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Siempre he sido un hombre de la noche, un amante de la vida nocturna, un apasionado de los bailes, de las mujeres exuberantes, de los tragos exquisitos y de absolutamente todo el glamour de los centros nocturnos. Pero nunca iba solo, siempre concurría a las fiestas con mi amigo Sergio, gran compañero para la noche. Hemos vivido muchas anécdotas juntos en cuanto a historias con mujeres en las discos y pubs. Pero una de estas historias ha sido realmente extraña y sangrienta, hecho que me ha marcado para el resto de mi vida en la cual aún sigo siendo víctima.

Fue una noche de verano, un sábado, creo que del año 2005, mi amigo fue a buscarme a mi casa como a las diez de la noche y de ahí partimos para un baile llamado “Dance Bloody”, era uno de nuestros lugares favoritos. Un lugar totalmente grande, lúgubre, con un toque rústico, pero prolijo, muy prolijo, utilizando como decorado varias cortinas blancas, negras y rojas con velones en las barras donde sirven variedades de tragos, y también en las mesas.

Hacía un tiempo que concurríamos a dicho lugar donde conocíamos a mucha gente, clientela fija que siempre iba al baile, pero mas que nada conocíamos muchas hermosas chicas con quienes sociabilizábamos para luego invitarlas a tomar algo y finalmente irnos con ella a algún hotel o quien sabe donde.

Esa noche, después de llegar al baile, saludamos a todo el mundo y nos dirigimos a la barra a tomar un par de tragos mientras fumábamos algunos cigarros. Al rato, notamos la presencia de dos chicas que nunca habíamos visto en el lugar, eran muy hermosas, totalmente exuberantes, altas y delgadas, cabellos oscuros, tez muy pálida y vestidas con hermosas prendas negras a la moda, llevaban pequeñas carteras y botas también negras. Tenían frescura en su sonrisa, pero frialdad en sus miradas. Se sentaron en una mesa cerca de la barra de donde estábamos y pidieron un par de tragos flameados. En ese momento fue cuando nos miraron con sus ojos fríos mientras esbozaban una sonrisa picara; quedamos perplejos ante tanta belleza misteriosa. Sin dudarlo nos acercamos y comenzamos a dialogar con las mujeres. Estábamos muy nerviosos por el misterio que encerraban en sus miradas, pero ellas estaban totalmente tranquilas y accesibles. A la larga, la conversación se convirtió en algo muy cómodo para luego bailar y seguir bebiendo hasta sentirnos en un estado de alegría total por el alcohol y la situación tan perfecta de estar con dos bellas mujeres. 

Alrededor de las dos de la mañana, partimos con las chicas a un motel de la zona, las damas accedieron sin ningún tipo de titubeo. Al llegar al hotel, dejamos los documentos en la recepción a pedido de una señora regordeta con cara de aburrida que atendía el local, y nos dirigimos a diferentes habitaciones. Yo fui con la chica llamada Selene y mi amigo con la otra llamada Luna.

La habitación no era gran cosa, pero bastante accesible y con comodidades básicas, como el baño, un pequeño refrigerador y un televisor con acceso a cable. Selene comenzó a desvestirse de a poco, mientras yo la observaba disfrutando de un buen vaso de whisky. Tenía un cuerpo pálido, frágil y perfecto, con sus grandes curvas. También tenía un llamativo y gran tatuaje trivial en su cadera. La hacia mas interesante. 

Me desvestí rápido mientras ella me esperaba en la cama llamándome con su cuerpo fresco. Fue un gran momento de pura sensualidad, goce y placer. 

En ese momento sentí un grito desgarrador y escalofriante que venía de la otra habitación. “Ese es mi amigo Sergio”, dije. En ese segundo de confusión, en la cual ella estaba encima de mí produciéndome gran placer con su boca, la miro a los ojos y los tenía totalmente rojos con grandes colmillos que salían de su boca. Me dijo con una voz ronca, como poseída: “Ese es tu amigo, creo que mi amiga se esta alimentando con él”. No podía reaccionar, quede estupefacto y fue cuando ella se abalanzo sobre mí me clavó sus colmillos provocando un grito helado en mi, pensé que ese era el fin, morir desangrado o algo peor. Pero no, ella solo se limitó a beber mi sangre haciéndome tajos con sus colmillos en mi órgano. Luego que finalizara su obra, me dijo: “Te dejaré con vida y por eso serás mi esclavo por el resto de tu vida” y termino diciendo: “Tu amigo no tuvo tanta suerte”. En ese momento entró la otra chica, Luna, y las dos comenzaron nuevamente su tortura, yo estaba muy débil, pero seria una noche larga, muy larga, la cual se repetirá por muchos días, meses o años… hasta que decidan matarme.