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No sé exactamente cómo empezar esta anécdota… Supongo que como todo, por el inicio ¿no? Aquí no vengo a que me crean, si no a desahogarme de lo que ha pasado, pues no queda nadie a quien acudir ni nadie con quien contar.

Hace 7 años, en esa época tendría yo 12 años al igual que mis compañeros de toda la infancia, según mi madre nos hicimos todos amigos desde el vientre, pero son exageraciones puesto que yo me mudé a los 3 años de edad...

Como todas las tardes en esa época, me la pasaba metido en casa de Alex e Icar para jugar distintas cosas como canicas, escondidas y esos juegos tan inocentes.

Un día recuerdo bien que estábamos aburridos puesto habíamos jugado todo hasta el desgraciado cansancio, cuando vimos a una de las tías de mis amigos entrar con una pequeña caja de cartón sellada con cinta adhesiva con un logo que decía ”Frágil”.

- Tía, ¿qué es eso que traes en la caja?

- Es el regalo que les prometí hace tres semanas niños, pero cuidado que es frágil y cuesta un buen dinero.

Uniéndome a la familia, abrí la caja y esta contenía dos Walkie-talkies negros, muy estilo policíaco de unos 10×5 cm o algo así. Pedimos permiso para salir a jugar con ellos al parque que estaba bajando la calle. Para hacer el viaje corto, encontramos a dos amigos de Icar en el lugar y se nos unieron, formamos 2 equipos y cada quien contaba con un aparato. Nuestro juego consistía en escondernos y dar pistas al otro equipo para encontrarnos. Mi equipo formaba de Alex, Fran y yo. El equipo de Icar fue el primero en dar pistas

- Hay un árbol un poco seco, con un columpio amarrado a él, está algo lejos y se distingue una roca grande a nuestra izquierda.

- Fran, no hay que decir nada a ver si siguen diciendo pistas para atraparlos más rápido - Comenté con un poco de malicia...

Así se decidió, pero el otro equipo quedó en silencio, nuestra frecuencia actual era la 12 y no recibíamos ninguna transmisión de ellos, más que una sutil estática, y con el paso del tiempo me enteré que una estática en las radios no es muy normal.

Fue ahí que Alex tomó el walkie talkie y empezó a presionar diferentes frecuencias para ver si captábamos algo con él, descubrió que si dejas apretado el botón para cambiar canales empieza una función de Escaneo para detenerse en donde se detecte ruido. Ahí fue que con esa función el walkie talkie detectó ruido en la frecuencia 22 y la dejó sonar.

-Alex ¿qué estás haciendo ahora? Dámelo, ¡lo vas a descomponer! - Dije enojado ya que era un aparato costoso y temía lo peor.

-¡Deja ya! Mira lo que se escucha en esta señal, parece estática.

Efectivamente el canal emitía estática, pero esta era algo diferente a la que escuchábamos en la frecuencia 12. Parecía una conversación entre 2 personas gritándose el uno al otro, sus voces eran muy agudas y después de escucharlo un rato me empecé a sentir mareado.

Los 3 estábamos con los nervios de punta, pálidos con el ruido pues nos producía una sensación muy... anormal. Fue cuando Fran pegó un grito de terror al sentir una mano en su cabeza, juro que parecía como si le hubieran amputado un brazo. Era Dany, miembro del otro equipo

-Jajajajaja ¿qué traes ahora tú? No venga yo y te grité un poco porque te quedas sin pantalones aquí mismo, ya nos vamos nosotros porque tardaron en encontrarnos y aparte ya es de noche.

Era cierto, no nos habíamos percatado que estaba ya oscuro y seguro nos regañarían...

Al día siguiente ninguno de los 3 hablamos de ese asunto, pero sabíamos que estaba mal, hasta que les comenté que había tenido pesadillas esa noche. Los 2 asintieron. Aparte de las pesadillas que continuaron unos 5 o 6 días , todo transcurrió normal durante los siguientes 7 años...

Hasta Ayer.

El tiempo pasó rápido esos años, sin eventos que sean dignos de remembranza, los 3 estábamos en el último año de preparatoria, habíamos salido de clases y éramos unos semi-adultos normales en el sentido más vago de la palabra.

Esa misma noche yo me dirigía a casa después de pasar a comprar comida en una pequeña tienda, cuando vi a un policía hablando por la radio oscura que tenia colgando de su cinturón, a un lado de su pistola reglamentaria; y fue cuando recordé los walkie-talkies de hacía 7 años y recordé esos extraños sonidos, y también las pesadillas borrosas que me causaban una sensación de desesperación, de ansiedad. Como estar en el borde de un precipicio y tener a alguien acercándose lentamente a ti para empujarte, y sabes que lo logrará.

Pero, ¿Qué más da? Sólo eran pesadillas de niños.

Al día siguiente fui a casa de Alex y le recordé sobre los aparatos, ambos compartimos algo de risas y recuerdos desencadenados de ese suceso. Después de un rato de platicas decidimos sacar los radios y probar suerte de nuevo en esa frecuencia, aunque ambos teníamos un claro sentimiento de miedo reflejado en nuestras caras.

-Va pues, saca los radios esos y llama a Icar que baje de su cuarto-

-Bien pues, pero no empieces sin nosotros, eh.

Subí las escaleras a hablarle para que bajara. Era una casa amplia y hermosa, ¿Has visto esas casas estilo victoriano? Pues algo así, sólo que sin los retratos de ancianos.

-¡Icar! Baja ya que vamos a usar los walkie talkies otra vez!

-¿Esa cosa de nuevo? Yo no participo ni loco con eso, ¿Qué no te acuerdas la última vez lo que nos pasó?

-Ándale, ¿o acaso te da miedo?

-Espérame pues deja apagar la PC.

Esperé cerca de 2 minutos fuera de su habitación cuando salió, dejé que él caminara primero y lo seguí hacia el fondo de las escaleras para encontrarnos de nuevo con su hermano. Cuando iba bajando por las escaleras vi una cara demasiado seria como para ser una broma en cara de Alex… Tenia una radio en mano y lo tenia en un volumen alto, pero aun así pegado a su oído, como tratando de descifrar algo.

-¿Qué carajo e-

-¡¡SHH!! Cállense y acérquense un poco. Escuchen esto...

Dudando de si nos estaba jodiendo o si iba enserio, nos acercamos poco a poco sólo para escuchar una frecuencia distorsionada y una voz atrás de esta, era una voz desesperada de una mujer, y esa mujer estaba rogando por algo a como veía las cosas. Fue cuando Icar dio la primera palabra después de 30 segundos de escuchar.

-Dame eso, no lo tienes bien sintonizado, imbécil.

Icar tomó la diminuta caja negra y ajustó la frecuencia al canal 22.4. Sorpresa para todos nosotros que la voz repentinamente se escuchó clara, más no del todo pues como cualquier walkie talkie, tiene algo de distorsión. Escuchamos pasos rápidos que resonaban en un pasillo, y después de escuchar lo mismo unos segundos, hubo un portazo que nos hizo brincar del susto, seguido de esto hubo un silencio tenso, en ese silencio pensamos que había acabado y estábamos a punto de apagarla cuando las palabras vinieron de esa frecuencia, y hasta hoy maldigo haberla dejado encendida.

-Oh dios….Oh…Creo que…- Su voz entrecortada por sus respiraciones rápidas hacía que nos desesperáramos por saber qué carajo pasaba- Creo…que ya no me sigue….Hay... ¿alguien sintonizado? ¿Me..Escuchan? ¿Hola?

Todos permanecimos callados.

-Por favor ayúdenme, si me escuchan ayúdenme, ¡se los ruego! Esta cosa me sigue, no sé por qué pero estaba justo detrás de mí…ayuda…Por fav-

Fue en esa oración que algo se quebró fuertemente y escuchamos un alarido, como salido de la garganta de un demonio enfurecido, como si su garganta estuviera inundada de piedras calentadas en lo más profundo del infierno.

De ese momento Nosotros 3 estábamos atentos a esto, hubiera podido entrar alguien a robar y nosotros lo hubiéramos ignorado completamente. No hicimos nada más que vernos el uno al otro por una fracción de segundo y volver a escuchar.

Todo fue muy confuso, se escuchaban gritos de 2 pers… de la mujer y la otra ”cosa”, y siguió por algunos minutos donde se podía esclarecer que la mujer estaba siendo torturada, sus gritos desgarradores hubieran fácilmente quebrado el alma del hombre más valiente e inculcado pesadillas en el más audaz….

- ”Noo!”…”POR FAVOR DETENTE””¡AYUDA!”…”¡¡Perdón!!”…”¡¡¡Noo!!! ¡¡¡No por favor, no!!!

No fueron 5 minutos más que los gritos se detuvieron y el pequeño aparato quedó sumido en la estática. Permanecimos indecisos, si apagar la radio y tratar de olvidar todo, o llamar a la policía.

Icar grito, y corrió hacia el otro lado de la habitación.

-¡¡¡QUÍTENSE, QUÍTENSE DE AHÍ!!!

Alex y yo sólo volteamos lentamente atrás de nosotros, y lo vimos. Vimos esa figura por la que la mujer lloraba y rogaba por su vida. Y puedo jurarles que mi corazón se detuvo en ese instante, mientras observaba esa silueta en la oscuridad y juro también, que sentía su mirada penetrando mi alma.

Debió de ser menos de 3 segundos, pero parecía una eternidad. Me levanté como pude del sillón, tome el walkie talkie, y corrí hacia donde estaban Alex e Icar, pronto corrimos hacia las escaleras mientras escuchábamos los pasos de esa abominación. No era momento de hablar para nadie, e hicimos lo que nuestro instinto innato de supervivencia nos dictó. Escondernos.

Yo me abalancé hacia una habitación, la segunda del pasillo, abrí la puerta y la cerré fuertemente atrás de mí. Antes de entrar vi a Alex escondiéndose en la habitación del fondo y a Icar metiéndose en el baño del otro extremo de la casa.

Sólo escuché pasos en el pasillo, pasos lentos y pesados, como dudando de dónde entrar... Mi suerte me agradeció cuando esa cosa pasó por enfrente de mi puerta y no la abrió. Rápidamente y lo más sigiloso que pude, saqué mi celular y traté de llamar a la policía, bomberos, FBI, lo que estuviese disponible en este momento. Línea Cortada.

Escuché a ”eso” moviéndose de nuevo, no, más bien corriendo hacia el extremo de la casa y escuché cómo se abría una puerta y se cerraba otra. Icar… Debía ser el… ¡¡Joder!! ¿¡Por qué no se quedó encerrado!?

- ¡¡AYÚDENME CHICOS, AUXILIO!!! ¡¡POR FAVOR!!

Pasos apresurados resonaban por el pasillo y las suplicas seguían hasta que un chillido se escucho, y todo quedó en silencio de nuevo…

Sentí mis zapatos algo mojados y con la luz del celular apunté hacia abajo, sólo para ver un charco pequeño de sangre entrando por la apertura de la puerta, tuve que taparme la boca para evitar gritar, y me di cuenta que estaba demasiado pegado a la única defensa entre la muerte y yo.

No pensaba nada más. Mi mente estaba en blanco después de tantas cosas… ¿Cómo llegó a nuestra casa? ¿Por qué? ¿Qué es eso?

"Bien… me debo calmar y tratar de tener una idea de que hacer" Me dije a mí mismo, en eso mi radio se encendió y escuché una voz familiar. Era Alex.

-Oscar, ¿estás ahí?

-Sí sí, baja la voz ¿dónde estás?

-Oh gracias a dios que estás, eso mató a mi hermano... ¡Lo mató!

-¡Cállate y habla bajo!, gracias a dios que agarraste la otra radio.

-No sé si hag.. espera… shh… camina cerca.

-Ahora..lentamente…aléjate…de…la...puerta

-Ok…Lo haré..pero está muy osc-

Un fuerte ruido se escuchó al otro lado de la radio, él se tropezó con algo...

-¡¡OH NO!!! ¡¡¡NO!!! ¡Ayúdame! ¡¡No dejes que me coma!! ¡¡No quiero morir!! ¡¡Dios no!!

Sólo pude deducir que estaba corriendo hacia mi habitación, sus pasos eran cada vez más fuertes hasta que (a lo que yo creo) llegó al final del pasillo y se detuvo, donde sólo pude imaginar la forma en que murió, porque no volvió a hablar por su radio...

Son las 11:22 pm… Y estoy escribiendo en mi celular mis últimas palabras… Hace ya 2 horas que estoy dentro de la habitación, y hace ya 2 horas que esa cosa está en la casa buscándome. Ya acepté la muerte y lo único que quiero es tomarle una foto, para que si alguien me encuentra, sepa que nuestro mundo esta plagado de cosas que ni la ciencia misma puede explicar. Le ruego a dios que funcione.

Frecuencia 22