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A muchas personas le gustan los ojos verdes, hasta se hacen cirugías para tenerlos.

Este color de ojos era el caso de Tahira, una niña de solo 9 años. Ella tenía una mirada penetrante, dulce y tierna, pues así era ella: amable, bondadosa, dulce.

Un frío invierno, mientras Tahira hacía su tarea, esta tarea vuela por la ventana a causa del viento, aterrizando en la calle. Tahira decide bajar y salir muy rápido a por su tarea... Pero esa fría noche todo cambió. Un camión de reparto reaccionó demasiado tarde y empujó a la dulce niña haciendo que se estrelle contra el parachoques.

La niña, luego de 8 minutos de doloroso sufrimiento y desangrado, fallece, dejando una mancha de sangre roja e intensa en el pavimento. Su familia no volvió a esa ciudad, le traía malos recuerdos. Entonces, la casa quedó abandonada por muchos años hasta que, una pareja extranjera decide ocuparía. Esta feliz pareja tuvo una niña, la niña era parecida a Tahira, pero no tenía esa mirada penetrante verdosa, que podía dejarte hipnotizado.

Un día, fuertes llantos de una niña se escuchan a media noche. La familia decide ignorarlos por un rato, pero Jordan, el padre, sale a ver qué sucedía.

Una pequeña niña con una camiseta manchada de tierra, pelo suelto y pantalones se encontraba de espaldas llorando muy angustiada.

-¿Estás bien? ¿Te perdiste?

-....

-¿Necesitas un lugar? -sube su tono de voz-, ¿quieres agua?

La niña se gira lentamente, y así, el ve paralizado sus ojos verdes muy claros. Su cuerpo simplemente no respondía, estaba petrificado. Al pasar unos largos minutos, su cuerpo responde y decide correr, correr hasta alejarse de esa alma perdida de ojos verdes. Días después de su desaparición, encuentran el cadáver de Jordan tirado en una plaza del vecindario.

Desde ese día, muchos inventan rumores que él quería secuestrar a la niña y ella simplemente se defendió. Pero no era una niña: era un alma, un espíritu que no descansa en paz.

Otro caso sucedió muy lejos. En la carretera, un viejo camionero viajaba para entregar algo en la noche. De repente, visualiza una sombra muy baja, resulta ser alguien que está pidiendo un aventón. Precisamente, una niña. Él, frena.

-Hola -dice confuso-. ¿Necesitas ayuda?

La niña miraba en dirección al suelo, y tras un largo silencio, decide levantar la cabeza y mirar con sus ojos verdes al camionero.

-Usted pagará -murmura la pequeña-. Lo hará.

El hombre arranca el camión, y por el espejo ve que la niña simplemente desaparece. Él quedó atónito, pero cree que es por el sueño y sigue su camino. Al pasar 6 ciudades y 3 pequeños pueblos, llega la segunda noche en la carretera. Él decide parar su camión y descansar para conducir mejor.

Algo se sentía en el ambiente, una mirada lo observaba fijamente mientras él dormía. El hombre siente un fuerte dolor en su espalda; segundo después está muerto.

Miles de casos similares ocurren por las carreteras de Estados Unidos; al caer la noche la niña espera a sus víctimas parada en medio de la ruta, o en los pequeños pueblos. Sus grandes ojos simplemente te dejarán paralizado... Y recuerda: si vas en la carretera, no te duermas y fíjate en el camino. Podrías encontrarte con alguna sorpresa.