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Nota: Snow on Mount Silver Version 2 Título Alterno: La Marcha del Cazador

FGIAM mWYAMg3nE

[ADVERTENCIA/WARNING: No soy autor@ de la creepypasta original, solo soy un@ mer@ fan que quería renovar su propia línea de historia y su escritura. No reclamo ser dueñ@ del original]

Blake y yo amábamos Pokemon. Estábamos obsesionados. La idea de atrapar y batallar con tiernas y pequeñas criaturas nos entretuvo por años. Cada vez que íbamos a jugar a la granja, traímos nuestros Game Boys para relajarnos juntos y regresar a nuestras aventuras Pokemon. La vida era más simple y llena de memorias felices.

Siempre nos daban los juegos opuestos, la oportunidad estuvo ahí desde que sólo éramos dos. Mamá pensaba que eso era inteligente, pero sinceramente eso era lo que todo padre hacía. De todas formas apreciamos que reconociera nuestro amor por Pokemon.


Los días se convirtieron en años, y ya nos encontrábamos en verano de 2010. Pokemon HeartGold y SoulSilver acababan de salir en Norte América, y por supuesto, los jugamos hasta el cansancio. Nosotros hemos memorizado casi todo de los originales Oro y Plata pero estuvimos complacidos con el nuevo contenido que nos brindaron las remasterizaciones. Con la nostalgia consumiendo nuestros sentidos, la tomamos y nos dispusimos a encontrar nuestras antiguas copias de Pokemon Oro y Pokemon Plata. Las terminamos encontrando en una pequeña caja en el clóset de Blake, con otros juegos como Link's Awakening, y los sistemas con los que pasamos mucho tiempo familiarizando y creando vínculos.


Más tarde aquel día que los encontramos, mamá nos llevó a compras de segunda mano alrededor del pueblo. Principalmente solo jugamos Oro y Plata a lo largo del trayecto, pero en una de estas tiendas, captó nuestra atención un GameShark usado. Siempre fuimos curiosos sobre dispositivos de trucos (Sé que Blake usó uno prestado de un amigo), así que le rogamos a mamá que lo comprase para nosotros. Ella eventualmente se rindió ante nuestras súplicas y lo compró. Recuerdo la expresión en la cara de mi hermano cuando nos lo dio: adornada en felicidad y asombro, como si esta máquina fuese una especie de objeto sagrado que juró proteger.


Para ese tiempo, no estaba muy dispuesta a hacer trampas porque no estaba muy avanzada en mi actual archivo de guardado - Quería al menos vencer la Liga Pokemon antes de hacerlo. Blake, por otro lado, quiso usarlo en ese mismo instante. Estaba perfectamente bien con ello; ¿Quién era yo para juzgar sobre cómo jugaba su partida? Por el resto del día, él se la pasó buscando códigos en la computadora, e insertándolos en el GameShark.


El día siguiente, lo pasé en una pijamada en la casa de un amigo. No hicimos mucho más que pasear juntos, así que jugué Pokemon Oro tanto como pude. Mi equipo estaba muy por debajo del nivel aceptable cuando alcancé la Liga. Si mis Pokemon pudieran pasar a Will/Mento, serían inmediatamente debilitados por Koga. Eché culpa a mi estilo casual de usar uno o dos Pokemon de mi equipo entero. ¿Quizás Blake podría prestarme uno de sus Pokemon para ganar la Liga?


Mucho después en la tarde siguiente, mamá me dejó en casa al salir del trabajo y salió al supermercado. Dejé mi mochila cerca de la puerta y me hice presente en casa, “¿Hola?”

No hubo respuesta, solo silencio; Supe que algo extraño pasaba – Blake estaba de forma usual en casa a esta hora, dado a que no había muchos sitios donde pudieras encontrarlo. Oh bueno, quizás estaba en el baño y simplemente no me escuchó en absoluto. Dejé las sospechas desvanecerse y fui lentamente hacia las habitaciones.

Repentinamente pisé algo afilado. Mirando al suelo, noté un camino de pequeños pedazos de plástico que guiaban al cuarto de Blake. Agarré uno y lo revisé de cerca, encontrando pequeños tableros de circuitos entre todo el desorden. Me alarmé, pensando que alguien se había metido a la casa y dejó un rastro de evidencia. Corrí hasta la habitación de mi hermano, solo para verlo en la cama, sosteniéndose la cabeza con las manos, con un martillo y las tijeras de jardín de mamá a su lado.

Su habitación era un completo desastre. Siempre estaba hecho un desorden, pero nada comparado a esto. Los marcos de fotos se habían caído y estaban rotos, su escritorio estaba hundido y roto, su mueble estaba caído de lado en el suelo, ropa tirada por todas partes, y varias piezas multicolores de plástico escondidas en la alfombra. Nunca había visto a Blake tan asustado, y jamás pensé que él pudiera hacer este tipo de daño. Presa del pánico, me senté a su lado y lo llamé varias veces, tratando de calmarlo. Él temblaba, pero estaba tibio. Pregunté qué había pasado.

“Blanco, azul... naranja… y entonces negro, y luego blanco y negro y blanco y tengo tanto frío,” respondió, aún tembloroso, “y necesito deshacerme de todo juego que tenga, no puedo verlos más.”

“Blake, cálmate,” le dije, convenciéndolo para hablar normal. “Todo está bien, Blake – ¡¿Blake?!”

Sin perder tiempo, metió la mano en el bolsillo de mi sudadera, con un agarre firme en mi Game Boy Color. Grité y se lo arrebaté, poniendo una mano en su hombro. “Por favor, por favor – todo está bien, Blake. Llamaré a mamá para que nos ayude y hable contigo. Así podrás decirnos qué pasó.”

Me fulminó con la mirada, con una expresión de ojos muy abiertos, que se sentía como si me apuñalase con frías dagas afiladas. Él agarró el martillo, levantándolo por encima de su cabeza. Salí rápidamente del cuarto con un grito, e inmediatamente alcancé el teléfono de casa. Encerrándome en el baño, sin importarme los gritos y demandas de Blake, le marqué al número de celular de mamá, llorando.

Admitieron a Blake en una institución mental por al menos una semana. Se rehusó a decirnos qué pasó exactamente que lo volvió loco, pero no quise creer que solo fue una especie de ataque de paranoia sin ninguna explicación. Nosotros no teníamos un historial de algo parecido en la familia, y él no era ese tipo de chico en general. Tal vez un poco antisocial, pero también yo lo era. Él se llevaba bien con otros niños tan bien como yo.

Me decidí a investigar el campo de batalla que era su desordenado cuarto, examinando los daños causados por su dueño de tan solo trece años. Me asombré ante la absoluta escala de destrucción que ocurrió quien sabe por qué. Casi nada se podía salvar o posiblemente relacionado a su repentino ataque. Las únicas cosas que pude encontrar que estuviesen intactas fueron su cartucho de Plata detrás del TV, una pila de papeles y el GameShark. Recogí todo eso, metí Plata dentro del GameShark y procedí a leer los papeles.

Estaban titulados, “NIEVE EN EL MT. SILVER (INGLÉS)” y contenían no solo un código largo, pero múltiples códigos enumerados del 1 al 255. Me divirtió la dedicación pura tanto del tipo que encontró el código y de Blake para haberlos encontrado y memorizarlos. En ese momento me di cuenta que estos códigos puede que estén conectados a su colapso, sea lo que fuesen. Quería descubrir si eso era posible, cómo y por qué.

Como su Game Boy fue una de las cosas que murió, reemplacé mi copia de Oro con el GameShark y el cartucho puesto a mi propio Game Boy. La pantalla de encendido era normal, con el logo de Gamefreak apareciendo normalmente. Tragué saliva nerviosamente, salté la secuencia de entrada (que parecía ser normal también) y se me solicitó elegir un archivo de guardado. Extrañamente, la única palabra que se veía ahí era “CONTINUAR”. Las opciones de “OPCIONES” y “NUEVO JUEGO” no estaban ahí. Le di clic a “CONTINUAR” y me mostró el archivo de guardado actual de Blake: 16 medallas, 251 Pokemon en la Pokedex (ya estaba completa) y 999:99 horas de juego. No había manera posible de que haya registrado tantas horas y que haya completado la Pokedex. Así que creí que era efecto del hack.

Presioné A y me llevó a una pantalla que simplemente mostraba un montón de estática. No había mapa visible, ni siquiera se veía el personaje de Blake. Un poco después que cargase, salté por el ruidoso sonido de estática que vino de los parlantes. Estaba tan confundida y aterrada, pero me di cuenta que podía acceder al menú. No había mucho que pensase hacer excepto checar su equipo Pokemon, que resultó ser muy estándar, consistiendo en Typhlosion, Meganium, Feraligatr, Pidgeot, Lugia y Tyranitar. Todos estaban en estado congelado, y a excepción de Typhlosion, todos estaban a la mitad de vida. Todo lo que tenía que hacer era irme a curar a un Centro Pokemon.

Cerré el menú y finalmente se vio un mapa, que reconocí como el cuarto final antes de Red/Rojo en el Mt. Silver/Plateado. La estática que había disminuido se suponía era nieve, pensé, y no estaba tratando bien a mis Pokemon. Había una salida hacia el sur, por lo que intenté pasar por ahí.

“BLAKE no puede volver ahora!”

Esto me confundió más, y me preguntaba si esto era una cosa de solo una vez. Intenté de nuevo.

“BLAKE no puede volver más!”

Esto no era bueno.

“BLAKE no se puede ir!”

Me cansé de intentar usar la salida, así que fui a mi equipo. Pidgeot sabía Vuelo, así que lo seleccioné, pero se me fue negado con el mensaje,

“La nieve es cegadora! ¡Vuelo no puede ser usado!”

Intenté una vez más ir por la salida sur.

“BLAKE jamás podrá volver.”

Esa simple oración me causó escalofríos, más de los que pensé que me darían. Aunque yo no fuese Blake, de igual forma sentí ese frío rechazo resonar por mi cuerpo. Me sentí indefensa, pero había un camino por delante. No había otra vía por la cual ir.

Disgustada, me moví hacia adelante, notando unas misteriosas manchas negras por todo el mapa. Sobresalían como un pulgar adolorido debido a la estática. Ni siquiera tenía ganas de saber qué eran, pero juzgando por los rayos de luz, eran posiblemente charcos de sangre o petróleo. No fue un largo camino hasta que escuché el grito de Meganium. Mi personaje se detuvo, y una caja de texto decía lo siguiente:

“MEGANIUM ha sido congelado!”

Yo no estaba en batalla, y la única condición de estado que afectaba en el mapa general era Veneno. Alterada, revisé mi equipo. Desde el menú, el sprite de Meganium era de un azul claro y estaba completamente inmóvil. Horror reemplazó mi curiosidad rápidamente al mismo tiempo que el menú de datos mostró a un Meganium color verde azulado opaco con dos ojos negros y una boca muy similar. El bonito anillo de flor que tenía en el cuello ahora eran solo un desorden de ramas dañadas, con escarcha pegada en casi cada centímetro de las mismas. Sin sorprenderme para nada, se había debilitado. No me había molestado en revisar sus movimientos antes, pero tenía Ventisca en el primer espacio, y nada más.

Inhalando profundamente, salí del menú y continué adelante. Los charcos negros se hicieron más frecuentes, y el sonido de estática se iba lentamente a la vez que Blake caminaba. No quería seguir, pero al mismo tiempo… quería saber qué estaba pasando aquí de forma exacta. Me desafié a mí misma a seguir jugando esto y descubrir el objetivo de este creador del código.

No pasó mucho cuando escuché el grito de un Pidgeot, y la caja de texto que me notificó que Pidgeot ha sido congelado. Sufrió un destino similar a Meganium, con la mayoría de sus plumas arrancadas y su pico no estaba. Las plumas en su cabeza se habían caído, excepto por una pequeñísima porción en el medio; y dos largas plumas azules que hacían la forma de una V.

Me forcé a mí misma a seguir y acostumbrarme a la grotesca demostración de muerte Pokemon. La parte frontal de Tyranitar estaba completamente abierta y huesos salían de donde se suponía debían salir las púas en su espalda; Feraligatr perdió un brazo, su cola, y una sola púa maltrecha salía de su espalda; y Lugia estaba cubierto de sangre con varias características faltantes. Después de todo aquello, el único de los Pokemon de Blake que sobrevivió para el momento que vi una salida fue Typhlosion. Luego de la pérdida de Lugia, revisé a Typhlosion.

Typhlosion sobrevivía con 6 puntos de salud, y su sprite había cambiado. Era de un azul más vivo que el de los otros, con un brazo y una oreja faltantes, estaba envuelto en vendajes y parecía estar llorando. La pobre cosita rompió mi corazón, y aprecié bastante que siguiera conmigo. “Aguanta ahí”, le susurré. Salí nuevamente y atravesé la salida que noté antes.

La estática en la pantalla seguía igual de agresiva como estaba antes, pero logré llegar a la cima de la montaña – la localización de la batalla final en Oro y Plata. El juego estaba en completo silencio. No estaba en condiciones para enfrentarme a Red/Rojo ahora mismo; pero pensaba, quizás, que era completamente posible que no solo querían meterse con mi equipo.

Rápidamente, sin embargo, me decepcioné. En el lugar donde se supone que Red/Rojo debería estar de pie, estaba una pokebola. Parpadeé, sintiéndome inquieta de la nada, pero seguí caminando. Una batalla empezó inmediatamente sin siquiera darme chance de presionar A, y el Pokemon más horripilante que he visto hasta ahora apareció en mi pantalla.

Un Celebi en esquema de colores púrpuras. La mano y la antena que eran visibles parecían haberse congelado y caído, sus alas eran un enredado desorden, y sangre goteaba de un punto en su cabeza que parecía hundido o que se había caído. Sus ojos estaban fuera de proporción, con un solo pixel morado mirando hacia fuera, directamente hacia nada en absoluto. Se miraba muerto, y me sentí muy mal por ello. Lo peor de todo fue su grito; su grito aterrador y rompe-oídos que parecía nunca acabar. Empezaba y se detenía al azar, consistiendo mayoritariamente en estática y chirridos cualquiera. Por un estimado de un minuto y medio, me vi forzada a mirar a esta criatura de los condenados.

Blake mandó a Typhlosion, quien nuevamente rompió mi corazón con su cara indefensa y depresiva. Su grito estaba ligeramente más bajo de tono que antes. Quería dejar de jugar solo por el bien de este pobre Pokemon, pero al mismo tiempo, quería acabar con su sufrimiento tanto como quería acabar el mío de estar jugando.

Typhlosion se movió primero, pero estaba en estado congelado, así que no se movió en absoluto. El Celebi enemigo usó Canto Mortal; su “canto” resultó ser una horrible serie de chillidos corruptos que salió de mi Game Boy, haciendo que pegase un grito y lo soltara. La pantalla destelló en blanco varias veces, eventualmente sacándome de batalla por completo. Tomó unos momentos para que me diese cuenta que el juego seguía después de eso. Agarré un segundo para recomponerme y continuar con el juego.

Esta vez me encontraba en una ruta de caverna irreconocible. Había todavía varios charcos negros, que se volvían más grandes y frecuentes a cada paso que daba. El sprite de Blake era ahora de un azul opaco, por lo que asumí que estaba empezando a sufrir un destino similar a sus Pokemon. Barriles de petróleo (lo que confirma que la cosa negra es petróleo) se podían ver ocasionalmente dentro de las paredes y en el camino. No pasó mucho rato cuando me saltó un mensaje de diálogo.

“HOLA?”

No tuve más opción que seguir andando. Los barriles formaban una línea recta dentro de las paredes de ambos lados, paralelos con cada uno.

“Hay alguien ahí?”

Las paredes se empezaron a llenar de barriles, y ahora el camino mismo era color negro excepto por iluminaciones esporádicas.

“Alguien que me ayude?”

Las paredes se habían estrechado en una sola línea recta que iba hacia adelante, y la “cueva” estaba enteramente hecha de barriles de petróleo. Y al final del camino, una sola figura me esperaba, mirando al norte hacia el mar de contenedores. Me di cuenta rápidamente de quién se trataba: Red/Rojo. Mi Typhlosion no estaba curado desde la última vez que revisé, pero estaba completamente preparada para perder contra el entrenador definitivo.

Cuando hablé con él, solo dijo su característico “…”, y comenzó la batalla. Parecía no haber algún cambio en el sprite de Red/Rojo (al menos por ahora), pero la cara de Blake y su brazo habían desaparecido. Hubo algo de la paleta de colores que dejó ver su rostro sin expresión sin necesidad de ver sus ojos. Red/Rojo decidió iniciar con Venusaur; ¿Dónde estaba su Pikachu? Sin embargo, la falta de orden no era una de mis peores preocupaciones.

Petróleo chorreaba del pistilo de su flor, manchando completamente los pétalos y hojas, combinándose con la fuga que salía de su boca y de sus ojos negros que formaron un charco negro debajo de sí. Su esquema de colores no era el más sorprendente (un oscuro azul helado) pero de hecho se veía a duras penas vivo, como si fuese un zombie. Estaba al nivel 0, sin grito fonético.

Blake mandó a Typhlosion, el cual no cambió. Era más tranquilizante ver a un Pokemon vivo (incluso si era apenas). El turno pasó de esta forma:

“TYPHLOSION está congelado!”

“VENUSAUR usó COMBATE!”

Debido a la diferencia de nivel, solo quitó un punto de mi barra. La barra de Venusaur, sin embargo, se agotó completamente.

“VENUSAUR ha sido congelado!”

No puedo explicar qué tan desconcertante es ver a un Pokemon ser “congelado” cuando se debilitan.

De una, la batalla continuó. El siguiente Pokemon de Red/Rojo era su Snorlax, y me horrorizó más que nada de lo que he experimentado. Estaba descabezado limpiamente, y su cuerpo entero cubierto de negro. De nuevo, a nivel 0; la batalla pasó de forma similar al turno anterior. Snorlax fue congelado, dejando a Typhlosion con 4 PS.

Charizard salió al siguiente. Su mandíbula inferior había sido arrancada, y despedía líquido negro. La parte de arriba de su cabeza se veía como un cráneo. Desde el cuello para abajo, toda esa parte estaba cubierta de ese líquido sombrío. El fuego de su cola ya no ardía, no había nada. Desesperadamente quería encontrar al loco desquiciado que hizo esto y molerlo a golpes – ¡incluso monstruos pixelados tenían sentimientos! El turno se repitió, y Charizard cayó. Tres PS.

El siguiente Pokemon era su Espeon. Se veía menos muerto que el resto del equipo, pero tampoco tan empapado de petróleo. Solo dos piernas estaban cubiertas, y casi la mitad de su cola seguía intacta, y tinta salía de sus ojos y su gema. El inquietante tono violeta-grisáceo me hizo temblar; incluso parecía que no se podía mantener en pie correctamente. Espeon usó Combate, dejando a Typhlosion a dos PS.

El siguiente era el Blastoise de Red/Rojo, quien tenía un esquema de colores más saturado que el resto. Más de esa sangre salía de sus cañones de la espalda y de una abertura en su cabeza. Solo una pata era visible, y debajo de la misma se formaba un gran charco negro. Blastoise parecía el más vivo de los Pokemon de Red/Rojo. Incluso parecía hacer una pose graciosa por cómo la patita estaba posicionada.

Como predije, usó Combate y se sacrificó. Typhlosion estaba a solo un PS, y pude sentir latir mi corazón de forma frenética.

Esperé ansiosamente a su último Pokemon, especulando cómo algo podría ser peor que todo lo que me ha mostrado este enfermo código. Mis predicciones no estuvieron a la par con lo que prosiguió, cuando apareció una pokebola en la pantalla y liberó de su hogar a la horrible, bestia de pesadilla.

Era su Pikachu – el supuesto compañero más confiable de Red/Rojo – o se supone que lo fue. Era de un azul fuertemente saturado, deformado y cubierto de petróleo; su cara estaba completamente negra. Con dos ojos, blancos como perlas, miró directo a través del herido Typhlosion y fijo en la pantalla, como si me viese a mí, boquiabierto. Una larga, sonrisa de filosos colmillos pasaba de mejilla a mejilla, distorsionando las proporciones iniciales de su cara. Su grito era ensordecedor y se extendió demasiado, y estaba corrupto tal y como lo estaba el grito de Celebi hace rato. Estaba horrorizada y empecé a llorar.

El nivel de Pikachu era “?55”, a diferencia del resto de Pokemon de Red/Rojo, y su barra de vida envolvía toda la pantalla. Estaba casi segura que este “Pokemon” derrotaría a Typhlosion, y sostuve este pensamiento para mis adentros. Tan pronto Typhlosion fuera debilitado, lo más pronto sería para que esta tortura terminase. Me preparé para la acción de Pikachu a la vez que le di clic a Lanzallamas.

“RED/ROJO usó HIPERPOCIÓN en PIKACHU!”

A través de mis lágrimas, vi que Red/Rojo decidió… ¿curar a su Pikachu? De la pura confusión, sollocé aún más. No entendía por qué el juego quería hacerlo todo más difícil de lo que ya era para mí.

Mi corazón dio un vuelco cuando noté la barra de PS de Pikachu agotarse de a poco. Por la cantidad de PS que tenía Pikachu (por su alto nivel), tomó 2 minutos y medio aproximadamente para que finalmente se agotara por completo. Por un momento, paré de lloriquear. La bestia había perecido… por ahora.

Incrédula, observé la pantalla por unos momentos, recuperando enfoque cuando el sprite de Red/Rojo apareció. Sin embargo, ahora estaba de rodillas con el mismo líquido negro, cayendo por su cara, y un brazo faltante. La única respuesta que me dio fue “…”; me sentí insultada por su silencio. Me quejé a la vez que la pantalla regresaba al mapa general.

El fondo detrás de Blake desapareció, y se reprodujo una animación de Cuerda Huida. Por mucho que quería que esto acabara, el coraje se alzó desde las cenizas del temor. Quería ver cómo el entero de todo este escenario salía, y descifrar qué era lo que esta persona quería mostrarme. Cuando la pantalla reapareció en un mapa, parecía ser la Liga de Meseta Añil/Indigo Plateau, en un esquema de colores hosco que contrastaba de forma apesadumbrada con el azul claro de mi personaje. Se veía roto, también, como si fuesen las ruinas de algún accidente que ocurrió mucho antes.

Me moví hacia adelante, deteniéndome ante la puerta, solo para ser encontrada por el timbre del teléfono del PokeGear. Cuando la caja de texto apareció, estaba en blaco, sin ningún contacto a ser visto, solo se veía el ícono del teléfono. Timbró más que la primera vez, como si Blake dudase en contestar. Cuando presioné A, la notificación desapareció sin haber diálogo alguno. Era muy probable que fuese mejor que no tenía tanta curiosidad para saber lo que hubiese dicho.

Entrando por la puerta, me llevó a la sala de Will/Mento, saltándose el Centro Pokemon y la Tienda Pokemon. Eso indicaba que debía pasar este desafío solo con mi congelado Typhlosion a mi lado. Varios azulejos estaban rotos y caídos de la plataforma inicial, y flotaban en el agua de abajo. El cuarto era de un color gris opaco, con varias señas de azul y púrpura. Enfrente mío estaba la silueta negra del supuesto sprite de Will/Mento. Interactuando con él resultó en aparentemente nada.

Un clic se escuchó y la siguiente puerta se abrió. Un sentimiento de alivio me abrazó, no era necesario pelear con mi pobre Typhlosion. No debía hacerlo pasar por más dolor del que ya había sufrido. Para este punto, era el único Pokemon en mi equipo (los otros habían desaparecido de mi equipo). Mostré el menú para revisarlo, levantando un dedo para acariciar la pantalla. La simpatía por Typhlosion me consumió. Estaba solo, sufriendo y atado a alcanzar su final en poco tiempo; pero a la vez, yo estaba orgullosa. Había sobrevivido bastante tiempo, solo con el puro lazo que compartía con Blake.

El teléfono sonó nuevamente, justo antes de pasar por la puerta. Esta vez, la notificación se quedó en vez de desaparecer instantáneamente. Ningún texto visible, pero pude escuchar algo leve de los parlantes. Luego de un clic, se desvaneció, y se me volvió a otorgar el control.

La sala de Koga era de un muerto y pálido café en todo color. Flores descuidadas y pasto esparcidos por el suelo. Una vez fuertes y florecientes árboles, yacían ahora en el suelo como troncos secos dejados a podrirse como todo lo demás. Se veía frío y abandonado, pero habitado por una sola mancha negra cerca del centro. Por la abundancia de flores, el juego empezó a ralentizarse un poco. Logré alcanzar a la sombría silueta de Koga sin perder mi paciencia (tenía MUCHA para este punto) y la puerta al otro lado se abrió. Otro timbre del teléfono, y esta vez se reprodujo un sonido leve de estática. La repetición era tediosa y misteriosa; no me gustó por dónde iba el asunto.

Una oscuridad casi completa llenaba el siguiente cuarto, con un caminito estrecho y blanco que se estiraba por arriba de la pantalla. Todo estaba completamente inmóvil como si el camino simplemente flotaba en la nada. Al seguir recto, se me reveló que el camino se hizo más amplio, y se reveló la silueta de Bruno mirando directo a la oscuridad, rehusándose a mirar a Blake. Automáticamente, la puerta se abrió. Blake respondió al teléfono antes de proseguir, pero me sorprendí una vez se escuchó el estruendo de un fuerte, “grito” procesado o algo parecido, que salía de los parlantes. En corto, presioné A repetidas veces hasta que se detuviese, y continué.

En la cuarta y última sala, Karen no se encontraba por ningún lado – ni siquiera una sombra. Los azulejos del piso eran azul oscuro y esporádicamente negros, con grietas y hendiduras que conducían a un enorme agujero en la pared donde debía estar la puerta final. Había rayitos de azul claro que lo rodeaban, y supuse que era escarcha. El teléfono no snó para nada.

La sala de Lance era de un cegador color blanco, con algunas imperfectas sombras de color índigo que manchaban las paredes y el piso. Las estatuas que normalmente adornaban el pasillo de forma paralela estaban caídas y esparcidas en pedazos irreconocibles. Sin muchas ganas proseguí, sorprendida al ver a un Lance normal en su posición habitual, esperando por Blake. Sostuve mi fe cerca de mi pobre Typhlosion y me acerqué al Campeón.

“INVIERNO. Hielo. Frío. La vida es una interminable serie de INVIERNOs. Los años empiezan en INVIERNO y terminan en INVIERNO. Yo no espero que tú lo entiendas. Tú no sabes lo que se siente ser INVIERNO. Tú no sabes lo que se siente deshacerte por tu propia mano. Tú no sabes lo que se siente querer ser Dios.”

Se reprodujo música por primera vez: un ritmo lento e hipnótico que resonaba por los parlantes, acompañado de una suave melodía. La pantalla me metió en una batalla, revelando un desmembrado y decadente cadáver de un Lance descolorido. Tan disgustada como estaba, intenté lo mejor por seguir concentrada.

El Gyarados de Lance no se veía mejor que su dueño. La mitad de su cuerpo faltaba (incluyendo su mandíbula inferior), y goteaba lo que parecía sangre muy oscura. Blake, nuevamente sacó a Typhlosion; y un poco de falsa esperanza entró a mi mente como un parásito, sabiendo que estaba peleando por Blake y por mí.

Seleccioné un movimiento para que Typhlosion lo usara, rezando para que tomase el turno. De repente, Lance hizo lo mismo que hizo Red/Rojo en su Pikachu: usó una Hiper Poción para curarlo. Apreté el Game Boy en mis manos tan fuerte que empecé a temblar levemente. Este infierno no acabaría hasta que lo quisiese el mismo. Aborrecida, observé como los PS de Gyarados bajaban lentamente a cero, cada doloroso segundo siendo un sombrío recuerdo. Lloré nuevamente por la desesperación.

El segundo Pokemon que Lance mandó fue la parte de arriba de un Dragonite azul opaco, cortado por la cintura, y el tercero era la parte de abajo que encajaba con la anterior. Su Aerodactyl tenía hueso expuesto y muchas características faltantes, como su ala y parte de su cola. Su Charizard me observó boquiabierto con ojos blancos circulares, y su oscura y abierta boca; pares de púas se alineaban en su espalda y su cuello estaba separado de su torso. Todos estos Pokemon fueron “curados”, sin ningún texto que dijera si se habían debilitado o que fueron congelados. Solo desaparecieron sin que el propio juego se diese cuenta que existieron en primer lugar.

Su sexto y último Pokemon fue su tercer Dragonite, pero distorsionado de una forma que lo hacía ver como un Dragonair. Sus alas y extremidades habían sido removidas y reemplazadas con costuras. Una sustancia que no identifiqué salía de sus cuencas vacías y sin alma. Una sonrisita desproporcionada estaba cosida en su cara. Este Dragonite me afectó más que el Pokemon anterior, y me hizo parar a verlo, con ojos llorosos.

Volví a concentrarme, determinada a terminar, aunque terriblemente perturbada. Sentí emociones mezcladas cuando el Dragonite usó un movimiento para romper con el patrón.

“El DRAGONITE enemigo usó MALDICIÓN! ¡Pero ha fallado! ¡El DRAGONITE enemigo ha sido congelado!

Dos minutos enteros fue lo que le tomó a la barra para agotarse, como si tuviese una cantidad anormal de PS. Para el momento que se “congeló”, me convencía a mí misma para no llorar de nuevo, y que todo acabaría pronto. Sería capaz de relajarme y tomarme un largo descanso de los videojuegos.

La batalla cortó inmediatamente hacia el mapa principal una vez que el Dragonite cayó. Lance ya no estaba, dejando una salida abierta en su lugar. Lo único que quedaba era cruzar. Sin embargo, eso no sirvió.

Pasando la puerta, continué a través de la nada absoluta. Nada de esto tenía sentido, y estaba tan confundida que empecé a reírme. Mi ya cansado cerebro no entendía el hecho que el juego ya estaba potencialmente roto, tal vez causado por un error no intencional.

Luego de lo que pareció una eternidad, Blake paró de caminar mientras estaba presionando el D-Pad. Me tomó un segundo darme cuenta y quité el dedo. Unos momentos largos y misteriosos fueron suficientes para que se reprodujese la animación de vuelo, sin ningún ícono de pájaro. El sprite de Blake “voló” por la pantalla antes de ser puesto en un fondo blanco. Me di cuenta que era la cima del Monte Silver/Plateado, pero cubierta de nieve. La salida para regresar estaba bloqueada, así que solo quedaba ir adelante.

El camino se alargó más de lo que debería, volviéndose estrecho, hasta solo un cuadro de grosor. Al final del camino montañoso, había un Pokemon volador azulado, posado en el borde tal cual rey sentado en su trono. Cuando me acerqué, dijo,

“BIENVENIDA, mi presa. ¿Estás aquí para pedir por el PERDÓN? Desafortunadamente, no hay nada que pueda hacer por ti. Debes ARREPENTIRTE y lidiar con tu castigo, como resultado de tus CREENCIAS egoístas.”

Otra batalla empezó, y la atemorizante cara del más depredador y rencoroso Articuno que haya visto, me observó directamente, hacia las profundidades de mi alma.

“ARTICUNO apareció!”

Yo no quería continuar; no después de haberme batido a competencia de miradas con esa pesadilla computarizada por 5 minutos. Con enorme desgana, agarré fuerzas para seguir. Ver a Typhlosion de nuevo me hizo calmarme y recuperar mis sentidos. Se me ocurrió que nunca agarraría turno, así que, sin más, presioné A. En vez de atacar, Articuno habló en cada turno.

“¿Tú crees que los HUMANOS son dignos de mi PIEDAD?”

“¿Otros seres no EXISTEN para ustedes?”

“Los HUMANOS son solo egoístas.”

“Las únicas cosas que guían a los HUMANOS son sus CREENCIAS.”

“No hay NADA que puedas hacer para CAMBIARTE a ti mismo”

“Tu compañero AGONIZA.”

“Eres UNO DE ELLOS.”

“Eres HUMANO.”

“Eres EGOÍSTA.”

Esas últimas oraciones colgaban de forma pesada en mi mente. Repentinamente, no quería sentirme como yo misma. Estaba cuestionando mi humanidad. No quería estar aquí jugando a este estúpido juego hackeado. Yo solo quería flotar lejos como un espíritu siendo liberado de las cadenas de una forma física.

Articuno huyó del turno después de hablar por última vez, la pantalla desvaneciéndose de vuelta al mapa general. El sprite de Blake cayó como si hubiera pisado un agujero. Aterrizó en el interior de una cueva que no reconocí, y un Lance color azul pálido lo miraba. Sin ninguna animación, Lance “flotó” hacia abajo y se paró frente a otro hoyo.

“¿Qué significa ser PERDONADO?”

Cayó en el hoyo, y Blake lo siguió. Los sprites del Alto Mando en sus colores regulares se alineaban a las paredes del siguiente piso y al interactuar con ellos solo mostraba un signo de interrogación. Lance, de nuevo, se paró frente a otro agujero.

“¿Eres libre de todo PECADO?”

Tercero al fondo, solo estaba un deshecho sprite de Red/Rojo, que solo dijo “…” cuando se interactuaba con él. Lance continuó cuando se acercó.

“¿Cómo puedes ser libre de PECADO, si TÚ ERES PECADO?”

En el siguiente piso, a las paredes estaban alineados sprites de Pokemon de colores opacos. Interactuar reveló que eran, en orden: Meganium, Pidgeot, Tyranitar, Feraligatr y Lugia. Al final de la habitación, en frente del último agujero, estaba Typhlosion esperando pacientemente a Blake.

“TYPHLOSION: Phlo…

TYPHLOSION está mirando con cautela a los ojos moribundos de BLAKE.”

El sprite de Typhlosion desapareció y perdí control sobre el juego. Por su cuenta, Blake cayó por el agujero y se hundió en un amplio río naranja. La pantalla empezó a parpadear y estática resonó por los parlantes. Entre parpadeos negros y blancos, miré el sprite desaparecer en la nada. La pantalla se puso negra, la estática continuó por unos segundos, y todo el sistema se apagó.

La realidad me golpeó nuevamente unos momentos después. Estaba en el cuarto de mi hermano – el mismo que estaba en un hospital mental – sentada en su cama, con manos heladas agarrando mi Game Boy Color verde azulado.

Me puse de pie y caminé hasta la ventana que apuntaba a la cama, cuidadosamente abriéndola. Saqué mi cabeza y respiré tan profundo como pude. El viento se sentía frío en mis mejillas manchadas de lágrimas.

Cuando tuve suficiente, cerré la ventana, caminé hasta el baño, y vomité sin remedio en el lavabo.

Blake salió del hospital mucho después en la semana siguiente, y eventualmente encontré espacio confortable para que hablásemos sobre lo que pasó con ese código. Él dijo que lo encontró en un sitio web japonés muy oscuro mientras buscaba por algo más que hacer, y que no sabía de qué se trataba. El título le sonó genial, así que decidió a darle un intento. Cuando le dije que yo también lo jugué, él empezó a llorar. Por una hora y media luego de esa conversación, lloramos juntos en su habitación.

Ese invierno, recibimos una carta críptica desde Hokkaido, Japón. Consistía de una sola hoja de papel, con lo siguiente escrito en grueso Sharpie azul:

ハンツマンズマーチ

SNOW ON MT. SILVER

さよならリチャード・カーキンスキー・アイスマン

Él autor original de esta nueva versión de esta conocida historia es el usuario de devian tart tonyboyy