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En una ciudad pequeña se encontraba un gran orfanato,ese orfanato era el más popular en esas épocas, había mucha cantidad de niños, tantos, que eran demasiados para contarlos. 

Un día vinieron unos doctores al orfanato, tuvieron una larga charla con el jefe de ahí. Nadie sabía de qué estaban hablando, era deducible que se trataba de un tema muy privado. Cuando por fin terminaron de hablar, entraron a las habitaciones de los niños y niñas, llevándose a dos. Desde ese día nadie los volvió a ver.

Pasaron semanas y semanas, que ya era costumbre de que vinieran los doctores y que éstos se llevaran a más niños. El orfanato se estaba quedando sin niños, ya no se veía como antes: ahora se veía abandonado.

Un día, los doctores otra vez volvieron al orfanato, se llevaron a una niña llamada Merli, Merli tenía ocho años, de cabello liso, café claro y ojos color miel. Era una niña muy amable y tierna.

La metieron en una camioneta y la llevaron a un lugar muy alejado de la ciudad y del orfanato, era un lugar misterioso.

Al salir de la camioneta se veía una mansión blanca y gris, era muy grande y espaciosa; al entrar a la mansión habían muchos cuartos blancos y grandes, se oían gritos desgarradores y voces de niños pidiendo ayuda. Merli, al oír eso, le empezó a dar miedo, ya no tenía una bella sonrisa ahora tenía un rostro de profundo horror.

Metieron a Merli a una habitación como las otras, blanca, grande y vacía. Merli estaba temblando, se había quedado en un lugar que no era de su agrado, no podía salir y casi no podía respirar aunque la habitación era espaciosa.


Pasaron las horas y Merli se ponía cada vez peor, nunca había sentido tanto terror en su vida, era como una pesadilla hecha realidad. De repente, un doctor entro al cuarto y se llevó a la niña a otra sala: esa sala era lo peor que había visto Merli en su vida.

La sala era oscura, parecía un quirófano. Habían muchos doctores, tenía sangre en todas partes y lo peor de todo... habían cadáveres de niños en la esquina de la sala.

Pusieron a Merli en la camilla y la amarraron, sacaron jeringas y aparatos extraños, algunos doctores estaban tomando notas y Merli apenas podía ver el techo, rogando a Dios su salvación.

En un momento le inyectaron las jeringas sin ninguna anestesia, por lo que Merli gritó con desgarro.

La pequeña niña no podía dejar de gritar y de llorar, claramente esas jeringas no contenían vitaminas, contenían algo que no era bueno para el cuerpo humano.

Los doctores empezaron a tomar notas de lo sucedido.

Y empezaron a ver cómo la sangre de Merli se ponía de color negro.

Cuando Merli por fin término de llorar y de gritar, los doctores la desamarraron y la llevaron otra vez a la habitación blanca.

Merli no podía moverse, el dolor aún seguía; el único movimiento que pudo hacer fue mover el cuello y mirarse en el espejo que había en la puerta, para ver cómo su sangre se tornaba negra. Merli, al ver tal atrocidad, se llenó de enojo y tristeza. Gritó lo más fuerte que podía, por alguna razón el espejo se había roto después de ese gran grito.

Merli no se espantó por el sonido del espejo rompiéndose, sólo seguía mirando su reflejo fragmentado en el espejo.

Pasaron los años. Los doctores seguían haciendo pruebas -experimentos- con Merli, cada vez siendo más hostiles. Merli ya tenía 12 años, pero aún seguía teniendo miedo a las pruebas.

Era la chica que más había sobrevivido a las pruebas, pero era inusual. Las demás sólo habían sobrevivido hasta los 9 años. Pero a los doctores no les importaba eso, sólo les importaba seguir realizando sus experimentos.

Hoy los doctores hicieron otra prueba con Merli , esta trataba de intentar cambiar de color del iris en los ojos. 

Como siempre, pusieron a Merli en la cama de operaciones y la amarraron, sacaron una jeringa y la llenaron de una sustancia desconocida, era roja con negro y la jeringa se veía más filosa de lo normal.

Merli se puso muy nerviosa y empezó a sudar, justo cuando le iban a inyectar el ojo hubo un pequeño sismo, eso hizo que el doctor desviara la jeringa y se la inyectara en el párpado superior. Los gritos de Merli empezaron al acto, eran realmente desgarradores. De repente, sus ojos empezaron a tornarse en un color rojizo.

A los doctores no les importó y simplemente tomaron notas.

Después de ese terrible accidente, la llevaron como siempre a la habitación.

Merli al entrar ahí se sentó en la esquina de la habitación para mirarse en el espejo otra vez, el espejo seguía roto, pero podía ver claramente sus ojos. Se veían horribles, eran como unos ojos de araña pero más espeluznantes. Merli ya no podía más con eso. Abrió su mano y la giró muy despacio, haciendo que el espejo girara también, después hizo su mano hacia la derecha para que el espejo cayera y eso fue lo que hizo. 

Todos los experimentos que le habían hecho , lograron que ella hiciera cosas que nadie más podía hacer, como teletransportarse, leer los pensamientos de la gente y mover objetos con tan solo imaginarlo.

Pasó más tiempo y los doctores se empezaron a dar cuenta de lo que Merli podía hacer.

Aunque Merli tuviera esas habilidades, a los doctores no les importó. Ellos sólo querían seguir haciendo pruebas para sus experimentos con ella y con todos los demás.

Merli ya tenía 17 años y los doctores seguían haciendo pruebas con ella.

Hasta que un día los doctores se hartaron de su existencia y la llevaron a la sala de siempre, la pusieron en la cama y la amarraron.

Un doctor se acercó a ella y el dijo "hora de dormir, fenómeno" para después enterrarle una navaja en el pecho. Lo raro es que Merli seguía viva, no expresaba ninguna emoción su cara. El doctor al ver esto siguió enterrándole la navaja en el pecho y en el estómago, pero Merli no hizo ninguna expresión.

-¡Muérete de una vez! -exclamó el doctor haciéndole una cortada en la mejilla derecha.

Merli siguió sin decir nada hasta que le susurró al doctor: 

-Me harté de ti.

Después de ello, apareció detrás de él con la navaja en la mano, enterrando la navaja en su cuello.

No pasó mucho tiempo para que el doctor muriera desangrado 

Así que agarró un hacha que había en el camino y se dirigió a la sala principal donde se encontraba todos los doctores. Abrió la puerta y gritó "¡Me gusta el olor a idiotas aquí!" 

Los doctores quedaron impactados al verla ensangrentada y con apuñaladas en el estómago y en el pecho.


¿Que? ¿Acaso no me veo bien?- inquirió.

No hubo respuesta alguna.

Si no responden.... ¡Entonces haré que respondan! - dijo Merli enojada sacando su hacha.

Hora de jugar. Y la niña lanzó su hacha a un doctor.

Desde ese momento inició la masacre, los gritos de los doctores no paraban, tampoco las risas de Merli. En un momento a otro cesaron los gritos, y sólo quedaba una doctora viva.

-Entonces, ¿es un gusto jugar al asesinato? - dijo Merli, riendo. 

-Por favor, no me hagas daño- rogó la doctora, llorando. 

-¿Crees que llorando se arreglará todo? ¿Crees que con un simple por favor? Dime, ¿cuántas veces yo hice eso y nadie me dejó en paz. ¡Es hora de que aprendas una lección, idiota! -dijó Merli enojada sacando su hacha. 

-¡Eres un simple error! -dijo la doctora antes de ser partida a la mitad. 

-Más bien, un buen error -finalizó Merli triunfante, saliendo de la sala.

Después de eso nadie supo nada más de ella , nunca encontró su cuerpo o su arma. 


*En las noticias*

Nos han informado que una chica llamada Merli de 17 años aproximadamente, ha escapado del laboratorio Cárter asesinando a todos los doctores del centro, no se ha encontrado su cuerpo, nadie sabe nada ella desde ese día, si la ha visto por favor llame a este número...

*Apaga la televisión*

Como si me creyera esas tonterías -dijo un chico. 

*Se oye que la puerta se abre* 

¿Quien está ahí? -exclamó.

-Me gustaría que no te muevas mientras jugamos.... -dijo una voz femenina al fondo.

-¡Dije que quien está ahí! 

-Shhh, no hay que hablar mientras jugamos -dijo una chica aproximándose desde las sombras hacia el joven.  

Al acercarse vio que era una chica con los ojos rojos , la mejilla derecha cocida , el pecho cocido y la sangre negra  Vestía de un suéter gris que tenían 2 resortes negros , una falda negra y pantalones negros con orificios y unas botas negras 

¡¿Me...Merli?! - dijo el chico asustado. 

-Merli ya no está aquí. ¡Ahora soy Good Error! Y silencio que, el juego apenas comienza.  

-¡Fin del juego! ¡Gracias por jugar!-