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Mi nombre es Alexander, tengo la edad de 289 años de edad, sí, aunque no lo creas, hay veces que ni yo mismo sé qué fue lo que pasó, qué hice para merecer esta bendición, o esta tortura, pero de todas formas, contaré mi historia.

Era el año 1727, el día primero de enero, mi madre, Shauna Gates, daría a luz a su primer y único hijo, pero no porque ella sólo quisiera tener un niño, apuesto a que ella le hubiera encantado hacerme más hermanitos, si no fuera porque murió en el parto. Yo nunca conocí a mi madre, pero la gente que la conoció y en las fotos que aún tengo de ella, se veía muy hermosa, una mujer alta, cabello oscuro y hermosa figura, el deseo de cualquier hombre rico de la época, según las palabras de mi tío Horatio Gates, general estadounidense durante la Guerra de independencia de los EE. UU.

A pesar de que la gente que conocía a mi madre me consideraba una clase de "asesino" por "matar" a mi madre, mi familia nunca me hizo sentir como tal, nunca recibí nada malo de ellos, al contrario, todos me querían mucho, y hasta este día, sigo recordando las enseñanzas de mi tío, las caricias y consentimientos de mi abuela, todo eso fue hermoso, me encanta sentirme amado y querido por la gente que me rodea, es una de mis muchas debilidades.

En el año 1737, con mis 10 años de edad, ya era todo un hombre de esa época, sabía bolear mis zapatos, sabía andar a caballo, escribir y practicaba la oratoria casi a diario, escuchaba muchas noticias que los contactos de mi abuela decían, como el siguiente.

  • 16 de octubre: en Rusia, la península Kamchatka es sacudida por un violentísimo terremoto de 9,3 grados de la escala sismológica de Richter. Se lo considera el segundo terremoto más potente de la Historia humana.

Yo me ponía a pensar en toda la desesperación de las personas que estuvieron ahí y murieron por lo mismo, no sé, me hubiera gustado estar ahí.

Creo que debería dejar de relatar mi vida, y empezar a hablar sobre lo que te trae aquí, amigo internauta:

Soy inmortal, es algo difícil de explicar, ¿sabes?, yo nunca quise cargar con esto, te cuento.

En el mismo año, 1737, yo caí de un caballo mientras estaba con mi tío Horatio, caí, di vueltas, unas tres creo, el caballo me pisoteo toda la cara y el estómago, sentía un dolor insoportable, prefería estar muerto en ese mismo momento a estar soportando dicho dolor, era como si una pesa de gimnasio de 15 kilos te hubiera caído directamente en los testículos, era un dolor parecido a eso, y creo que me quedo un poco corto, en fin. Mi tío Horatio estaba muy asustado, estaba llorando, pidiéndole a Dios que me salvara, rogándole a quien fuese que lo ayudara, yo aún estaba consciente, escuchando el llanto de mi tío, lo recuerdo y me da mucha pena, en serio. Horatio fue con mi abuela a nuestra casa, mi abuela obviamente se puso a llorar al ver mi rostro desfigurado y yo no podía hacer otra cosa mas que verlos indiferentemente, es decir, yo sabía que estaba en un gran problema, pero a la vez, no sentía como si eso fuera así, aún sentía dolor, pero... Yo no estaba muriendo. Cualquier persona que hubiera sufrido el daño que yo, hubiera muerto al instante, o a los pocos minutos, pero yo seguía ahí.