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Yo... Amaba a mi novia. Era la mujer más hermosa que existía. Inocente, adorable, tierna y muy bella. Recuerdo que en el verano pasado nos contaron una historia tonta, llamada Jealous Anna. Trataba de una joven que si la encontrabas por casualidad a la 1:00 A.m. y la mirabas directamente fuera de tu casa, desafortunadamente ella mataba a tu pareja.

No creí tal cosa, parecía ser nada más una historia de terror pero... No era nada más una historia de terror. Mi novia y yo estábamos viendo la televisión, donde mencionaron un asesinato. Una mujer joven había muerto desmembrada y despojada de sus órganos, inculparon al novio por eso. Nos inquietamos un poco pero sabíamos que no tendríamos nada de que preocuparnos.

A la mañana siguiente mi novia se veía algo preocupada.

-¿Qué sucede?- Le pregunte.

-No... No es nada- contestó.

-Sabes que puedes contarme lo que sea- le dije dándole un beso.

-Veras... Yo... Creo que alguien viene- musitó.

-¿Quién?- Le pregunté.

-Anna...- contestó.

-Ay no bromees Jennifer, solo te asustaste por la noticia de ayer- le aseguré.

-Puede... Que tengas razón- me contestó y me besó.

Todo el día sonó el teléfono de mi novia, con un numero inexistente 000-000-Anna, cuando ella contestaba se quedaba helada del susto. Me empecé a preocupar, ella no comió, no me habló ni siquiera quiso salir. Cada vez que abría la puerta me gritaba.

-¡No la abras!-

Yo al principio creí que era una de sus bromas, pero luego empecé a creer que iba en serio. Pasaron 3 días que ella estaba así, ya casi no había comida y ella insistía en que me quedara. En la mañana actuó de una manera Psicótica y tenebrosa. Iba a salir por provisiones para intentar hacer que comiera.

-¿¡A dónde crees que vas!?- Me preguntó entre dientes.

-Voy al supermercado por comida- le contesté.

-¡No me mientas!- vociferó- ¡Se que vas a abandonarme!, me estas engañando- me miró a los ojos y noté una mirada obscura y llena de odio.

-¡Jennifer! ¡Basta! Yo nunca te engañaría y basta con tu estúpido jueguito- Le contesté ya enojado.

- ¡Cállate hijo de puta!- Se levantó de la mesa y esta vez me enfadé tanto con ella que la abofetee tan fuerte que la tiré al piso. Me quedé sorprendido de lo que había hecho, me acerqué a ella para levantarla. Entonces de su blusa sacó un cuchillo y me tiró al piso.

-Di que me amas- Sonrió Psicóticamente.

-Jennifer...- Me quedé pasmado de lo que estaba viendo.

-¡Di que me amas!- Gritó.

-Te amo...- Lo dije asustado.

En ese momento soltó el cuchillo y se desmayó, pero solo fue por un instante, se levantó y parecía no recordar lo que había sucedido. Pero después comenzó a llorar y me abrazó. Algo estaba por suceder. Algo macabro, algo cruel, algo malvado.

Esa noche no dormí pensando en que le iba a suceder a Jennifer... Entonces dieron la 1:00 de la mañana y algo me impulsó a asomarme por la ventana. Afuera vi a una chica que parecía colegiada. Tenía el cabello Largo y negro que llegaba hasta su cintura, su piel era pálida y sin vida. Parecía muerta, la miré muy fijamente y ella se volteó a verme y vi unos totalmente negro que lloraban lágrimas de color negro. Parecía la monja de American Horror Story Asylum. Me impacté tanto que caí al suelo, mi novia comenzó a llorar fuerte y me busqué mi escopeta para defender a Jennifer.

En ese momento salí del cuarto y no había nada bajé por las escaleras y vi las paredes manchadas de sangre y en el piso pedazos de cabello negro mojado. Me dí la vuelta y ella subió por debajo de las escaleras arqueada de la espalda.

-¡No te le acerques a ella!- Le grité y disparé pero no le hizo daño alguno. Subí las escaleras y la puerta de mi cuarto estaba cerrada, no escuchaba nada, parecía que todo había acabado. Pero no.

La manija de la puerta estaba doblaba y mojada. Entré a mi habitación y un sonido espantoso resonó en mi cabeza, era un sonido metálico y desgarrador que al parecer lo había escuchado en mis peores pesadillas. Pasaron por mi cabeza imágenes horribles de gente desmembrada, quemándose, personas que tiraban órganos y me miraban muy fijamente. Estaba aterrado. Y la última imagen que vi un par de ojos que lloraban color negro y decía:

"Jealous Anna loves you too" Anna celosa te ama también.

Cuando acababa el suplicio, en la pared estaba clavado en cuerpo de Jennifer, sus órganos estaban al aire y su intestino delgado colgaba desde su cuerpo hasta el piso. Me quedé espantado y sentí atrás de mi una respiración lenta y entrecortada, me giré y ahí estaba ella, sin esos ojos negros y ahora con unos totalmente normales y psicóticos. Me abrazó por detrás y me clavó la mirada, se acercó a mi y dijo:

- Di que me amas- Su voz era de psicópata.

- ¿Por qué me hiciste esto?- Le pregunté espantado.

- Porque si yo no puedo ser feliz nadie lo será- Contestó- De todos modos ella me lo pidió tres días antes- sacó un teléfono viejo y pasado de moda y ahí estaba el número 000-000 Anna y tenía escrito un mensaje que decía: "Jealous Anna loves you too".

La policía llegó y me arrestó creyendo que yo maté a Jennifer. Pero no me llevaron a la cárcel, sino a un manicomio, donde veo todos los días el rostro de Anna y diciendome: Jealous Anna loves you too.

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