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Ahora que soy adulto y tengo un poco más de conciencia de las cosas, les puedo contar una anécdota que me sucedió ya hace algún tiempo.

Tengo más de 20 años viviendo en la misma casa, y recuerdo muy bien que mis padres siempre estaban ausentes, mi madre era una empleada de un hotel y mi padre trabajaba vendiendo automóviles o al menos era lo que él me decía.

Cuando tenía apenas 6 años conocí a alguien, un amigo que nunca me dejaba solo, yo le llamaba Joss porque en realidad no podía pronunciar su nombre, era demasiado difícil de pronunciar a mi corta edad.

Conocí a Joss un día que desperté solo en mi habitación, mis padres ya habían salido a trabajar y mi casa estaba sola como siempre, me cambié la pijama y fui a husmear la nevera para encontrar un bote de leche para desayunar, tomé un vaso y cuando me acercaba a la mesa tiré la leche y dejé caer el vaso también, comencé a gritar muy fuerte y entré en un ataque de pánico, sentado en la mesa había un gato pero no un gato cualquiera, era un gato grande y con cuerpo humanoide, era como un monstruo salido de mis más profundas pesadillas, tenía un cuerpo musculoso, ojos grandes, garras demasiado largas y su respiración era muy acelerada, parecía cansado y un poco triste así que me armé de valor para saber que le pasaba.

Me acerqué a él y con un trago de saliva le pregunté:

- ¿Quién eres?.

A lo que él me respondió un nombre casi inentendible, ¿Qué haces aquí? Y me contestó “descansando”, poco a poco comencé a tenerle confianza y me agradaba estar con él, por fin estaba acompañado y no me sentía solo.

Cuando mi madre llegó de trabajar corrí con ella para presentarle a Joss pero no entiendo porque él no quería verla a ella, cada vez que mi madre se acercaba a mi Joss se escondía y ella nunca podía verlo, con mi padre era diferente, en lugar de esconderse, el siempre se ponía entre él y yo pero mi padre tampoco lo podía ver, era como si Joss fuera invisible.

Dos semanas después del día que lo conocí comenzó la desgracia, mi padre enfermó y Joss se transformaba poco a poco cada día que pasaba, la forma que tenía al comienzo comenzaba a cambiar por la de un gato normal, con la diferencia era esa sonrisa desagradable que tenía.

Aún recuerdo como mi padre tosía por las noches y era una tos tan intensa que nos despertaba a mi madre y a mí, me daba miedo que de tanto toser se desgarrara la garganta y había días donde se despertaba gritando mientras tenia voz, gritaba “quítalo, quítamelo de encima”, era un grito tan desgarrador que comenzaba a llorar, era un grito de miedo.

Los doctores le daban esperanza porque decían que no tenía nada, para los doctores mi padre no estaba enfermo pero se veía cada día más acabado hasta que por fin pasó, mi padre murió y Joss solo se reía durante el funeral, el día de su muerte, los días donde lloraba por él o los día donde rezaba para que su alma descansara en paz Joss solo me veía sonriendo.

Le conté todo esto a mi madre y ella solo lloraba cada vez que le mencionaba que Joss sonreía, cuando ya estaba harto le gritaba que se fuera pero él nunca se iba, después crecí y poco a poco deje de ver a Joss, cuando cumplí los 10 años mi madre me regaló una foto de mi padre, ahora que la veo me perturbó bastante por lo que aparece en una de las ventanas, les dejo la fotografía para que ustedes mismos juzguen y tengan cuidado, mucho cuidado cuando un niño les dice que tienen un amigo en forma de gato.

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