Era un fin de semana muy normal en las calles de mi pueblo. Estaba soleado y fresco el día; yo jugaba fútbol con unos amigos afuera de mi escuela, como todos los sábados a las tres de la tarde.

Después de un largo día, llegué cansado a mi casa y opté por bañarme mientras mis padres hacían la cena. Estaba en la ducha, cuando escuché un ruido estruendoso que venía del patio, me vestí rápido para salir a ver qué había pasado. Le pregunté a mi madre si había escuchado algún ruido extraño y me dijo que no, le pregunté también a mi padre y me respondió igual.

Al otro día salí a jugar con mis amigos, pero no los encontré, entonces fui a sus casas. No respondían al timbre de la puerta. Agobiado, volví a mi casa con la idea de jugar en mi Game Boy Advance, pero apenas llegué, noté algo muy raro: no había nadie en mi casa. Mi padre últimamente estaba siempre en la casa, ya que había perdido su empleo. Siendo que todo lo que había pasado ese día era muy raro, lo relacioné con el ruido de ayer.

Fui corriendo al patio donde había escuchado ese sonido… Y si el sonido no era del patio, debía proceder del valle que se extendía detrás de mi casa, entonces fui corriendo allí... La visión que me aguardaba heló mi alma. Era una nave espacial. Pero soy un curioso empedernido y cometí una locura: me adentré en la nave.

La nave, revestida con paredes de metal, y pequeñas partes de diamante, escondía los cuerpos amputados y ensangrentados de mi familia, de mis amigos y de la gente del pueblo. Con mucho esfuerzo fui sacando a cada uno del interior del aparato, sintiendo cuán loco resultaba todo esto.

Ahora nuestra historia es la más contada en los noticieros; la nave fue confiscada por el gobierno, mis padres y vecinos fueron asistidos por el centro médico... Y yo aún me atormento con las mismas preguntas desde entonces: ¿por qué no me llevaron a mí? ¿En dónde estaban ellos?

-TheHeadlessPegasus

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