-Adivinen ¡Vamos a visitar un nuevo planeta!- dijo mi papá en la mesa, con mi hermano nos miramos.

-¿Cuándo partimos?- preguntamos casi a coro.

-Mañana, los quiero despiertos cuando llegue del trabajo.

Papá trabajaba con los altos mandos, pero siempre creí que le asignaban las misiones más aburridas: planetas inertes, satélites sin nombre… Cualquier niño encontraría genial salir al espacio, pero nosotros ya estábamos hartos. Complacíamos a papá en todo, como si la cosa fuese al revés y el fuese nuestro hijo. Cuando mamá murió, dejó su trabajo de oficina para hacer esto y lo que menos podíamos hacer era acompañarlo cuando lo proponía. Creo que hacer el trabajo de mi mamá le hacía creer que aún estaba con nosotros.

Una vez en la nave mi padre nos contó que este planeta estaba habitado y que de hecho había uno de nuestra especie allá, con quién debíamos encontrarnos.

-¡Es muy fácil! Aterrizar, buscar al mayor que nos va a entregar su reporte y nos devolvemos- dijo, mientras configuraba el piloto automático.

- Habitado… ¿civilizado?- pregunté dudosa

- Pobremente, pero sí. Nos tendremos que disfrazar ¿No es eso divertido? En la maleta de allí está todo lo que necesitaremos- dijo entusiasmado- Es seguro, lo prometo- dijo al notar mi cara de preocupación.

Abrimos la maleta y vimos los folletos, debíamos parecernos lo más posible. Tuve que cubrirme completamente con ropa y luego jugar con un par de accesorios muy extraños. Era una especie extraña, pero bueno, por suerte teníamos imágenes.

Tengo que admitirlo, desde arriba se veía hermoso. No era para nada como los otros planetas que nos había tocado visitar, sus colores me traían una suerte de… paz. Claro, era un planeta joven, era de esperarse. Demoramos poco en aterrizar, estaba muy oscuro, lo cual era ideal para nosotros.

-¡Apúrense! En este lugar la noche dura muy poco, hacia el norte nos está esperando el señor H- nos dijo mientras nos indicaba el camino.

Estaba cubierta de una capa gruesa de disfraz, pero logré sentir que estaba pisando pasto, ¡increíble! Los árboles eran grandes y frondosos, mi hermanito también lo notó, eran muy diferentes a los que veíamos en nuestro hogar. Nos apuraba nuestro papá así que no podíamos quedarnos mucho tiempo a ver cada especie diferente, debíamos llegar a un tronco cortado negro, el lugar de encuentro. Nos dimos cuenta de inmediato ya que el señor H ya estaba allí, apoyado en el tronco y fumando un cigarrillo.

-¿Volviste al vicio, H?- le dijo mi padre, no nos había contado que lo conocía.

-Es la única forma de sobrevivir en este lugar, créeme- Apagó el cigarro en el tronco y se acercó a nosotros- Hola chicos ¿todo bien? La gravedad es muy similar aquí, aún así espero que no estén muy mareados- nos dijo con una leve sonrisa.

-Estamos bien, gracias- le dije y le di un pequeño golpe a mi hermano, que aún no atinaba a decir algo

-Bien, gracias- le dijo inmediatamente y me lanzó una mueca.

Le pasó un maletín a mi papá y prendió otro cigarro.

-Será mejor que se vayan luego, me encantaría conversar más pero temo que nos descubran. Ustedes se van pero yo me tengo que quedar. Tenía la esperanza de que me permitieran volver con ustedes, pero me negaron la petición- dijo con expresión de rabia contenida pero también pude ver en él mucha tristeza.

-Lo siento, señor H, quizás la próxima vez- le dije lo más correcto que se me ocurrió.

Me sonrió con delicadeza y antes de que dijera algo más volteó la cara rápidamente, hasta dejó caer su cigarrillo a verla.

-¡Aléjense de él! Es un extraterrestre ¡ya te descubrí!- dijo la mujer que se acercaba agresivamente hacia nosotros- Lleve a sus niños lejos de aquí, ya llamé a refuerzos. ¡Vi la nave, maldito, sabía que tenía que seguirte!- se dirigió al señor H y sacó una especie de cámara fotográfica.

El flash nos espantó y salimos corriendo, el señor H corrió hacia otro lado.

-¡Papá, tenemos que llevarlo con nosotros!- le gritaba mi hermano en lo que llegábamos a la nave.

-No, es muy peligroso.

-¡Papá, lo descubrieron! ¡Sabes lo que pasa!- se paró frente a nosotros, impidiendo que entrásemos a la nave- ¡Piensa en mamá!- mi padre se detuvo como si las palabras de mi hermano le hubiesen detenido el corazón.

Mi hermano menor siempre me ha hecho sentir orgullosa, pero nunca tanto como en ese momento.

-Tiene razón, papá. Yo voy contigo, pero tú- apunté a mi hermano- métete a la nave, rápido, espéranos ahí- ni siquiera me reclamó, sabía que hablaba en serio- Vamos papá, creo que los escuché por allá.

Corriendo hacia el lugar y notando lo pesada que me sentía empecé a quitarme el traje.

-¿Qué haces?- me miró impactado mi padre- ¡Al diablo los protocolos, papá! Apenas me puedo mover, ¿prefieres que encuentren nuestros cuerpos sin vida o solo los disfraces?- con su mirada me dio la razón.

Lo primero que me saqué fue la peluca, estaba tan acalorada con ella. La maldita nariz que tanto me picaba en la cara e irónicamente no me dejaba respirar bien. Y así me fui quitando todas las cosas inútiles que estos primitivos tenían, un dedo de más, los cartílagos que cubren los oídos y por supuesto, la ropa. Adopté instantáneamente de camuflaje un color verdoso y opaco. Ya desnuda logré correr más rápido. Pasaron segundos y ya había perdido de vista a mi padre. Apacigüé el paso y traté de sentir el calor de la humana, pero se había movido tanto que su halo confundía mi lectura. De pronto choqué de frente con algo, por suerte no alcancé a transformarme a mi modo ataque y antes de eso noté que era el señor H.

-Niña, ¿Qué haces aquí? ¿Se fueron sin ti?- me preguntó sorprendido

-Mi hermano ya está en la nave, volvimos con papá a buscarlo- me tapó la boca, creo que estaba tan exaltada que no medía mi volumen.

-Ven aquí- me llevó detrás de un árbol- Hicieron mal en devolverse, ya deberán estar lejos de esta galaxia- dijo preocupado-¿Tu papá?- preguntó de golpe.

-Se quedó atrás, ¡Vamos!- le tomé la mano y corrí de vuelta, se notaba que su disfraz era mucho más difícil de quitar, era más fácil si guiaba yo.

No duré muchos segundos con tal velocidad ya que sentí muy fuerte a metros de mí a la humana, con mi padre. Lo tenía esposado, en el suelo, se veía muy débil. Su cabeza estaba apoyada en el tronco de un árbol y la miraba constantemente, pero no con odio, era admiración y casi… lujuria.

-Vida mía, siéntate conmigo- le decía mi padre, así le decía a mi mamá, era tan extraño, ¿por qué se estaría confundiendo con ella?- Me hiciste tanta falta, no puedo solo con los niños.

-La luz está haciendo que pierda la cabeza, hay que sacarlo rápido de allí- me susurró H.

-Entiendo- iba directo a atacarla pero H me detuvo

-Así no, solo aumentaremos los problemas- me dijo- intentaré despistarla, toma a tu papá y llévatelo inmediatamente, si no llego en 5 minutos, váyanse sin mí, ¡Ve!- me empujó antes de que pudiera protestar.

Sigilosamente rodeé el lugar y llegué por detrás del árbol en el que estaba mi papá. Intenté hablarle pero no me hacía caso, miraba al suelo y lloraba. H se le acercó por detrás a la mujer, botó su cámara fotográfica y la sujetó fuerte, haciéndome una seña. Disolví con mi mano las esposas de mi padre y me miró de inmediato.

-Hija, aquí estás. ¡Encontré a mamá!

-Papá vamos a la nave, ella no es mamá.

-Yo tampoco lo creía, hija, ¡pero es ella!

-¡Papá, por favor! Levántate, vamos a casa.

-Tu hermano va a estar tan feliz- volteó a verla y vio que H la tenía inmóvil con sus brazos, la cara de mi padre cambió abruptamente- ¡Suelta a mi mujer, H!- dijo mientras me empujaba a un lado para abalanzarse sobre ellos.

Se había vuelto loco, encima de H empezó a transformarse, desplegó las espinas de su columna y sus garras triplicaron su tamaño. Nunca lo había visto así, le grité y le grité pero no se detuvo. La mujer no tardó en escapar, se dio cuenta que esto era mucho más de lo que podía manejar sola. No sabía qué hacer, H trataba de razonar con él pero no había forma de hacerlo. Me metí en medio de la pelea y los separé con fuerza, esperando que eso lo hiciera reaccionar, logré algo que no me imaginaba. Mi papá buscó con la vista a la humana, en vano. Debió asumir que yo tuve algo que ver…

-¡¿Vida mía?!- no recibió respuesta- ¿Qué le hiciste?- me gritó mientras se ponía de pie, enfurecido- ¡Tú no eres mi hija!

En cuestión de segundos estaba en el suelo, mi padre me golpeaba con todas sus fuerzas y yo lograba esquivar menos de la mitad de sus ataques. Había perdido el control, no lograba sacármelo de encima, pero ni siquiera conseguía quejarme, solo lloraba. Ya estaba perdiendo la fuerza necesaria para evitar que me matara cuando se detuvo de golpe, sus ojos cambiaron del tétrico color rojo que habían tomado a un pálido e inerte gris. H lanzó su cuerpo a un lado, quitándole de la espalda sus enormes garras.

-¡Papá!- me lancé encima de su cuerpo sin vida- ¡Papá, por favor! ¡Dijiste que sería seguro! ¡Lo prometiste!- lloré con rabia.

-Tenemos que irnos, chica- dijo H al escuchar ruidos a lo lejos.

-Lo sé, lo sé, espera un segundo- dije secándome las lágrimas.

Besé la frente de mi papá, me levanté y vi que H encendía un fósforo.

-Tengo que…

-Lo sé, hazlo rápido y vámonos de aquí- le dije seria.

El cuerpo de mi padre se encendió a una velocidad increíble. Al llegar a la nave, las llamas se habían apoderado del bosque, nunca nos enteramos si la mujer se salvó de ese incendio. Mi hermano no preguntó nada, solo fue a buscar un botiquín para atender mis heridas. H hizo despegar la nave, prendió el piloto automático y se acercó a nosotros.

-Estarás bien- me dijo, mientras mi hermano llegaba con el botiquín- Los dos lo estarán.

Mi hermanito me abrazó fuerte, tan fuerte que me dolió y me dijo:

-Dime que no volveremos a este lugar, por favor- me dijo soltando solo una lágrima, lo miré directo a los ojos.

-¡Nunca!



JaviNLNHead.png You see it too? 02:23 14 dic 2015 (UTC)

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