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LimboP MORADOR DEL LIMBO
"Se estremece la tierra, ruge la espuma de los mares sobre las montañas, y el cielo arde en música de sombras y liras infernales"

Este es un descarriado del Limbo, penitente del Purgatorio con fecha de nacimiento en un guiño de ¡CreepyLooza! Abstente de la arena, que esto es más legal que tu jfa. Burló La Guillotina y a los Jueces del Infierno, así que cómete tu teclado.


Los Moros, Maine, 2005.

CAPÍTULO 1: "LA NIÑA"

-(...) Y pierden el nombre de acción. - terminó diciendo Sivana, derrumbada en el suelo, llorando.

Todos los compañeros de Sivana se levantaron en una gran ovación ante la gran actuación de la niña. Sivana, al ver su acto terminado, se levantó y, sonriendo, hizo una reverencia.

-¡Lo hiciste genial, amiga! ¿Cómo es que logras sorprender al público tan fácil? - le preguntó Alhelí, en el receso.

-No lo sé, sólo me concentro y voilá, tienes una actuación. - dijo Sivana, sacando un toper que contenía lechuga y manzanas, pues Sivana era vegetariana. Alhelí al ver esto, le dijo:

-Necesitas probar la carne, amiga. Ser vegetariana te hace mal.

-¿Mal de qué?

-Mal de no probar cosas diferentes, lo único que comes es fruta y verdura, fruta y verdura. Sólo fruta y verdura.

-No me hace mal. Yo sólo...es que jamás me interesó la carne.

-¡Uy! Pero si te interesó Daniel, ¿eh?

-Cállate, estúpida.

Alhelí se echó a reír.

-Yo sólo digo que deberías probar la carne al menos una vez. Es un alimento rico en proteína y grasa. La fruta es buena, pero la carne es mejor. No sé, sólo digo.

Sivana se quedó pensando. Alhelí era su mejor amiga, y todo sus consejos eran buenos. ¿Debería hacerle caso?

-Ok, sólo una vez.

-Esa es mi chica. - le dijo Alhelí, chocándole los cinco.

El timbre sonó. Las 2:30 p.m. Hora de irse a casa. Sivana tomó sus cosas, se despidió de Alhelí, Karla, Alejandra y Juan Carlos y salió de la secundaria "Whitmore". Sivana se quedó pensando en el reto de Alhelí. "Es un alimento rico en proteína y grasa". Sivana era vegetariana porque, en un principio, su madre le había dicho que los animales no merecían morir en granjas o fábricas, que las plantas ayudaban mejor al organismo humano. Pero Sivana se concentró en la parte de "Mal de no probar cosas diferentes". Alguna vez, había escuchado de que probar cosas diferentes mejoraba el apetito. Esta era su oportunidad. Además, ¿qué con su madre? Sivana tenía todo el derecho a probar cosas diferentes, por lo que, en vez de dirigirse a su casa, se dirirgió al mercado.

-Buenas tardes, señorita. ¿En qué le puedo ayudar? - le preguntó el carnicero.

Sivana se fijó en el gran filete de res que estaba colgado atrás. Sí, ese sería.

-¿Me da 1/4 de ese filete de res, por favor? - preguntó.

-1/4 de res en camino. - le dijo el carnicero.

Sivana se quedó esperando mientras el carnicero hacía su trabajo. El olor era diferente, algo que Siavan no había olido mucho en su vida. Se fijó que el olor provenía de un filete que estaba dentro de un refrigerador...Un momento, ¿qué? Sivana vió su reflejo del cristal en el refrigerador. Era extraño. Sus brazos estaban un poco más largos de lo normal, su estatura era mayor y sus ojos estaban inyectados en sangre...

-Aquí tiene. 20 dólares, por favor. - le dijo el carnicero.

Sivana dejó de ver su reflejo, pagó los 20 dólares y se despidió, no sin antes volver a ver su reflejo. La cosa extraña que había vista había desaparecido.

Su papá murió en un accidente de tránsito. Su madre estaba en un viaje a Los Ángeles en busca de trabajo, por lo que Sivana estaba libre en mínimo 2 semanas. Entró a la casa y cerró la puerta con cuidado. Estaba sola ahí. Momento perfecto en el que podía realizar el reto. Dejó sus cosas, se dirigió a la cocina, buscó un tutorial de cocina en Internet, prendió la estufa y comenzó a cocinar. En 1 hora, el filete estaba listo. Preparó su plato, sus cubiertos y puso el filete en el plato. Se dirigió al comedor y dejó el plato en la mesa. Se sentó y cerró los ojos. ¿Podía hacerlo? Claro que sí. Alhelí siempre estaba en lo correcto, debería estarlo en ese momento. Respiró profundo y abrió sus ojos.

En vez de ver un filete, vió la cabeza cercenada de su novio, Daniel. Sivana gritó de horror y se cayó de su silla. Se escondió debajo de la mesa y cerró de nuevo los ojos. ¿Pero qué demonios fue eso? ¿Vió en realidad la cabeza de su novio? No, no, no. Se despidió de él hace 2 horas. No, no podía ser él.

Se levantó del suelo y se asomó por la orilla de la mesa. El filete había regresado. No había cabeza alguna. Sivana se sentó de nuevo y empezó a reirse. No fue nada, sólo una alucinación por los nervios de probar carne. Ya, debía hacerlo. Cortó un pedazo y se lo metió a la boca.

-¡Alhelí! ¡Alhelí! - gritó Sivana eufóricamente mientras corría hacia su mejor amiga. Esta la vio sorprendida.

-Un momento, espera. ¿Qué pasó? - le preguntó Alhelí.

-¡Tenías razón! ¡Gracias, amiga, gracias!

-Espera, ¿probaste...? - le preguntó. Sivana asintió felizmente. Alhelí gritó de felicidad.

-¡FELICIDADES, AMIGA! Espera, tranquila.

-¡No me voy a tranquilizar jamás! De ahora en adelante, me convertiré en carnívora.

-¡WOW! Espera, pero, ¿y tu dieta vegetariana?

-Amiga, sólo tengo una cosa que decir. QUE SE VAYA AL DIABLO. - dijo Sivana sonriendo.

CAPÍTULO 2: "LA JOROBADA"

Alhelí estaba haciendo una evaluación de Mate, cuando Sivana llamó su atención. 

-Oye, ¿quieres? - le preguntó susurrando, mostrándole un pedazo de pierna española. 

-No, gracias.

-Bueno, te lo pierdes. - dijo Sivana, y terminó devorando la pierna de un bocado.

En el receso, Alhelí estaba hablando con Karla sobre un Carnaval que iba a haber en el Cnetro, cuando vio a Sivana. Había algo extraño en ella. Por fin, lo notó. Se disculpó con Karla y corrió hacia Sivana. 

-Sivana, párate. Te ves mal.

-¿Por qué? ¿Qué tengo?

-Estás jorobada. Cambia esa posición, por favor. Me das nañaras.

-¿Estoy...? Que raro, no siento nada.

-Hazlo, por favor.

-No, déjalo así. - dijo Sivana, siguiendo su camino.  Alhelí trató de no mirarla, pero era imposible. Su joroba era demasiado notable.

Sivana se sentó es una de las mesas del comedor de la escuela. Sacó su toper y comenzó a comer pierna española. Pero no se la comía, ni siquiera la masticaba. La tragaba...

-Oye, Siva. ¿Me das? - preguntó Becker, acercándose a ella. Sivana le lanzó una mirada hostil.

-No. Vete, Becker.

-Por favor. Por fis. Sólo un pedacito. 

-No, Becker. - dijó Sivana dándole la espalda.

Becker se levantó y parecía que iba a irse. Pero tomó un gran pedazo de pierna y la levantó en su mano. Sivana, al ver esto, se levantó bruscamente de su lugar.

-¡BECKER, DÁMELA!

-No. La pierna española es mi favorita. Te la pedí amablemente.

-¡DÁMELA BECKER, TE LO ORDENO!

-¡Ah! ¿Ahora tu me ordenas? - le preguntó Becker, llevándose la pierna a su boca.

Sivana explotó. Saltó sobre la mesa y derribó a Becker. Sivana lo tomó de sus muñecas y Becker comenzó a gritar, llamándo la antención de todos.

-¡OK, OK, PERDÓNAME! ¡PERDÓN!

-No debiste hacer eso. - le dijo Sivana, escupiéndole en la cara. Tomó una de sus manos y se le acercó en la cara. Luego, mordisqueó sus dedos. Becker gritó de dolor. Sivana se los quería arrancar. Empezó a tirar mordidas más fuertes, más fuertes y más fuertes hasta que la sangre salpicó la cara del niño. No fue hasta que el prefecto y dos maestros tomaron a Sivana de los brazos y la alejaron de Becker, mientras este se retorcía del dolor. 

-¡DÉJENME! ¡DÉJENME MATARLO! ¡MALDITOS! ¡MALDITOS! - comenzó a gritar Sivana, con la boca salpicada de sangre. Alhelí y Karla ayudaron a Becker a levantarse. Se fijaron en los dedos del niño. La piel había desaparecido, al igual que la carne. El hueso era casi notable. 

-La expulsaron. - anunció Karla. Todos se quedaron en silencio. Alhelí estaba destrozada. Tanto que comenzó a llorar. ¿Qué le había pasado a su mejor amiga?

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