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¿Nunca te preguntaste si los fantasmas y/o espíritus de verdad existen? ¿Nunca sentiste una fría brisa antes de acostarte?... Vayamos al grano. Hola, mi nombre es Albert, y estoy aquí para contarte una experiencia rara, la cuál viví hace un tiempo...

Me encontraba relajado en mi habitación leyendo libros, pasados unos 30 minutos, mi teléfono de pronto empezó a sonar, dejo el libro sobre la suave sabana de mi cama y me levanto a contestar la llamada:

¿Sí? ¿quien al habla? -pregunte-.

Hey Albert, soy yo, Diego -Saludó-. te llamaba para invitarte a dormir hoy en la mansión de mi... qué en paz descanse, padre... ya sabes, la pasó a ser de mi propiedad.

Ah vale amigo, en unos minutos voy saliendo -Respondí-.

- Vale Compañero, nos vemos luego.

Colgué el teléfono para luego disponerme a entrar al baño a prepararme. Ya listo, bajé las escaleras y crucé el pasillo para salir de casa, acto seguido cerré la puerta para dirigirme a mi auto, lo encendí y di rumbo hacia la mansión de mi amigo.

Al llegar lo primero que hice fue a echar una mirada a la mansión, era grande, demasiado espaciosa, me bajé de mi auto y me dispuse a entrar, mi amigo me estaba esperando en la sala, los dos eramos muy fanáticos de la literatura, así que sin dudarlo nos pusimos a buscar algunas obras literarias que nos parecieron relevantes, luego de entablar una larga conversación sobre los principios de los autores y de política, fuimos a cenar, como era de esperarse, todo fue muy elegante, se nos sirvió un gran plato con carne de res y salsa de champiñones, con algo de puré de papa de acompañamiento, todo estaba delicioso.

A la noche, Diego y yo nos quedaríamos despiertos, cosa que me disgustaba mucho pero a él la falta de sueño no parecía afectarle.

1:00 AM:

Decidí ir a la cocina de la mansión a buscar agua para Diego y para mí, devuelta a la habitación de (la cual era grande), me había fijado en una puerta, desconocía el lugar a donde llevaba, pero estaba seguro de que era otra de las habitaciones de la mansión, la puerta lucía antigua, pero no le presté mucha atención y entré en la habitación.

Le dí el agua para luego preguntarle sobre sobre dicha puerta en específico.

Esa? Esa es la habitación de mi padre -Respondió un tanto nervioso-.

Y... ¿podemos entrar? quiero ver cómo se ve la habitación - Agregué-.

Es mejor dejar la habitación tranquila, ven... -Bostezó-. Ya vayámonos a dormir Albert.

3:00 AM:

Me había despertado, 5 segundos después escuché el hermoso sonido de un piano siendo tocado por un profesional, era una hermosa sinfonía que resultaba deliciosa, pero, Diego estaba dormido, silenciosamente, fui averiguar de donde provenía el sonido del piano.

El sonido del piano, parecía provenir de esa habitación, efectivamente¡ provenía de la habitación del padre de Diego, en ese momento recordé sus palabras:

"Es mejor dejar la habitación tranquila"

No debía entrar, pero quería, necesitaba saber qué había del otro lado de esa puerta, lleno de valor, entré.

Entré a la habitación, muy silenciosamente, el sonido del piano paró en seco, al fijarme bien entre los cajones tapados con sabanas estaba el piano, que yacía tapado por un mantel de terciopelo, pero había algo que también extrañaba.... La habitación estaba vacía.

Me adentro un poco en la habitación y de golpe... la puerta y las ventanas se cierran.. volteé asustado, dirigía mi asustada mirada hacia todos los lados para ver quien había cerrado las puertas y las ventanas...

A lo que derrepente me pareció ver, en el sillón cerca de la fogata, una silueta.

"Debiste haber obedecido a Diego..."

Decía una voz un tanto ronca, supuse que provenía de la silueta que se encontraba sillón, derrepente, la silueta se levanta del sillón y empieza a caminar hacia mi, tirándome a un lado de la puerta.... La puerta se abre, pareciera que la abrieron con una patada, era Diego, el había abierto la puerta.

Sombras-oscuras-captadoras-de-almas

¡PAPÁ! ¡Deja a Albert, él es mi amigo! -Ordenó-.

¿¡POR QUÉ LO DEJAS ENTRAR!? -Luego de esto la figura tumba a Diego al piso, comenzando un forcejeo.

Yo intento ayudar, pero cuando me acerco rápidamente para derribar a la silueta, esta voltea y me mira de nuevo con esos ojos rojos y penetrantes.

¡Albert, corre, yo lo mantendré alejado! -Gritó Diego-.

Luego de eso, me lanza las llaves para luego decir:

Son de la mansión, si no me ves al cabo de unos días.... te la dejaré, albert.

Luego de eso, sonrió nerviosamente, rápidamente  tomé la llave, salí disparado hacia la puerta de entrada y salí, me subí a mi auto, lo encendí y muy asustado, me dirigí a mi casa.

Pasaron y pasaron los días y no volví a ver a Diego, supuse que... había muerto.

No me quedé con la mansión, la vendí, raramente, a los pocos días de haberla vendido, la persona a la que se la vendí....

Había desaparecido, misteriosamente...