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Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Nunca lo pude superar, aun muerta la seguí amando.

La sentía cerca, pero estaba tan lejos. Su nombre era Natalie. No sé por qué le tocó a ella. Fue mi mejor amiga, mi mano derecha, mi reina, la chica más bella de todas. La conocí cuando salía de clases. No tenía amigos y pasaba los días solo. Siempre fui el más inteligente de la clase, siempre me preguntaban por ayuda, pero no eran mis amigos precisamente.

Un día estaba leyendo un libro, no recuerdo cuál, y una voz me habló:

"Oye, veo que tú también lees el mismo libro."

Me sorprendí, en especial cuando la vi. Era una chica hermosa, de cabello castaño y unos ojos verdes que hipnotizaban. Al verme sentado, sin responder, me dijo:

"¿Estás bien? No te vayas a enamorar de mí."

Me sorprendí un poco por su respuesta, pero no me había enamorado de ella aún. Fue por las cosas que hacíamos juntos. Ella era un año mayor que yo, tenía 16. Joven y bella, llena de esperanzas.

Llegamos a ser amigos al poco tiempo, pero un día como siempre, hablando, me pidió que la llevara en mi espalda. Puso sus brazos alrededor de mi cuello y le cogí las piernas. Mientras caminaba soportando su peso liviano, sentí su cabello suave como una almohada. La amé. La cargué desde la escuela hasta el parque, donde se quedó dormida. Quería decirle lo que sentía, pero no sabía cómo.

Vi el atardecer hasta que ella se levantó.

"Alex, creo que me gustas, ¿entiendes?"

Le pregunté si lo decía enserio. Ella movió la cabeza de arriba a abajo. Fue cuando le dije que la amaba también, ella lloró, nos abrazamos y nos besamos. Ese bello atardecer frente a la estatua de una santa, ese 15 de noviembre lo recordaré siempre.

Para el inicio del año siguiente, empezamos a besarnos en público, caminábamos de la mano y, cuando estábamos en casa de uno de los dos, dormíamos abrasados. Imaginábamos un futuro juntos.

Un día, alguien trató de coquetear con ella. Lo rechazó, pero él la cogió del brazo y trató de besarla a la fuerza frente a todos sus amigos, que se reían y lo celebraran.

Antes de que pudiera mancharle los labios con su suciedad, yo corrí donde él y lo golpeé de tal forma que me suplicó.

"NUNCA TOQUES A MI NATALIE, IDIOTA. SI VUELVES A TRATAR DE BESARLA, TE ARRANCO LOS OJOS, PERDEDOR."

Después de eso, ella me abrazó:

"Gracias, mi amor. Pero no vuelvas a atacar a nadie, así no me gustas."

Me disculpé por mi actitud. Le dije que la amaba, que nunca dejaría que nadie le pusiese un dedo encima.

Ya cumpliendo un año, pensábamos en un nuestro hogar y una familia juntos. Al día siguiente era nuestro primer aniversario, aquel día cuando nos besamos por primera vez, esa estatua en el parque al atardecer. Ese mismo día concluí el libro que leíamos los dos.

Ella estaba en el capítulo final. Como no venía, decidí ir a buscarla a su casa. Cuando llegué, la puerta estaba abierta. Entré, pero vi a su hermano frente a mí. Le pregunté por ella.

"No, no la he visto. Recién llegué de la práctica, ¿iban a verse o algo?"

Su respuesta solo me sorprendió. Subimos a su cuarto a buscarla. Encontramos la puerta cerrada y, al entrar, el mundo se desplomó sobre mí.

"Natalie, Natalie, ¡qué te pasó! ¡Quién! ¡Quién te atacó! No mueras, hermanita", rugió su hermano.

Ella me miró y vi su sonrisa. No recuerdo nada más después de eso, solo que en el hospital ella me pedía que me quedara. Me decía las más bellas cosas. Le conté el final del libro que leíamos y me sonrió, dándome el apestoso nombre de su victimario, luego me besó y murió.

La policía encontró al responsable y lo arrestaron: una chica de la escuela. La conocía, era hija de una amiga de mis padres. Supuestamente, todo era por mí. Lo había hecho porque pensaba que ella jugaba con mis emociones. Dijo que había ido a su casa a enfrentarla, pero ella había enarbolado un cuchillo, amenazándola con que la mataría si no la dejaba en paz. Quise develar la verdad, pero por ser menor de edad no me dejaron. Mis padres me prohibieron ir al tribunal.

"Solo jugaba contigo, mira las cosas que dices ahora. Tu amiga quiso defenderte y esa loca la atacó."

Eso no era cierto, no era justo. La declararon inocente, todo por que sus padres contrataron un abogado con su sucio dinero.

Pasé los días triste. Para colmo, mis padres hicieron una fiesta en mi propia casa para celebrar que ella estaba libre. En la escuela, la gente actuaba como si nada hubiera pasado. Me daba náuseas, pero lo peor era que querían que yo saliera con esa asesina. Nadie pensaba en Natalie.

Pasé el resto de la escuela solo, alejado, agresivo con todos, incluso con mi familia. Ya casi no comía ni me bañaba. De no ser por su recuerdo me hubiera quitado la vida, pero vivía por gusto, hasta que llegue a una conclusión: TODOS LO HABÍAN PLANEADO. ELLA, MIS PADRES, SUS PADRES, EL JUEZ, LA POLICÍA MISMA.

Era quizá exagerado, pero ellos merecían PAGARLO.

Así que una noche amarré a mis padres en el sótano y los dejé encerrados mientras quemaba la casa; después de eso, enterré una bomba en la comisaría, y todos los oficiales y personas dentro fueron aplastados por los escombros. Torturé al juez, a su esposa, a sus hijos.

Los padres de ella fueron más fáciles. Lo hice de noche, cuando estaba muy oscuro y regresaban de un viaje de trabajo.

Era su turno ahora. Fui con una pistola el último día de clases y entré en el salón. Pasé al frente de la clase desde donde la apunté con el arma:

"Esto es por ti, Natalie."

Alguien se interpuso y la bala le dio en el pecho. Trataron de quitarme el arma y ayudarla a huir. La furia de mi arrebato fue tal que saqué un cuchillo y empecé a matarlos a todos: estudiantes, maestros, niños. Pero cuando la encontré, la agarré del cuello y la empecé a asfixiar hasta que decidí mejor golpearla hasta oír que confesara. La golpeaba con fuerza para que lo dijera.

"No, por favor, no, Alex. Soy tu amiga. Lo siento, yo pensaba que ella te hacía daño, ya no más, lo lamento."

En ese instante, la maté de un balazo.

Pensé que lo había logrado. Había vengado a mi amada, pero no me sentía bien. ¿Por qué? Quizás porque siempre estuve solo hasta que la conocí, o quizás no me gustaba mi vida antes de conocerla o que cambié mi propia forma de ver el mundo por ella, quizás mis recuerdos por ella, quizás hasta mi forma de ver la realidad completa, pero de ser así no sabría decir quién soy. Ahora quisiera saberlo, pero ya no hay tiempo para eso.

Hoy es 15 de noviembre, y mientras el veneno hace efecto y la sangre en mi cuerpo se seca, oigo las sirenas y veo el amanecer en el mismo lugar donde Natalie se hizo mi novia. De repente, veo una gran luz y oigo su voz:

"Alex, has venido a verme, aquí estoy muy sola."

Siento mis fuerzas morir, el veneno funciona. Entonces, digo mis últimas palabras.

"Juntos por siempre."

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