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Desde siempre me ha gustado lo paranormal, el terror u horror, al igual que mi hermana, yo creo que lo llevamos en la sangre… Tengo casi medio infierno en mi habitación por mi colección de películas de terror, pero, ¡OJO! No piensen que me gusta invocar espíritus o demonios, eso sí que nunca lo haría, solo sé que existen y los respeto, pero hasta allí y no me meto con esas cosas. Solo sé que creo en Dios infinitamente.

Mi apellido Cordero proviene de parte de la familia de mi padre y tiene un historial maldito que viene de generación en generación por causa de un tío de mi papá que era brujo, pero cuando digo brujo no me refiero a un simple brujo charlatán, sino al propio demonio de carne y hueso.

En ese tiempo mi papá solo era un niño y vivía en el campo, el nombre de es pariente debe quedar en anonimato. Este tío practicaba la magia negra, tenía libros de conjuros y hechicería. Mi padre fue testigo del poder y las habilidades que tenía. Podía agarrar una moneda y duplicarla, podía quitar verrugas y cadillos de la piel y algunas enfermedades, podía convertirse en invisible para que nadie notará su presencia y oír todas las conversaciones, les hacía brujería a la gente para dominarlas y humillarlas, se convertía en el animal que quería y también y que volaba.

Al morir este señor, la familia se peleaba por poseer sus famosos libros, al final de todo se les entregaron a los hijos. En la actualidad estos libros, según mi papá, aún existen.


A mi hermana, a la edad de más o menos de 10 años, se le fueron manifestando cosas paranormales, fue sintiendo presencias, veía "cosas", tenía pesadillas muy feas, no era una niña común. Ella cuenta que cuando todos dormían se paraba de la cama y caminaba por la casa a oscuras se asomaba por la ventana de la casa para mirar hacia la calle o a jugar con el perro de la casa, luego se cansaba y se iba a dormir. Como era una niña nadie le creía.

Y así fue transcurriendo el tiempo viviendo y sintiendo esas cosas malignas. Ya en la actualidad, casada con hijos, hecha toda una mujer de 31 años, las cosas se fueron volviendo más intensas en casa de mis padres y también en casa de mi hermana.

Cuando estaba soltera y aún vivía en casa, no importaba si era de día o noche, la perturbaban a la hora que fuese. Ella cuenta que cuando se dormía no importaba la posición que se encontrara, boca abajo o boca arriba, sentía escalofríos que llegaban por los pies y subían por las piernas. Su cuarto se ponía como una nevera, sentía una presión como que la hundiesen contra la cama, sentía que le iban a quebrar los huesos. Ella trataba de decir una oración y se le olvidaba, tenía una biblia cerca y sentía que se la apartaban, oía cómo se caían las cosas de su cuarto. Esos espíritus malos le decían en el oído que se matara, que los dejara entrar en su cuerpo.

Ya casada y con hijos, en su casa también la acosan voces extrañas diciéndole que mate a sus hijos, entre otros horrores. Ella jura que no era una pesadilla, se mordía la lengua para poder despertarse, ya que no se podía mover.

Después me torturaron a mí por la noche cuando dormía, sentía esos terribles escalofríos por mi cuerpo al sentir la presencia que se acercaba y la gran presión que podía sentir como si estuviera algo aplastándome. Me susurraba al oído una espantosa voz demoníaca, pero era diferente al de mi hermana, ya que no comprendía lo que decía, era como en otra lengua.

Y no solo le ha sucedido a mi hermana y a mí, sino que en anteriores ocasiones también les llegaban a mis padres y hermanos de mi papá. Fue donde se dieron cuenta que no eran mentiras de mi hermana. En mi casa se oyen y se siguen sintiendo muchas cosas, mi hermana aún las siente mientras que yo tengo tiempo que no paso susto. Hemos dejado de ver esas películas de terror.

En fin, no sé si es una maldición de los Cordero, pero lo importante es que hay que orar mucho para que Dios nos libre y aleje de toda cosa mala que exista en nuestro hogar.