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¿Han pensado alguna vez que algún deseo suyo es imposible de materializarse, de que se haga realidad? Bueno, mi deseo se cumplió, y créanme, no es para nada lindo.

Una tarde estaba sacando cosas viejas, elementos de una época que no me acordaba, la adolescencia, dado a que hacía poco había sufrido una amnesia bastante importante y trataba de recuperar la memoria viendo cosas que me hubieran pertenecido. Entre las cosas viejas que se encontraban por allí, vi algunas fotos, juguetes de cuando era chico, entradas para recitales, pasajes en avión, y demás cosas. Pero algo que me llamó la atención fue la foto de una chica de no más de 17 años, joven, de ojos verdes, lindo cuerpo y pelo negro noche. Al ver esta foto se me generó una gran presión en el pecho, a tal punto que pensé que me iba a dar un paro cardíaco.

Tomé esta foto y me la llevé conmigo a la habitación. Había estado gran parte del día observándola, pensando en quién era. Este pensamiento fue obsesivo. Me dije a mí mismo en un momento que debía dejar de hacerlo, no podía vivir eternamente en el pasado. Así que me dispuse a tirarla o, por lo menos, a apartarla de mi vista, para siempre, encerrándola en el mismo baúl de donde la había sacado. Los primeros días después de haber hecho esto fueron duros; simplemente no podía sacar de mi mente a esta bella y extraña mujer.

El tiempo pasó, logré conseguir un trabajo de oficina, irme de mi casa para vivir en una pensión, comencé a tener amigos, salidas de vuelta. Mi memoria había casi vuelto por completo, salvo por esa mujer cuyo nombre no sabía. Un día en mi flamante trabajo, vi por mi la ventana de mi oficina a una mujer joven, de ojos verdes y muy bella, que me miraba, tenía una cara de tristeza, estaba completamente vestida en negro, y con los labios pintados de un rojo casi morado. Esa mujer se quedaba parada ahí, mirándome, no hacia nada más que mirarme. Al principio pensé que era loca, por eso comencé a contratar a unos guardaespaldas para que me protegieran en caso de que ella quisiera hacerme algo de daño. A la semana de que los contraté, las apariciones de esta persona cesaron.

El tiempo siguió pasando y en mi trabajo fui ascendiendo cada vez más, hasta que llegué a ser presidente de esta empresa. El día que me nombraron presidente, decidí que era el momento de salir a festejar; salí con un par de amigos a una fiesta privada en el centro de la ciudad, allí estaba toda la crema innata de esta metrópolis, y yo me codeaba con ella. Entre copas y risas amigables conocí a una mujer, no me acuerdo mucho de ella, solo que tenia unos hermosos ojos verdes y un hermoso pelo negro.

Hablé con ella unas horas y cuando todos se iban decidí llevarla a un lugar más "tranquilo". La llevé a mi casa dispuesto a pasar una buena noche, lo mismo que ella. Entonces nos dispusimos a gozar de nuestra intimidad, pero algo parecía extraño, como que ella sufría una transformación. Se alejó de mí, semidesnuda y con la luz de la luna en su cuerpo.

Le pregunté qué le pasaba, a lo que me respondió: "Yo soy el deseo que siempre quisiste, que siempre añoraste en secreto, aquí me tienes, pero lo que no sabes es que lo que deseaste no satisfará tu ilusión".

Su boca se estiró y se acercó, con uñas largas y produciendo un horrendo. Asustado logré esquivarla, encerrarla en mi habitación, tomar algo de dinero y, a bordo de mi auto, escapar adonde fuera.

Querido lector, la próxima vez que desees algo, ten cuidado, porque lo que quieres puede hacerse realidad, y no tal cual añorabas.