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Aun no puedo comprobar si lo que sucedió de verdad fue realidad... si aquella silueta que vi escabullirse por mi ventana de verdad estuvo allí o que aquel escalofrío era más que el efecto del aire acondicionado.

Creo que no estás entendiendo nada ¿verdad? -.-\' Mejor comienzo la historia desde el principio... Era un lluvioso viernes por la noche y estaba sola en casa, mis padres habían salido a una reunión con unos amigos de ellos. Si mal no recuerdo iban a ser las 11:00pm cuando todo comenzó a suceder.

Estaba viendo tv en mi cuarto cuando escuché un ruido en la cocina, pensé que no era nada del otro mundo así que lo dejé pasar, ese fue el primero de mis errores; pasaron unos 15 minutos y oí que la TV de la sala del piso de abajo se encendió sola, así que fui a ver como rayos se podía haber encendido, ese fue mi segundo error (Wo0o0w es que no pegué ni una ¬¬).

Revisé una y otra vez la TV pero no encontré ni una forma lógica de que se encendiera sola, en ese momento comencé a preocuparme y me quedé en transe por unos segundos.

Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo cuando sonó el teléfono... fui prácticamente corriendo hasta la cocina para tomar el teléfono.

-¿Hola? –Dije con la voz entrecortada -Hola cielo... soy yo, papá  -¡Ah! Papá... qué bien que llamas  -¿Por qué? ¿Pasa algo? -N-no, no, todo está bien, es sólo que... –Se me cortó la voz y dejé caer el teléfono cuando me di media vuelta y vi la ágil silueta de un hombre alto subir las escaleras a toda velocidad. -¿Cielo? ¿Hija estás ahí? ¿Qué ocurre?

Me percaté de que estaba asustando a mi padre, así que tomé el teléfono otra vez para tranquilizarlo.

-Papá calma... todo está bien, es que voy a ir a casa de Emily... es que estoy aburrida aquí sola –Dije tratando de fingir la máxima serenidad. -Ok, ¡me llamas cualquier cosa! -Sí, sí... Bye, te quiero –Y colgué el teléfono.

Estaba casi que no podía moverme, así que hice lo primero que me vino a la mente. Salí corriendo de la casa y me fui directo a donde Emily, como le había dicho a mi padre, aunque estuviera lloviendo. Cuando llegué a su casa miré a ambos lados a asegurarme de que nadie me seguía y luego toqué el timbre. No pasaron más de 5 segundos antes de que Emi abriera la puerta.

-Hola Emi... ¿puedo pasar? –Dije mientras que mi cabello chorreaba agua en sus zapatos. -Claro... 

Ambas entramos y nos sentamos en el sillón que estaba frente al televisor. Ella me miraba con una expresión extraña, como diciendo “Que le pasa a esta loca, como se le ocurre salir de su casa en medio de la lluvia” Pero no la culpo, cualquier persona con medio cerebro lo hubiera pensado también.

-¿Qué ves? –Dije fijando mi mirada, pero no mi atención, en la TV. -Jeje... Latín American Idol... ya van tres concursantes que se ponen a llorar –Dijo con una sonrisa falsa- Eh… ¿y eso que viniste a mi casa? -¿Qué tiene de raro? Si vengo todo el tiempo -Si… pero 

Ella supo al ver mi rostro que no debía seguir hablando (¡¡Cómo quiero a Emily!! Por eso es mi mejor amiga, ella si sabe cuando hablar y cuando no TuT). Apenas terminó el programa me levanté del sillón, me despedí con la mano y me marché sin decir una sola palabra. Estoy casi segura de que Emily estuvo a punto de invitarme a que me quedara a dormir en su casa, pero yo no estaba dispuesta a contarle nada de lo que me había pasado y no se si hubiera sido capaz de no contarle. 

Cuando llegué a mi casa todo estaba tal y como lo había dejado, sólo pude dar un suspiro enorme de alivio y subí a mi cuarto con toda tranquilidad; ya todo había terminado, o al menos eso era lo que yo creía.

En ese momento, cuando abrí mi puerta encontré a aquella persona; la que había entrado a mí casa, que había encendido mi televisor y que probablemente sería la razón de mis pesadillas durante mucho tiempo. Se me hizo un enorme nudo en la garganta.

En sí, la verdad no era un hombre, como yo había creído, en realidad era un joven alto y delgado pero con musculatura desarrollada, era de tez pálida y en su rostro llevaba una sonrisa triunfante que decía claramente “El juego aun no ha terminado”; tenía ojos oscuros con un tono rojizo... pero sin duda alguna lo que más me asustó de él fueron los delicados y filosos colmillos que sobresalían de su boca que revelaban su verdadera identidad... vampiro... me estaba mirando fijamente pero yo no a él, sino al piso, estaba segura de que si lo veía me iba a dar algo al corazón...

-Aunque viste cuando subí no viniste a mí, has conseguido escapar... eres inteligente...

No le respondí, estaba demasiado asustada como para hablar. Además, el estúpido nudo en la garganta no me lo permitía. Él rió entre dientes.

-Pero sí hay algo que no me gusta... es esperar... –Dijo con aquella sonrisa que me ponía los pelos de punta.

Luego, en un abrir y cerrar de ojos, él estaba frente a mí, era tan alto que yo tuve que levantar el rostro para verle.

-¿Po-po-por qué no te fuiste? –Dije en voz tan baja que me pareció impresionante de que él me escuchara.

-No voy a dejar una presa escapar tan fácilmente... 

Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo. Él inhaló profundamente y luego lanzó un suspiro.

-Hueles muy bien... y… estoy sediento

-No soy yo... es el champú que uso para lavar mi cabello.

Negó con la cabeza y me recorrió todo el cuerpo un escalofrió.

-No, estoy seguro que eres tú... el olor de tu sangre –Se inclino delicadamente hacia mi cuello pero se detuvo a unos segundos de enterrar sus filosos colmillos- ¿Puedo?

Ya no aguantaba más, hiciera lo que hiciera, el iba a morderme, así que daba igual si me hacia la difícil.

¡¡¡¡Noooo!!!! –Dije con mucha brusquedad y estuve a unos segundos de empujarlo para apartarlo de mí, pero antes de que pudiera hacerlo, él me rodeó con sus brazos, impidiéndome el movimiento. Y finalmente lo hizo! Enterró sus colmillos con máxima delicadeza en mi cuello y comenzó a beber mi sangre. Empecé a sentirme muy mareada cuando por fin sus colmillos soltaron mi cuello. Sentía unas inmensas ganas de llorar, pero me contuve. No podía ver mucho, la última imagen que tuve del vampiro aquella noche fue la de su silueta saliendo por mi ventana y luego me desmaye.

Desperté de golpe a la mañana siguiente sin ninguna prueba de la experiencia vivida la noche anterior. No había ni dolor ni marcas de la mordida del vampiro, pero asolo hubo una sola prueba que comprueba mi vivencia... la ventana de mi cuarto estaba abierta, tal y como él la había dejado.

Pasaron unos cuantos meses y ya toda la historia de aquella noche estaba enterrada en mi pasado. Me encontraba usando mi computadora un domingo en la noche cuando escuche una voz justo al lado de mí.

-Estoy sediento... –Dijo...