual que “el Cabrón” se irán.

Décima séptima hora: Hablarás con el hombre más importante de tu vida. Puede ser tu mejor amigo, tu padre, el lechero, entre otros. Te preguntará cómo y por qué se hicieron amigos. Pero ten en cuenta que no buscará una conversación agradable. Te estará preguntando por tu amistad con él. Buscará todo detalle que le haya molestado. Razonar con él no te funcionará y muy probablemente actuará como tus padres en la hora anterior.

Décima octava hora: Lo mismo que la hora anterior, solo que esta vez con la mujer más importante de tu vida.

Décima novena hora: Hablarás con una persona inesperada… tú mismo, pero del futuro. Y créeme, esta será la peor conversación que hayas tenido. Te dirá cosas que quieres y que no quieres escuchar de ti mismo, y preguntará cosas que podrás o no responder. Y más temprano que tarde, comenzarás a gritarte a ti mismo, con furia y es probable que la auto-compasión sea lo único que sientas en ese momento.

Vigésima hora: Luego de los eventos de la hora pasada, buscarás toda posibilidad de herirte a ti mismo. Algunos, debo advertir, se han suicidado.

Vigésima primera hora: Si has sobrevivido a la hora anterior, la música te espera. Sí, leíste bien, música. Será música orquestal, con algo similar a un coro que canta Cánticos Gregorianos, similar a la música de iglesia… pero mucho más hermoso. Y para el final de esta hora, no me preguntes cómo o por qué, no lo sé, pero tus heridas sanarán.

Vigésima segunda hora: La música se detendrá. Otra hora de silencio. Pero en esta ocasión tendrás tiempo para pensar. La luz de la vela cambiará constantemente a todos los colores del espectro visual. Esto es una señal de calma, casi placentero.

Vigésima tercer hora: Cantarás algo similar al coro anterior, pero no entenderás lo que cantas. Tu voz será lo único que escucharás.

Vigésima cuarta hora: Y por último, la más interesante. Los rumores dicen que hablarás con Dios, pero aquí va todo. Estarás presionado al suelo por una fuerza desconocida, y alguien o algo te preguntará detalles cada diez minutos.

Te preguntará cosas como “¿Eres feliz?” o “¿te gustaría cambiar?”, debes responder, de hecho, sentirás la necesidad de hacerlo. El interrogante sonará como un hombre, pero a la vez como un animal. Casi como el rugido de un león. Su voz es aterradora, pero a la vez agradable. Luego de que esta hora termine, podrás ponerte de pie y la puerta se destrabará. Y si eres afortunado, seguirás cuerdo.

Ahora es cosa tuya lo que harás con esta información. Si lo quieres hacer, no te detendré, pero te daré un consejo y advertencia. Hay cosas más allá de los terrenos de la comprensión humana y muchas veces no hay forma de explicar lo sobrenatural. Pero sea lo que sea, al menos sabemos que no estamos solos.

Ahora solo recuerda lo que te dije. Si quieres perder todo rastro de la realidad y destruir tu cordura entera, solo escucha al reloj.

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