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Muchos hablan de los extraños sucesos pasados en las primeras horas de la madrugada, la supuesta aparición de fantasmas, duendes, demonios entre otros seres paranormales de ultratumba. Yo personalmente solía ser escéptica, no creía en ninguna de esas cosas, y por lo tanto no me daba miedo quedarme despierta hasta la madrugada, aquella hora a la que mi abuela la llamaba "La hora nona", y sí, muchas veces me quedé despierta haciendo trabajos, porque yo solía pensar que esas historias eran totalmente falsas, pero lo dije "Solía...".

Era una madrugada sin ninguna particularidad a excepción del increíble silencio, mi padre dormía en la parte más profunda de la casa y yo estaba en la principal, cuarto en el que se supone dormimos mis dos hermanos y yo pero ellos estaban en una fiesta por lo que no llegarían hasta unas horas más tarde. Estaba acostada en mi cama, al lado de la ventana que dirigía al jardín y posteriormente a la calle, estaba acostada en la tranquilidad de la litera observando el techo, no podía dormir y ni siquiera recuerdo por que no podía.

Estaba a punto de cerrar los ojos, cuando sentí que tiraban pequeñas piedras a la ventana mi cuerpo se heló al pensar que podría ser un ladron, eso era lo más razonable, esperé unos cuantos segundos a ver si paraba pero el ruido continuaba. Tome todo el valor que tenía y me levanté, al poner mis pies en el frío suelo sentí un ligero estremecimiento y levanté mi rostro dirigido al reloj, eran las 3:01 am, en ese momento recordé todas las historias que me contaban que según pasaban en estas horas de la madrugada, pero me dije "Eso no es real". Me levanté y voltee ligeramente para intentar revisar qué había en la ventana, pero las oscuras cortinas no me lo permitían, yo no debía tener miedo, yo no creía en esas cosas, me armé de valor y abrí inmediatamente la cortina.

Ese momento... En ese momento sentí el verdadero miedo, mi cuerpo se estremeció al ver ese rostro, si se puede llamar humano pegado a la ventana con esas garras que tenía como manos que tocaban la ventana, su rostro era completamente blanco con signos de putrefacción, sus manos con unas uñas extremadamente largas las cuales tocaban la ventana estaban en descomposición y su cuerpo... Llevaba puesto un traje elegante desgarrado, lo que más resaltó... Fue su diabólica sonrisa, sus dientes totalmente careados y con rastros de sangre. En ese momento decidí retomar a mis antiguas creencias, cerré los ojos y comencé a rezar todas las oraciones que sabía, cuando los abrí esa cosa seguía en la ventana, viendome directamente pero esta vez sonriendo. Saqué el poco coraje que me quedaba y le grité : ¡Qué demonios haces en mi casa! ¡Lárgate! Cerré los ojos y seguía ahí, pero sin sonreir.

"Volveré" fue lo que pude leer de sus labios antes de que desapareciera por completo. Mi corazón estaba demasiado agitado, pero debía asegurarme de que se había ido. Tal vez fue estúpido o valiente pero salí con un palo al pequeño jardín y luego a la calle, voltee hacia ambos lados pero no había nada. Di un pequeño suspiro y en parte me sentí tranquila pero eso no duraría mucho. Empecé a sentir pasos, similares a los de unos tacos de mujer acompañados con pasos de zapatos, todo esto en dirección a la izquierda, sabía que no debía hacerlo pero lo hice, voltee y fue lo peor que hice en esa noche.

Una pareja de novios se dirigían hacia mí con los ojos totalmente perdidos y la piel pálida con heridas enormes con signos de putrefacción en sus rostros y cuellos, la novia llevaba un vestido desgarrado y el novio un terno igual de ensangrentado que el vestido de la novia, sus ojos parecían los del mismo demonio, y susurraban algo que no logré entender. Cuando ambos pasaron delante de mí ni se percataron de mi presencia. Me quedé observandolos como se desvanecían en la neblina de aquella madrugada. Me quedé completamente paralizada por el miedo tanto tiempo en la calle que hasta llegaron mis hermanos y me llevaron a la casa, les intenté explicar lo sucedido pero obviamente no me creyeron.

Días después investigué entre los vecinos y una me dio la respuesta, me contó que hace un tiempo hubo una gran boda por el barrio y los novios realizaron una gran fiesta al otro lado de la ciudad, esa noche, exactamente a las 3 am ellos volvían a su casa en una carroza. No fue una buena idea ya que una banda de ladrones al ver los artículos lujosos de la carroza y los diamantes en el vestido de la novia y además cegados por la bebida se acercaron y apuñalaron salvajemente a los novios, sus últimas palabras fueron "Ellos van a pagar... ". Pero el conductor de la carroza con la poca vida que le quedaba empezó a tocar de puerta en puerta, pero nadie le abría o simplemente pensaban que era algún ladron y lo echaban, con su último aliento y al tocar la última puerta dijo "Volveré por ustedes bastardos".

La mujer dijo que esa leyenda fue casi olvidada debido a que el alcalde de la comunidad no quería espantar a los residentes pero de igual manera muchos la sabían y los que no, preferían no recordarlo.

Hoy se cumple un año desde aquel suceso, todo este tiempo me tomaron de loca y estaba yendo a terapias por el horror que me infundio, pero hoy... Hoy prometo dormir. faltan 3 minutos para las 3 am, estoy en mi habitación, mis hermanos duermen, me tropiezo con un zapato, me agacho, me levanto y siento a alguien respirando detrás de mí.

"Volví" fue lo único que oí antes de que todo se volviera oscuro.