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Hola a todos, la verdad no sé por donde empezar. Sé que esto es un foro donde se suben historias de horror, miedo y tal vez muchos no creerán en mis palabras. Pero la realidad es que no sé que más puedo hacer, ya ha pasado tiempo y guardármelo me tiene agotado. Para todo aquel que lo lea espero que aprenda de estas cosas, de las malas experiencias que uno puede vivir al ignorar la realidad que nos rodea. Y ahora contaré la mía.

Ésta mala experiencia me hizo dar cuenta de muchas cosas, y una de ellas es que en el mundo hay personas enfermas. Lo sé, en la tierra abunda la gente retorcida, pero una cosa es observarlo desde una tv y otra es que se viva en el momento.

Supongo que muchos conocerán la plataforma virtual cuyo nombre corresponde a Imvu. En ese sitio la gente suele divertirse interactuando con otros, ya sea en lo que ellos llaman rol o matando su aburrimiento con personas que conocen a diario. Supe del programa hace unos 5 años gracias a una amiga que me animó para crearme la cuenta. No mentiré, al principio me pareció una mierda muy aburrida, tal vez porque no entendía cual era la gracia del lugar, pero luego le comencé a tomar el gusto y ya se tornaba un poco más interesante. En el tiempo que estuve logré notar como muchos se proclamaban amigos. A mi entender era raro que se consideren amigos sin conocerse, pero no era mi asunto.

Es un sistema pintoresco con avatars algo locos, catalogados de muchas formas. Vampiros, lobos, demonios, furris, ánime, una alta variedad de modelos y vestimentas ocurrentes. Algunos raros, otros graciosos a decir verdad, y varios eran algo macabros.

Hace un tiempo mediante Facebook dejé un anuncio a la gente que conocí en la plataforma, lo dicho fue que me retiraría de imvu porque ya me había aburrido, así que procedí a deshabilitar mi cuenta y nunca más volví a entrar. A muchos se les hizo raro puesto a que diariamente me conectaba, las preguntas surgieron y yo sostenía que ya había perdido la gracia, que todo era drama y aburrimiento. En su curiosidad no los culpo, tenían razón puesto a que se me había vuelto un vicio y dejarlo así de un día para el otro como si nada era algo anormal, pero optaron por aceptar mis palabras.

Hoy por hoy luego de dos meses contaré la realidad de lo sucedido, por qué abandoné el maldito juego, y tal vez ahora lo entiendas mejor Fer.

Una noche de tantas, una que me quedó plasmada en la memoria, fue precisamente la del domingo 15 de mayo del 2016, si, éste año.

Eran las 2 de la madrugada y decidí entrar a imvu para ver si había algo interesante, no pasó ni 5 segundos que rápidamente me enviaron una solicitud de amistad, en realidad me resultó curioso porque parecía que había estado esperando a que me conecte en ese momento. Como no le di mayor importancia ni respondí, pero el nombre de la cuenta era algo poco común, se llamaba: FleshHunter, digo poco común porque para el que entiende inglés sabrá que FleshHunter al español significa: Cazador De Carne.

Sea como sea continué paseando por las salas y me detuve en una que se llama Inferno. Comencé a tomar fotos de mi avatar hasta que de la nada apareció FleshHunter en el lugar. Lo primero que pensé era como carajos me encontró si yo no tenía mi ubicación puesta. Su avatar lucía extraño, era parecido a Chatterer de Hellraiser pero sin las vestimentas, solo su cuerpo en carne viva y lleno de sangre. A decir verdad el traje estaba muy bien logrado.

Lo primero que atiné a escribirle fue hola. Tras ver que su avatar seguía estacionado y sin responder volví a escribirle, pero esta vez le pregunté de donde me conocía y como sabía que estaba en esa sala si mi ubicación era oculta. Fue ahí que escuche su respuesta, digo escuchar porque mediante una acción del avatar hizo referencia a mi persona. Se sintió una risa de fondo y me dijo: “Hola Sebastián”.

La voz se escuchaba algo distorsionada, pero lo que si me asustó es que sabía mi nombre real. Lo primero que atiné a pensar es que se trataba de un hacker o un conocido. Pero la cuenta era vieja, del año 2006 y jamás la había visto. Nuevamente volví a escribirle y le pregunté: "¿De dónde me conoces? Deja la idiotez y dime quien eres".  

Luego de un minuto me respondió pero nuevamente lo hizo mediante la acción del avatar, se escuchó la risa y decía: “Quiero mostrarte algo Sebastián”.

Inmediatamente me mandó un link prntscr. Para todo aquel que no sepa el significado le explico, es un link de screenshot o captura de pantalla. Le dije que no entraría, que no soy ningún idiota para caer en el truco de los links y que me roben la cuenta, ya que eso se había vuelto una moda y me había enterado de muchos que perdieron sus cuentas de dicha forma. Al minuto vuelvo a escucharlo y me responde: “Entra Sebastián, te prometo que nada le pasará a tu cuenta”.

Las dudas invadían en mi mente pero la curiosidad venció en mí. Entré al link y al descargarse la foto solo divisé una habitación oscura y a lo lejos una puerta que era iluminada de forma leve por un foco de rojo color en la parte superior. Al no entender la foto le pregunté: “¿Y qué carajos es eso?”.

Esta vez sin mediar palabra alguna nuevamente me envió un link. Volví a entrar y en esta ocasión la foto se trataba del mismo lugar pero ahora la puerta era más visible, como que la cámara se acercó para enfocarla, se notaba vieja y deteriorada. No entendía su juego pero antes de decir algo, él pronunció unas palabras: “¿Quieres entrar Sebastián?”.

Como pensaba que se trataba de un idiota que estaba sin nada mejor que hacer, decidí seguirle el juego y le respondí de forma sarcástica: “Si, quiero entrar, sorpréndeme”.

Nuevamente apareció un Link al que procedí dándole click. Ahora la foto trataba de un hombre desnudo que estaba atado a una silla, con la boca amordazada y los ojos vendados, esta vez la habitación estaba iluminada. Atrás de eso apareció otro link, ingrese y en esta ocasión se mostraba al mismo hombre, con la diferencia de que ahora a su derecha se encontraba un sujeto, poseía un delantal blanco con rastros de sangre, como los que usan los carniceros y su rostro era cubierto por una máscara de payaso algo descolorida y gastada, empuñaba un cuchillo en su mano derecha. Más o menos noté por donde venía su juego así que decidí burlarme de él, mis palabras fueron: “Ya veo, un enfermito que intenta asustarme con fotos gore sacadas de alguna página y busca víctimas al azar. Que original idiota. Ahora dime quien eres y déjate de estupideces”.

Decía eso pensando en que podía ser algún conocido de Imvu que tenía esa cuenta sin que nadie sepa, esperaba que dijese que todo era una broma, que no pudo hacerme caer y ya. Al decir esto la cuenta FleshHunter se retiró de la sala, presioné sobre el nombre y aparecía desconectado. En ese momento Imvu me tumbó y se cerró el juego. El escritorio se había quedado frizado y no podía mover el mouse. Apareció un archivo que comenzó a descargarse pero no podía suspenderlo porque la flecha del mouse no se movía. Entre el enojo e insultos me estaba volviendo loco, pensé que el maldito me había colocado un virus en la pc y que me estaba jodiendo todo.

Al finalizar la descarga el reproductor se abrió por sí solo y mostraba un vídeo. Era la persona que estaba atada en una silla, el sujeto vestido de carnicero a su lado y no se escuchaba absolutamente nada. Quería cerrar el reproductor pero no podía, y fue cuando aquel que empuñaba el cuchillo se acercó al hombre desnudo en la silla, clavó la hoja en su vientre y comenzó a cortarlo de abajo hacia arriba destazando su piel y carne. Ahora había sonido y se escuchaban los gritos del pobre hombre ahogados por la mordaza. El otro seguía cortando como si bien se tratase de un carnicero, abriéndole su estomago, dejando escurrir la sangre y los intestinos de su víctima en el suelo. El cuerpo del sujeto temblaba, se convulsionaba y luchaba por liberarse hasta que en un momento se quedó inmóvil. Yo solo miraba ese vídeo aterrorizado, no podía moverme del miedo que tenía, y como acto final el carnicero que su rostro era cubierto por la máscara, se acercó a la cámara y dijo con la misma voz distorsionada: “¿Te gustó el juego Sebastián? Tú elegiste jugar y jamás busco víctimas al azar, ahora toca jugar contigo”.

Mi PC se apagó al instante de finalizar el vídeo y sentía que el corazón se iba a salir de mi pecho. No podía creer lo que había visto. Rápidamente prendí la PC y todo funcionaba de forma normal, buscaba el vídeo pero no encontraba nada, era como que lo habían desaparecido, no estaba la descarga, no había nada. Entré a Imvu y busqué la cuenta de FleshHunter pero me salía que la cuenta era inexistente. Mediante el Hotmail correspondiente a mi cuenta hice la denuncia a Imvu de lo sucedido. Quería llamar a la policía pero ¿Qué carajos les iba a decir? ¿Qué tenía el vídeo de un asesino y que de la nada desapareció? Pensarían que les estaba jugando una broma o que estaría drogado y me metería yo en problemas. Traté de calmarme porque ya parecía un loco, aún no lograba asimilar lo sucedido.

Solo sé que por las próximas dos noches no pude dormir pensando una y otra vez en la asqueante y repulsiva escena, pensando en las palabras “Ahora toca jugar contigo”. ¿Y si venía por mí? Que iba a poder hacer. Al segundo día buscaba una respuesta alguna por parte del Staff en imvu y solo me llegó un mail diciendo: “Lamentamos los inconvenientes y la demora en cuanto respuesta, pero es que el servicio estaba tratando de monitorear el nombre de dicha cuenta. Pero luego de buscar llegamos al resultado de que esa cuenta no existe y que jamás ha ingresado en el banco de datos. Por favor trate de ver si no se confundió de nombre o si falta algún otro carácter en el mismo. Lamentamos su mala experiencia y agradecemos por tener presente el servicio para mejorar nuestro rendimiento.”

Luego de ello deshabilité mi cuenta, borré el juego y ya no quise saber más nada de ello. Hay veces que me pongo a pensar y me digo a mi mismo, ya pasó, ya nada pasará. Pero ¿Y si ahora viene a por mí para jugar? ¿Y si busca alguien más para jugar? Muchos pensarán que estoy loco, pero esta mierda me pasó a mí. Solo espero que si algún lector lo frecuenta, tenga cuidado de con quien se topa o quien lo invita a jugar, porque nunca se sabe con quién puedes estar hablando.