FANDOM


Commission 15 by rinachanny-db0nqei
Esa risa comenzaba a enloquecerle, la risa, la maldita risa. ¿Quién era? ¿De dónde venía? ¡¿Por qué demonios no se detenía?! Intentaba buscar a alguien con la mirada, un ser que pudiese estar riendo a carcajadas rasposas de forma incesante y demencial, pero todo a su alrededor era igual: solo árboles, grandes, imponentes e impiadosos que le obstruían la visión hacia cualquier camino que lo liberase de ese infierno.

¡Illene! ¡Illene! ¿Donde se podía haber ocultado esta vez?

Llevaba alrededor de un día y medio perdido en el bosque, no recordaba en qué momento se había internado en la naturaleza, quedando totalmente perdido y a la merced de cualquier animal salvaje. En un principio había mantenido la calma absoluta, pues ya se las había arreglado en otras ocasiones para salir de situaciones similares; pero cuando el sol decidió despedirse y las estrellas reinaron en el cielo las circunstancias se salieron de lo imaginable. Si tan solo hubiese esperado a que amaneciera... ¡Qué tonto había sido al pensar que se las podría arreglar en la oscuridad! Deambuló en la penumbra orientándose con la linterna como si esta fuese su salvación e incondicional protectora, que se encargaría de ahuyentar a las fieras salvajes que le acechaban a lo lejos.

Estaba tan ensimismado en pensamientos triviales que no pudo prever el momento en el que tropezó con un objeto extraño, oculto entre los arbustos, y fue cuestión de segundos para que, horrorizado, se percatara de que el objeto se trataba ni más ni menos de una cabeza cercenada, que le miraba con los ojos abiertos de par en par, con expresión de calma. Retrocedió de forma tan abrupta que tropezó con una de las ramas de los árboles y cayó de espaldas, soltando la linterna la cual rodó unos centímetros hasta quedar con la luz apuntando a la cabeza. Una vez controló su respiración tomó el objeto y echó a correr lejos de la escena, la cabeza y sus ojos.

Pero era demasiado tarde. El camino no era el correcto y los quejidos comenzaron a inundar el aire, alaridos espantosos que llegaban en todas las direcciones golpeando en sus oídos, una sensación horrorosa le recorrió las piernas, sentía como si arañas treparan por sus extremidades y ciempiés recorrieran sus brazos intentando buscar refugio entre sus entrañas. Se sacudió estrepitosamente dando chillidos desesperados que opacaron a los anteriores e hicieron que estos cesaran de improvisto, cuando se miró la piel no había absolutamente sobre su cuerpo, se pasó las manos por el cabello sudoroso mientras intentaba mantenerse en pie, no tenía ni la menor idea de lo que sucedía, únicamente rogaba que el Sol reinara nuevamente en el cielo. Una vez se alejó de la zona se percató de que no estaba solo: alguien le seguía a varios metros, y de vez en cuando reía traviesamente.
Premio by usserj-db1gcsv

Al cabo de unas horas de convencerse de que todo era producto de la ansiedad, el miedo y la desesperación logro centrarse nuevamente en sobrevivir, todo ahora era de maravilla y la fortuna volvía a sonreirle al mostrarle un riachuelo del cual podía beber y refrescarse. El alivio que le proporcionaba ello se desvaneció en segundos, los alaridos regresaron en el momento que introdujo las manos en las aguas.

Unos brazos emergieron de la superficie y se aferraron a los suyos incrustando las uñas en su carne, los escalofríos regresaron, ahora sentía las alimañas bajo su carne hurgando entre sus vísceras. Un aroma fétido inundó el aire, los brazos le arañaban la carne con tal fuerza que fue cuestión de instantes para que estos le penetraran la carne y él no podía moverse de su sitio, aunque lo intentara una y otra vez sus piernas se negaban rotundamente a responder sin importar cuanto se los ordenara. Poco a poco la figura emergió de las aguas, un cuerpo femenino ausente de cabeza, la sangre se escurría desde la herida y le recorría el pecho desnudó, la falda negra escurría agua sangre y el color violáceo de los moretones de su cuerpo.

-¡Ayuda! ¡Ayúdame a encontrarla! -Gritó la voz a lo lejos el cuerpo que intentaba arrastrarle al agua se quedo estático, sus uñas se desprendieron y de inmediato se sumergió en el agua esfumándose.

Tendido a las orillas permaneció estático, "Illene" balbuceaba a pesar de no conocer alguien con ese nombre, la risa ahora era insoportable, cada vez que abría u cerraba lo ojos podía ver los ojos verdes mirándole, la cabeza abrazada por los brazos del cuerpo. En cuestión de segundos su cuerpo dejó de responder y lo único que pudo sentir fue su carne rompiéndose dejando salir varios bichos de diferentes tamaños que se arrastraban hasta la boca de la cabeza cercenada.

Autora: [1]