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Eran las 22:00 del 2 de Septiembre de 1989, era la noche anterior a mi boda. Yo era un profesor de literatura que sólo pensaba en acostarse temprano para no quedarme dormido al día siguiente. Algunos de mis pocos amigos me habían propuesto la idea de una despedida de soltero, como lo llaman ellos, cosa que rechacé, simplemente ese no es mi estilo, no me interesa.

Estaba acostado en la cama, con el cuerpo completamente recto y cubierto hasta la mitad por una sábana, la única ventana de la habitación se encontraba abierta de par en par para que entrara aire fresco, en esa época del año no habían mosquitos. No lograba dormir, pasé más o menos una hora intentando conciliar el sueño, pero mi mente estaba agitada y pensando en muchas cosas, entre ellas la boda. Mi prometida, Sarah, y yo, no teníamos metas claras acerca de lo que queríamos llegar a ser, me preocupaba no conocerla lo suficiente, y que esto fuera muy apresurado, pero después de todo, aunque tenía la opción de cancelarlo todo a última hora en la mañana, no tenía ánimos de hacer esto, no quería arruinar los sueños de muchas personas que a su lado estaban y que ansiaban verlos a ambos juntos, que pase lo que tenga que pasar, después de todo, el divorcio es una opciòn.

Ya era casi media noche, estaba a punto de finalmente quedarme dormido y caer rendido entre las aguas de un sueño pasajero cuyo inicio y fin no conocería, cuando alguien que está al frente me llama.

-Hey, Peter, vamónos de aquì.- Me dijo una voz femenina, susurrando, como si no quisiera que nadie oyera, aunque realmente, no había nadie en todo el apartamento en el que vivía, y en el que esperaba que vivieramos Sarah y yo hasta el día en que pudieramos comprar algo mejor.

Una reacción natural sería asustarse y gritar, o quedarse paralizado, al escuchar una voz desconocida en medio de la noche en frente de ti, pero yo sentía tanta tranquilidad que sólo seguí la corriente.

-¿A dónde quieres que vaya?- Fue lo que le dije, sin siquiera abrir los ojos.

-A cualquier lugar. Pero apresúrate, cuando amanezca será demasiado tarde.- Fue lo que me dijo ella.

Al escuchar esto, inmediatamente abrí los ojos, y algo desconcertado, me di cuenta de que la persona que tenía en frente, quien creí yo que podría ser alguien que entró por la ventana abierta y sólo quiere molestarte (Rayos, mamá tenía razón, debí asegurar mejor esa ventana) estaba flotando en frente de mí.

Se trataba de una chica que desprendía un halo color azul de su cuerpo, tenía un vestido blanco cuya apariencia era la de una pijama, tenìa un hijo plateado amarrado a su tobillo descalzo y cabello castaño muy largo, sus razgos faciales eran los de una persona joven, una narìz pequeña, labios rosados y ojos muy grandes cuyas pupilas eran muy claras, casi blancas. Su piel era muy brillante y todo su color provenìa del halo color azul que la rodeaba.

-¿Quién eres tú?- Me atreví a preguntarle después de todo.

-Mi nombre es Lucy, ahora es tiempo de ir al cielo con diamantes.- Dijo ella, me tomó de la muñeca, e inmediatamente me di cuenta de que yo mismo estaba flotando encima de mi propio cuerpo.

Fue algo muy dificil de entender, podía ver a mi cuerpo durmiendo tranquilamente sobre mi cama, pero yo me encontraba a varios centímetros de él, hablando con lo que parecía ser un fantasma o alguien que entró en mi habitación, pero yo no me diferenciaba de ella, yo estaba en mi pijama, con un hilo plateado amarrado en mi tobillo y cuyo otro extremo se encontraba amarrado al cuerpo que dormía en mi cama, debajo de mí.

Sin mucho tiempo para seguir pensando, Lucy me apretó la muñeca con sus pequeñas manos, e inmediatamente salimos disparados, atravesando los tres pisos que estaban por encima del apartamento donde yo dormía, atravesando las nubes, atravesando todo, de un momento a otro nos encontrabamos en el cielo, a pocos metros de rozar con la termósfera y llegar al espacio exterior. Nos encontramos suspendidos en las nubes, con sólo la luna llena por encima de nosotros, y debajo las poderosas nubes y las luces de las calles que se veían como finas líneas que conformaban un sistema muy complejo. Yo me encontraba impresionado, pero Lucy actuaba como si ya hubiese vivido esto antes.

-Bueno amigo, ¿a dónde quieres ir?- me dijo Lucy con mucho ánimo, mientras yo seguía atónito.

Al yo no poder decir nada, ella tomó las riendas del asunto, me tomó la muñeca, el hilo que tenía amarrado seguía creciendo cada vez que nos movíamos, mientras que el de ella, desde la primera instancia se encontraba roto, Lucy me llevó a impresionantes lugares dentro y fuera de este mundo, nos balancemaos en lo más alto de la torre Eiffel, las pirámides de Egipto, sobrevolamos desde el monte más alto del mundo hasta rozar el oceano pacífico, todo eso hasta que empezó a salìr el sol en el lado del mundo en el que estaba yo dormido.

-Ya se va a hacer tarde- Dijo ella con algo de impaciencia, mientras seguíamos sentados sobre el monte Everest, sin sentir nada de frío.

-¿Tarde para qué?- Le digo.

-Ya vas a despertar, no puedes despertar- Dice ella, ahora su impaciencia se vuelve miedo, y lleva sus manos a la cabeza.

-Vamos, levántate, hay un último lugar que quiero que veas- Me dice ella, y sin dar tiempo de levantarme, toma mi muñeca nuevamente y sale disparada hacia las nubes, lejos de este mundo, tal vez en una galaxia lejana, pero el polvo estelar, similar a las nubes de aire de la tierra, no me dejan ver nada en el trayecto, hasta que poco a poco se puede ver un gran asta levantada entre las nubes de polvo, la cual en su extremo, con otro trozo de madera de forma horizontal, sujeta una horca.

-¿Y esto qué significa?- Le digo yo, levemente asustado. En el fondo podía oir ligeramente voces desanimadas y adoloridas que me decían que me alejara, que no era conveniente.

-Vamos, tienes que hacerlo, así podremos estar juntos para siempre- me dice Lucy, con una voz ligeramente molesta, apurada pero segura de lo que decìa.

-Lucy... ¿Todo esto era para eso?- Le digo, con una voz decepcionada, molesta pero a su vez preocupada por la situación.

-Vamos, Peter, somos las almas perfectas, debemos estar juntos...- Me dice ella, muy suavemente, tratando de manipular todos mis sentidos, ella quería que yo muriera, en ese momento pude entenderlo todo, había entrado en un plano en el que las almas, vivas o muertas, podían convivir las unas con las otras, era un plano en el que podíamos recorrer el mundo sin limitaciones, era un plano astral, y ella era un alma en pena, yo era un viajero.

-Lucy, yo no pertenezco a este lugar, tengo mi propia alma gemela en el plano natural, y nos vamos a casar...- le dije, arriesgándome mucho.

Inmediatamente el halo que la rodeaba se desvaneciò completamente, ahora ella era un ser lleno de rabia y furia, y las voces que escuché a lo lejos se convirtieron en llantos.

-Se llama Sarah ¿no? Peter, yo te he acompañado desde que naciste, yo he sido las sombras a las que le temes durante la noche, los sonidos que escuchabas, y que tus padres nunca te creían, yo estaba en tus pesadillas y también en tus sueños, lo sé todo de ti, yo soy tus peores traumas. Y ahora vienes y nombras a esa tal Sarah, aquella a quien tú ni siquiera amas, pero que te casas por miedo a quedarte soltero de por vida, porque estás tan traumado en tu cabeza que no puedes ser alguien socialmente estable, eres una completa rareza-

-Y tú fuiste la que me convirtió en esto- Dije apresuradamente, furioso e impactado por estas declaraciones- Yo nunca estaré contigo, maldita bruja infeliz, ahora voy a despertar y tú te vas a quedar en este plano para siempre.-

En ese mismo instante, de las voces que escuchaba, que llegaban a conformar un extraño hilo en aquel lugar, fueron desgarradas por algo que inmediatamente me tomó de la espalda, me cargó y salió volando hacia la tierra.

-No puedes hacer esas cosas ¿acaso te volviste loco?- Dijo aquel ser, a quién en poco tiempo, tal vez por las alas, me di cuenta de que se trataba de un ángel, mi ángel guardian.- Esa mujer lleva milenios en este plano, destruyendo vidas a aquellos hombres a los que ve nacer y cuyo espíritu es, por su propia cuenta, débil, en tus 25 años de vida he intentando salvarte de ella, así que aléjate lo mas posible.

Luego de decir esto, inmediatamente desperté, ya eran las 7:00, en la noche era la boda, o al menos eso era lo que yo creía.

Lo que iba a ser una boda terminó siendo un triste funeral. Mi prometida, Sarah, había muerto mientras dormía, al parecer víctima de una asfixia, aunque ni los médicos funerarios supieron explicar las causas de su muerte, ya que ella estaba muy sana. Durante el funeral, mientras que todos me miraban como el pobre novio cuyo amor murió justo la noche anterior a la boda, y cuya historia era increíblemente triste, yo podía escuchar, al fondo de la sala, una voz, una voz llena de odio y resentimiento que me decía -Te lo dije-.

Al parecer, mis familiares pensaron que mi reacción sería muy obvia, que entraría en una depresión que me llevaría a la locura y terminaría en un suicidio, pero nunca terminaría en suicidio, espero morir lo más lejos posible para nunca tener que volver a ver a Lucy, pero mi psicosis y mi posterior negación a dormir, me llevó a ser internado en el hospital psiquiátrico más cercano a la ciudad.

Lo único que puedo decir, es que igual que como Lucy, hay muchas almas intentando destruir vidas humanas, y ellas se encuentran en el plano astral, y se conectan con nosotros a través de las pesadillas, o en el silencio de la noche, no sé cómo evitarlo, simplemente, hay que estar advertido.