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Evento paranormal (Basado en hechos reales)

Ocurrió en 2018. Agoney yacía tumbado observando la puerta abierta de la habitación con el rostro pálido en un colchón mugriento, mohoso y lleno de polvo en el antiguo edificio histórico de los ex-juzgados de Betancuria. En realidad fue un ocupa temporal, ése no era su verdadero hogar. Vivía en el siguiente pueblo subiendo la montaña, pero por razones personales tuvo que ir a pasar unos días a ése lugar.

Lo que le ocurrió a Agoney aquella noche le erizó todos los pelos del cuerpo durante un tiempo y todavía a día de hoy le sigue picando la mosca, casi literalmente.

El edificio de los ex-juzgados de Betancuria se componía de 3 pisos y un sinfín de habitaciones, salas y cuartos en los que hacía no mucho se llevaban a cabo juicios de toda clase y estaba siempre lleno de gente malhumorada y estresada que acudía por denuncias y asuntos turbios.

La habitación que hace unos días Agoney adjudicó como “suya” era una habitación muy amplia donde posiblemente en el pasado se archivaran documentos y cosas por el estilo. Aparte de un montón de papeles y batiburrillo de artilugios abandonados que yacían arrinconados junto a la pared como “buenamente” pudo apartar. Lo único que poseía Agoney eran sus botas, un par de mudas para cambiarse la ropa y el colchón mugriento donde dormía, eso y unas cuantas moscas.

Normalmente eran Agoney y Frank los que solían quedarse a dormir en aquel lugar, pero ése día estaba Agoney solo, no había nadie más.

La puerta de la habitación de Agoney costaba más cerrarla que las demás porque hay que empujarla un poco, pero cuando se cierra, se cierra bien y luego cuesta abrirla. Ésa noche Agoney escuchó pasos para arriba y abajo, alguien susurrar, y estuvo alerta pensando quién podría ser a esas horas de la noche, a las 2 de la madrugada.

Sólo Agoney y su amigo Frank tenían la llave de la única puerta por la que se podía entrar a ése sitio y dios sabe que Frank no estaba allí, estaba él sólo y revisó todas las habitaciones de todos los pisos para asegurarse de que no había nadie, y no había nadie, ¡Nadie!...

Agoney pensó que a lo mejor quien hacía ruido era Frank, gastándole una broma. Pero Frank no se hallaba en todo el edificio, y allí había algo, como que pululaba arriba y abajo y susurraba…

Cuando pareció que los ruidos habían cesado, Agoney ya tenía sueño y procedió a cerrar la puerta de su habitación como debe ser, hasta que sonó ¡CLAM!, entonces se recostó en su colchón mugriento y se durmió como pudo…

A la mañana siguiente se despertó y la puerta estaba abierta de par en par...

(Música de locura)

Más tarde ése día Agoney iba andando por el pueblo y se topó con Frank y le preguntó dónde había estado ésa noche para salir de dudas y le dijo que él no pudo haber sido quien hizo esos ruidos porque se quedó durmiendo en casa de su madre desde la tarde anterior.

Desde aquella vez Agoney no volvió a pisar el edificio de los ex-juzgados de Betancuria, por la cuenta que le traía y se volvió mucho menos escéptico.

FIN

PD: Ésta anécdota le ocurrió a un amigo de verdad, de ahí el peso de la misma.

¡Saludos cordiales y buenas noches!