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Payasos ruben

No me considero alguien que le tema a los payasos, nunca he encontrado razones para temerles, pero todo eso cambió esa noche en la que fuimos a dar una caminata mis amigos y yo, para después a la hora que nos ordenaron a casa, mientras que nos dejaron salir por la noche, y nosotros decidimos ir a hacer estupideces al bosque, y no se si fuimos nosotros, pero estoy seguro de que no fui el único que vio esa figura alta en la oscuridad, después de ser devorada por la tremenda niebla, escuchamos una canción que iba así...

"Oh mi demonio nefasto, que atormenta en las noches a los malcriados, mi monstruo demoníaco, mi querido Grith el Payaso"

Era como cantada por niños, pero no sabíamos de que dirección venía, luego de pronunciar ese nombre, un muñeco de peluche cayó del lado izquierdo en frente nuestro, tenía una apariencia de payaso, pero era algo aterrador, y nos fuimos, dejando ese muñeco solo, al volver a mi casa llegue antes de la hora que me ordenaron, lo que extraño a mis padres, pero les dije que simplemente cagamos ladrillos al ir por un bosque, ellos lo vieron normal, ya que yo siempre me venía por los bosques, aparte tenía 19 años, podía ir por donde quiera, al intentar dormir, escuche que tiraban piedras a mi ventana, no podían ser mis amigos, ellos no tenían esas costumbres, por lo que decidí a ver, y al fijarme en la calle había un gordo muñeco de payaso hecho de plástico, cerré las cortinas, creí que estaba paranoico, y lo que ayudó a que creyera eso, abrí las cortinas y el muñeco ya no estaba.

Al día siguiente fui en coche a buscar a mis amigos, pero luego lo vi, esa figura alta parada de espaldas frente a mí, inmóvil la criatura se volteo, y empezó a perseguirme, para que luego, a pesar de intentar escapar me saco del auto, y lo vi, cara blanca amarillenta, unos dientes amarillos, pero algunos estaban chuecos y negros, una sonrisa roja pero con un tono oscuro, un cabello rojo, unos ojos, traje, pantalones, guantes y zapatos negros, un sombrero negro, y unos dedos largos...

- ¿¡Qué quieres de mi!?...

- Tu miedo...

- ¿Hay mas como tu?.

Alargando más la sonrisa respondió...

- Si, muchos, muchos como yo, somos una legión.

Su voz, era ronca y algo gruesa, luego de esa conversación, se desvaneció, mientras que el sonido del aire se adueñaba de todo el lugar, desde ese entonces nunca salí de noche, no he podido dormir sin las cortinas cerradas, siempre con el presentimiento de que volverá, y temo de que si alguna ves vuelvo a salir de noche, me encontraré, con "Grith el Payaso".

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