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Acampada-noche-estrellas
Esto que os cuento a continuación, me pasó en Abril del 2003, en la Semana Santa de aquel año.

Íbamos de acampada, 5 amigos a la sierra. El día que llegamos, serían las 7 de la tarde, o sea que nos faltaba una hora de luz todavía, y llegamos a un pueblo.

Compramos pan, que era lo único que nos faltaba para pasar 4 días en plena sierra, y luego nos pusimos rumbo al monte que luego nos enteramos que allí lo llaman el calvario, sin saber nosotros el por qué cuando en realidad se llamaba monte corto.

Nos dirigíamos al monte, y lo encumbramos un poco antes de las 11, porque a pesar de que era de noche, nos propusimos llegar hasta allí el primer día. Además había luna llena, y no teníamos muchos problemas de visibilidad, a parte de las linternas.

Cuando empezamos a montar el campamento, comenzamos a sentirnos como incómodos todos, yo no dije nada, pero era como sensación de mal rollo en el cuerpo, y cuál fue mi sorpresa cuando uno de ellos lo comentó, otros dos asintieron y yo luego, claro también lo dije.

Mi otro amigo que quedaba, es un poco raro, de hecho le decimos sacer, por sacerdote porque estudia teología y está en el seminario, y nos contó que cerca de donde estábamos durante la edad media hubo una prisión en la que se torturaba a gente, creo que era de la inquisición, y nos dijo además, cosa que nos acojonó a todos que él solía presentir cosas, y que el sitio donde estábamos le daba sensaciones malignas. Por último, otro de mis amigos nos recordó el nombre que los lugareños daban al monte, que no era el mismo que el del mapa.

Mis amigos, se me ha olvidado decirlo antes eran Sacer,E,L,B y yo S, pongo solo la primera letra para no escribir el nombre siempre.

Tengo que decir, que en la tienda donde compramos el pan no nos dijeron nada cuando comentamos que íbamos al monte, o sea que no es lo típico que te advierten cuando hay algo chungo.

Total, que terminamos de montar las dos tiendas de campaña, empezamos a montar el camping gas, y nos olvidamos del tema, y nos ponemos a charlar y como nos salió unas albóndigas en lata muy bonitas nos hicimos una foto con la cámara digital de E. Cuando fuimos a ver la foto en la cámara, nos acojonamos un montón, porque detrás nuestra en la foto había cuatro luces que tenían las proporciones de un cuerpo, pero no la forma, eran como cuatro luces alargadas, y puedo asegurar que al terminar la foto, yo miré un momento hacia donde se supone que estaban las luces porque al levantarme de la foto me estaba tropezando, y allí no había nada.

El acojone nos volvió a entrar, hicimos otra foto sin nadie hacia donde habían estado las luces, y esta vez no salió nada, pero E volvió a hacer otra foto, esta vez mirando a otro lado y las volvió a recoger. Estábamos asustadísimos porque volvíamos a tener el mal rollo que antes sentimos, decidimos largarnos de allí del tirón y llevarnos solo las mochilas de la ropa, porque las tiendas y los otros tiestos del camping gas eran de la mochila de B, y nos fuimos, cuando estábamos a 15 metros de donde estaban las tiendas, el camping gas se apagó, y joder, dió la casualidad que ninguno cogió las linternas, se habían quedado en una de las tiendas. El camping gas daba mucha luz, así que las habíamos dejado allí, a ninguno se nos ocurrió volver a cogerlas, de hecho estábamos bajando el monte casi corriendo y ni de coña íbamos a volver con esas cosas allí, y menos a oscuras, nos pusimos a correr cuesta abajo, y subimos un montículo que no me sonaba a ver visto antes.

Cuando llegamos arriba, nos dimos cuenta de que con las prisas de irnos, habíamos bajado el monte por otra dirección, y habíamos llegado a una reserva que tiene varios bosques. Cuando fuimos conscientes de que estábamos casi perdidos, sin luz, y sin poder ver el mapa, nos cagamos, hasta tal punto que C, se puso a llorar.

Sacer sacó el móvil e iba a llamar a la guardia civil, pero no había cobertura. Con la luz de mi móvil, conseguí ver un poco el mapa, y buscar más o menos el sitio en el que estábamos, pero que va, he de reconocer que ninguno sabía leer un mapa bien.

Decidimos empezar a andar todo recto sin girarnos para por lo menos llegar a alguna carretera, que se supone que por allí cerca estaba la comarcal.

Entramos en el bosque, gran error por cierto, porque desde el momento que entramos allí empezamos a escuchar unos ruidos muy raros, eran como voces agudas y roncas juntas, pero no gritos, y lo peor es que se escuchaban cerca y lejos a la vez. Yo pensaba que me iba a desmayar del miedo que tenía, el corazón lo notaba en la garganta, y creo que esta gente igual.

E, nos dijo que iba a sacar un vídeo con la cámara digital, y Sacer le dijo que lo que quisiera pero que no nos parásemos, que sentía maldad en el ambiente, nos pusimos a correr y E se tropezó porque iba más pendiente de la cámara que de no tropezar con piedras o ramas, y perdió la cámara, y nos dijo que le había costado un dineral y que la iba a buscar, y nosotros que ni de coña, más aun cuando las voces esas se escuchaban más fuerte.

Conseguimos salir del bosque, y vimos a lo lejos una casa, sin luces ni nada, también era lógico porque ya eran las 4:15 de la mañana, y me di cuenta que habíamos estado en ese bosquecillo más de dos horas, y juraría que no pasaron más de 20 minutos.

Comenté esto, y L, que hasta lo único que había hecho era correr, dijo que el también se había dado cuenta de eso, pero que no dijo nada para no acojonar más.

Seguimos andando, pero de forma rapidita, para llegar a la casa lo antes posible, pero la casa era un cortijo que estaba deshabitado, eran varios edificios unidos, todos vacíos.

B ya no aguantaba más y se puso a llorar a lágrima viva y a gritar desesperado, Sacer y yo nos pusimos a consolarla hasta que pasó lo peor que vivimos hasta ese momento, unos gritos iguales que los de mi amigo B, y diciendo lo mismo que el había dicho, venían de dentro de la casa principal.

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Joder, esto nos dejó petrificados, yo no me podía mover, tenía la sensación de querer irme de allí pero no podía de lo asustado que estaba y me puse a pensar que yo no podía estar viviendo aquello, que eso era una pesadilla, pero Sacer, con su frialdad característica, nos empezó a gritar y a empujarnos; Era la primera vez que le veía nervioso de verdad.

Nos pusimos a correr como locos, y seguíamos escuchando esos gritos, y mi amigo no era, porque lo tenía al lado, y además eso, que venían como de dentro de la casa.

Íbamos corriendo, por un llano pero con un desnivel, y todo esto a oscuras todo el tiempo, desde que salimos del campamento donde pusimos las tiendas como ya dije antes.

Estuvimos corriendo, por lo menos media hora, hasta que Sacer dijo que nos parásemos, que no podía más, y además ya no escuchábamos nada raro.

Me subí a una roca para mirar alrededor, mientras pensaba que coño era lo que había pasado antes, y vi como a la izquierda había un desfiladero, que antes no vimos por la oscuridad, en el que había a lo lejos unas luces moviéndose, pero eran los faros de un coche.

Bajé rápidamente de la roca y le dije mis amigos que allí había una carretera, y que seguramente sería la comarcal. Además ya eran las cinco y media o seis menos veinte, y empezaba a haber un poquito de luz.

Bajamos por el desfiladero, y llegamos a la carretera, pero no pasó ningún otro coche en un rato; Echamos a suerte en que dirección íbamos a empezar a caminar, y nos tocó ir a la izquierda de la bajada del desfiladero.

Empezamos a andar, estábamos cansadísimos y un coche pasó y se paró, serían ya las 7 de la mañana.

Era un Opel tigra, y lo conducía un chaval de unos 28 años, que por el acento era de la zona, nos dijo que a dónde íbamos, y le dijo Sacer que al pueblo de donde salimos (prefiero no decir el nombre). Nos dijo que nos llevaba y le dijimos que sí.

Sacer se sentó delante y los otros cuatro nos pusimos detrás, el conductor se portó y metió las mochilas en el maletero.

Nos dijo que qué hacíamos allí y tal, y Sacer le contó todo lo que nos había pasado.

Le contó la historia de forma detallada pero rapidísima, menos lo de que E perdió la cámara, no sé si se le olvidó o algo y al conductor que le llamare J, se le cambió la expresión de la cara. Cuando nos recogió iba en plan simpático, y se estaba poniendo muy serio.

Paró el coche y empezó a decirle a Sacer, que lo que habíamos hecho era una locura, que si no conocíamos la famita que tenía ese lugar de que allí pasaban cosas muy raras y tal, pero no en plan bronca, sino en plan normal, pero como advirtiendo.

Nos preguntó si estábamos todos bien, y le dijimos que si, aunque L dijo que bajando el desfiladero se había hecho daño en el tobillo. pero esto no tiene mucha importancia.

Nos recomendó, ir por la mañana a recoger las tiendas donde las habíamos dejado, pero que nos entretuviéramos mucho allí, y por supuesto que a la casa abandonada, no volviéramos ni de coña, que allí había algo raro, y que hacía años que nadie iba; Por lo visto había carteles advirtiéndolo, pero nosotros con la oscuridad no habíamos visto nada. Nos dijo que por lo menos había sido una noche clara y con luna llena, o sea que algo se veía, llega a ser una noche nublada, y no se si habríamos salido de allí.

Llegamos al pueblo, y nos despedimos de J, y le agradecimos mucho que nos llevara.

Fuimos a la plaza principal y nos sentamos un rato y bebimos agua de la fuente, pero no hablamos nada entre nosotros, yo personalmente no quería decir nada, ni de lo que pasó ni de nada, seria del susto que pasé y del cansancio, pero la idea de tener que subir al monte a recoger las tiendas como nos dijo que hiciésemos J, no me gustó nada.

De hecho no fuimos, vimos que todos teníamos nuestra ropa, cartera y documentos, y que solo nos habíamos dejado allí las dos tiendas el camping gas y la comida (bueno y las linternas joder, menudo fallo que se nos olvidara eso).

A eso de las 9:30 fuimos a la venta, y desayunamos casi sin ganas, pero les dije a todos que algo teníamos que comer, ya luego fuimos al apeadero del pueblo a coger el autobús de las 10:45.

Lo cogimos, y nos volvimos a la ciudad en la que vivimos.

Esto se lo hemos contado a algunas personas, pero tampoco por ahí, porque se puede creer la gente que estamos flipados; Nosotros por supuesto seguimos siendo amigos, y de vez en cuando hablamos de lo que allí pasó.

Lo que me preguntó algunas veces es, que habrá sido de la cámara de E? y que había en esa casa?

Desde luego no volveré para comprobarlo.