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Al crecer, yo fui intimidado sin piedad hasta la edad de diez años, que era una edad diferente a la de muchos de los otros niños, yo era un blanco fácil, y de hecho no tenía amigos de mi edad, eso sólo lo hizo peor.

Cada día era una batalla perdida contra los matones y no pasó mucho tiempo para que los insultos y las burlas de convirtieran en algo físico.

Eso fue hasta que Kenny llegó a mi vida, él era un gran tipo que parecía unos tres años mayor que yo - vestido con una camisa vieja y pantalones vaqueros que estaban rotos en las rodillas.

Kenny tenía la piel oscura, mucho más oscura que cualquier persona que jamás había visto antes - esto hizo que sus ojos fueran aún más inquietantes, ya que eran una sombra brillante de color azul, aunque por lo general los escondía debajo de un par de gafas de sol.

Encontré a Kenny un día después de que un grupo de chicos mayores me tendió una emboscada después de la escuela y me dio una paliza, tomando mis cosas y vaciando las sobre una cerca - Kenny me ayudó a levantarme y fue a buscar mis cosas después de eso él me acompañó a casa.

Desde ese día Kenny era mi mejor amigo y en todas las partes a las que fui Kenny llegó, los niños más grandes pronto dejaron de jugar conmigo después de que uno de ellos hizo el error de llamarme con un nombre malo delante de Kenny - que rápidamente golpeó al chico tan fuerte que le sangraba la nariz.

Me preocupaba que Kenny se metiera en problemas, pero él no parecía asustado, el resto del día transcurrió sin incidentes y con el paso del tiempo yo también empecé a encogerme de hombros - Kenny tenía una presencia a su alrededor, incluso los adultos parecían instintivamente saber que no se debían meter con él.

Sin embargo, Kenny siempre fue amable conmigo, él me ayudó a ir más lejos y aprender algunas cosas. Aunque nunca me invitó a su casa, él siempre se quedaba en la mía. Recuerdo que nos quedábamos hasta tarde charlando en el patio de mi casa.

Un día le pregunté a Kenny si podía quedarme en su casa y él estuvo de acuerdo, yo estaba muy emocionado y después de la escuela me las arreglé para convencer a mis padres que me dejaran ir - confiaban en Kenny porque él había sido un buen amigo, por no hablar del hecho de cada vez que me quedaba con él y demostró su amabilidad de maneras sorprendentes.

Así que pronto había empacado mis cosas, y a las seis Kenny llegó por mí, me despedí de mis padres y nos dirigimos por la calle.

Kenny pasó por delante de unas casas y tomó rumbo a una ruta remota que conduce a los bosques locales, me sentí un poco incómodo con eso y le pregunté a él a dónde íbamos -, él respondió a "casa".

La sensación de malestar continuó y Kenny continuaba caminando por fuera de la pista y más profundamente en el bosque, en este punto, me detuve y le dijo a Kenny: ¡"ya dejar de jugar"!.

Kenny me dio una mirada extraña y luego me agarró por la muñeca y me arrastró, empecé a entrar en pánico y luché por instinto, pero su agarre era como el hierro y no podía luchar contra él.

Finalmente Kenny me soltó y caí hacia atrás, me empecé a preguntar qué estaba pasando y Kenny dijo que había pedido que me quedara una noche y que esta era su casa - a continuación, para mi sorpresa Kenny desapareció.

Incapaz de pensar en otra cosa que hacer que me levanté y salí corriendo, sólo para tropezar con lo que yo pensaba que era una rama de árbol - mirando hacia atrás vi un brazo esquelético que salía de la tierra y me ahogó un grito cuando me puse de pie y huí del bosque.

Nunca vi a Kenny de nuevo tras aquella fatídica noche...