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Aquella oscura noche, con la luz de la luna cubriendo las calles como si fuera un manto de seda pura, pocas nubes aparecían haciendo aquella noche perfecta, recuerdo tus ojos celestes grisáceos brillantes, resplandecientes y hermosos viéndome, recuerdo como me podía reflejar en ellos, tu largo y liso cabello teñido de blanco, tu pequeño cuerpo, todo tu ser, tu ternura oculta tras esa agresiva actitud que me reta a amarte. Era un duro invierno en la tierra del fin, tomando en cuenta que la noche dura mas que el día y en el día la carencia de sol hace que se sienta un frío punzante. Tus brazos me sujetaban aquella noche como si fuera la última vez, tu boca no se separaba ni un segundo de la mía, no me dejabas respirar, me robabas el aliento. Y de pronto de detuviste. Sentía tu cuerpo temblando, pues no tenías ninguna chaqueta y tu ropa ligera dejaba que el aire te golpeara tan fuerte que te podía matar.

-¿Que sucede? –Pregunté exaltado.

Ella mordió mi cuello fuertemente, no entendía su punto pero eso nunca nadie se había dignado a hacer, sencillamente aquel acto me sorprendió pero no se sentía mal y la deje hacer.

-¿Qué se siente? –Preguntó la pequeña chica. -Solo tú sabes, hace tanto tiempo que alguien no me retaba, tú eres una de las pocas chicas que se han atrevido a enfrentarme –Respondí sonriente. -No soy cualquier chica, ahora quiero compartir tus sentimientos, quiero saber que es lo que sientes si el sol toca tu piel, que sientes al matar a alguien y sentirte el más poderoso, quiero ser un vampiro para sentir y vivir contigo la eternidad. -No sabes lo que estas diciendo –Advertí- No hay vuelta atrás una vez que decides esto, una vida entera de soledad… -No pude terminar lo que quería decir porque ella cayo mis palabras con un pequeño beso. -No me importa –Dijo convencida- No me importa vivir de la sangre de los mortales, mientras este contigo, no me importa no ver de nuevo la luz del sol, mientras este contigo, no me importa nada, solo estar contigo, porque te amo y ese amor es tan fuerte que haría cualquier cosa por ti. -No sabes lo que dices, Grisel, esto no es tan fácil como parece, serás inexperta, si cometes un error podrías sufrir el peor de los castigos –Dije tratando de convencerla. -¿Qué es mas difícil, ser un simple mortal que vaga por allí y lo pueden matar cuando sea o ser un vampiro y vivir contigo en las sombras por siempre? Además conservaré mi belleza por siempre, mira, mi cuerpo tiembla siente –Ella tomo mi mano y la puso en su pecho- Mira mi aliento, es blanco, tengo frío, mira, mira mis ojos –Yo la mire sin entender su punto- No dejes de mirarme –Insistió, vi lagrimas salir de sus ojos, ella no quitaba esa mirada tan fuerte y convencida a pesar de que lloraba- Duele ser mortal, el frío me hace sentir como si mil espadas se clavaran en todo mi cuerpo.


-No quiero tener familia, ellos no me quieren, solo me juzgan, no quiero tener amigos, ellos solo me usan, solo quiero estar contigo –Ella me abrazó- Odio ser vulnerable, lo odio ¡y tu me obligas a serlo! –Dijo ella que dejándome de ver- No quiero ser débil, no quiero depender de nadie.

Grisel empezó a correr dejándome allí parado, corrí tras ella.

-No huyas de la verdad –Grite, corriendo como si la fuera a cazar como la primera vez que la vi, pero ella corre demasiado rápido, es una niña y yo un vampiro de mas de 600 años pero mas vivo que nadie.

La perdí de vista pero la iba a encontrar, ella estaba decidida a no regresar a su casa donde su madre la maltrataba y su padre la odiaba mientras sus hermanos abusaban de ella. La busque, pero que niña ¿Dónde se metió? La vi agotada de tanto correr en una esquina, cuando apenas empezaba a llover. No recuerdo el frío de un invierno con lluvia pero sabia que podía matar a un mortal y mas si ese mortal traía tenis, falda y una simple blusa.

-Ante mi siempre serás vulnerable –Dije sin que ella pudiera verme. -¿Dónde… donde… estas…? –Preguntó cansada. -Intenta encontrarme, admite que ahora dependes de mi y que no sobrevivías si mi. -No te necesito, déjame en paz –Respondió Grisel viendo al cielo tratando de encontrarme con la mirada. -¿No que me amabas? ¿No que querías vivir conmigo en el lado de las sombras por siempre? Aprende lo que es el amor pequeña niña, el amor es el sentimiento más puro que un mortal puede sentir y el amor no permite que el orgullo prevalezca en sus frágiles y sensibles corazones. Así que si dices que me amas vence ese orgullo y esas niñerías de sentirte vulnerable y ven a mi –Admití ya seriamente. -Si te amo… -Susurró ineludiblemente mientras sollozaba. -Si me amas sabrás donde encontrarme –Dije mientras del fondo sentía un dolor agudo, pero… yo no siento dolor… ¿yo si la amaba? -ahhhhh –Su último grito antes de morir en la boca de un deforme monstruo. -Yo si te amaba –Pensé mientras caminaba por las calles- Pero tu confusa mente no supo encontrar claridad, tu maldito orgullo no supo calmar el odio hacia la dependencia de quien te amó una vez.

Y así seguiré hasta encontrar a alguien que sienta algo por mi. Tantos amores fallidos, mi destino es caminar solo sin rumbo alguno. Una lágrima cayó por mi mejilla, sinceramente nunca supe si fue una lágrima o una gota de lluvia…