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Partían las 11:45 de la noche, una chica peculiar caminando en las desoladas calles de la cuidad, demasiado indefensa, sería una perfecta presa de cualquier ser de malas intenciones. La niebla se hacía presente en las calles, volviéndose cada vez más tenebroso de lo que es normalmente, ella simplemente ignoraba lo que pasaba a su alrededor, solo le pasaba por la mente el llegar a su casa, ya que regresaba de su trabajo como ayudante de veterinaria. Siendo cada vez más oscuro por las calles, no mucha ayuda se recibía de los postes de luz instalados en las esquinas, que en un simple parpadeo se apagaban para no volver a prender. Unos pasos desconocidos se hacían presentes en su entorno, provocando la ida más rápida, el miedo se apoderaba de ella, con el pensar que se encontraría con alguien a quien no desee ver, ya que sería la primera y ultima vez que será visto dicho rostro.

Sin más empezó a correr, por el a ver recordado el titular del periódico, muertes y muertes solo había en dicha ciudad por cierto asesino, del cual aún no se tiene detalles de sexo, edad y identificación facial, lo cual se hacía día a día más complicado para los policías, bien se demuestra que su trabajo no es considerado de buena calidad para los civiles. Las manos le tambaleaban, provocando que sus llaves de la casa callaran al suelo, desesperada se tiro de rodillas buscándolas con solo el tacto de sus manos, logrando captarlas y de nuevo intentar abrir la puerta, lográndolo. La luz lograba penetrar en los pasillos desde la cocina, caminaba tranquila al saber de estar a salvo en su casa... O eso creía. En la mesa de comedor, había una carta de importancia abajo de una manzana, esperando a que fuese abierta.

"Aurora, tu padre y yo hemos salido a algo urgente del trabajo, volveremos al amanecer. Encárgate de cuidar bien a tu hermano, se encuentra durmiendo aún en su cuna, si se despierta mímalo hasta que se calme.

Te quiero mucho hija, esperamos no tardar más de lo planeado"

Sorprendida, dejó la carta en su respectivo lugar y empezó a comer la manzana que tenía encima. Dirigiendo la mirada hacia el pasillo contrario, donde la luz no le pegaba ni una partícula, se figuraba el cuerpo de una chica... No se notaba en su mayoría pero lo que se podría destacar eran sus ojos verdes Neón, que con solo la primera vista te recorría un escalofrío de lo peor. Entrando en shock por la presencia de tal ser en la casa, que caminaba con pasos lentos y delicados sobre la madera del suelo, yendo hacia su dirección, que alrededor de esta se podría presenciar el filo de una espada brillante, reflejando la luz del foco que con esmero podía iluminar el comedor, que en un movimiento rápido ya todo se encontraba en la oscuridad y el sonido de unos vidrios romperse se escuchaba. Un grito desgarrador se liberó, ella trató de ir rápidamente a las escaleras para poder llegar a su hermanito que se encontraba descansando en su cuna, dicho acto fue casi en vano.

Se podía sentir un líquido recorrer por su cuello, una gran cortada estaba en su mejilla izquierda, el dolor era imponente para poder proteger a lo que más quiere en este mundo, logrando subir rápidamente, para entrar a la habitación del pequeño. Inclinada al lado de la cuna, mirando fijamente su carita angelical. - te protegeré, sin importar lo que pase- rozó su mano llena de su propia sangre con la mejilla del pequeño. De la nada se empezaron a escuchar risas dramáticas, provenientes del pasillo, era de nuevo la chica de la espada, que subía despacio las escaleras. Separándose de la cuna del chico, cerró rápidamente la puerta, así intentando detenerla mínimo unos segundos. Ya una vez hecho, saco inmediatamente el celular, marcando al número de la policía, la cual no se contestaba debido a la poca señal que había en la zona. Golpe tras golpe venían de la puerta, siendo después atravesada por el mismo filo de antes, presenciando de nuevo a ella, que con una sonrisa de oreja a oreja acercaba a pasos cortos hacia dichas víctimas. Tomando rápidamente al pequeño que lloraba entre brazos, empezaba a dar pasos alejados de la misma, evitando dar contacto con los ojos de Neón. - No trate de escapar... Por qué yo estoy en todas partes....

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