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«La inspiración es algo que simplemente aparece, una noche, un momento, se presenta sin aviso.»

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A mí me sucedió en la oscuridad, luego de una noche de las que ya me parecían normales, con una parálisis de sueño y una terrorífica pesadilla con un muñeco. Es un mal que sufro desde niño, tener pesadillas tan aterradoras que simplemente me paralizo del terror.

Sin embargo esta vez fue diferente, no sentí  miedo, si no inspiración para escribir una historia, obtener un registro escrito del sueño y crear una historia desde el mismo. Simplemente la idea se me había instalado repentinamente en la cabeza.

Hice unas anotaciones menores de recordatorio y me dispuse a preparar todo para escribir a la mañana siguiente, luego de dejar todo listo, volví a dormir. No logre dormir mucho tiempo, ya que cada vez que cerraba los ojos veía, en mi cabeza, la figura de ese terrorífico muñeco.  Finalmente logre dormir. Me levanto sobresaltado por un grito de una voz demasiado grave, al abrir los ojos vi a ese muñeco  enfrente mío, ahora susurrándome que piense lo que haría.

Pensé que era otra de esas horrendas pesadillas recurrentes, por lo que ignore la advertencia que deseo haber escuchado.

Ya a la madruga, tras el amanecer y la aparición del sol, apresuradamente me dispuse a escribir la historia. Comencé con una pequeña descripción de la criatura que sería el antagonista, el muñeco, al que llame “Tibo”.

-             Tibo era pequeño, pero sobresaltaba el tamaño de su cara, desproporcionada con el resto de su cuerpo, con grandes ojos y una boca inmensa con una expresión eterna de sorpresa.

Vestía siempre el mismo traje completamente blanco, similar al de un enfermero-

Al terminar de escribir esto sentí un dolor de estómago, pero ignore el dolor y seguí, ahora dispuesto a crear el boceto del “personaje”, comencé el trazado, con un estilo oscuro, blanco y negro con lápiz. El dolor aumentaba, pero logre terminar el dibujo. Acto seguido me dirigí corriendo al baño. Sentí unas inmensas y repentinas ganas de vomitar, por lo que me prepare para  hacerlo y poder seguir la escritura. Tarde unos minutos, hasta que finalmente sentí un dolor agudo en el estómago y comencé vomitar litros de sangre. Era una situación imposible, de la nada litros y litros, sin dolor alguno ya. Creyendo que era algo irreal, no sentía sabor en el vomito, por lo que me dispuse a tocar el líquido, no lo sentí;toque la cadena y el agua se fue, completamente cristalina.

Sin rendirme aun, seguí con la escritura, faltaba la historia.

-              Fue una noche oscura, cuando vi por primera vez a ese muñeco tan extraño y aterrador, quizás sea aterrador por el factor sorpresa y el tiempo donde lo vi, lo cierto es que nunca lo podre verificar-

Sentí, justo al terminar el texto ,un dolor, ahora en mi cabeza, claramente no pude ignorarlo, pero comprendí que se trataba de un tipo de guerra, tal vez psicológica. (Debido a la sangrienta escena anterior).

Seguí escribiendo.

-Bajo el manto de la oscuridad, sentí una fría y pequeña mano acercándose  a mí. Pude sentir un escalofrió aterrador cuando eso finalmente toco mi rostro. Es una sensación que no se puede explicar-

No pude ignorar lo sucedido al terminar este párrafo, comencé a sangrar otra vez, esta vez el liquido provenía de mi nariz, litros repentinos, como la otra vez, sin embargo, aun "ensuciando el papel", no me rendí y seguí escribiendo.

-El muñeco no parecía ser normal, tenía algún tipo de poder o magia en sus manos, algo que se podría describir como magia negra, la cual me hizo sentir un escalofríos indescriptible cuando me toco.-

Al terminar, difícilmente este último párrafo, me paralice, no podía moverme, pero si ver y sentir. Luego de unos minutos de esta parálisis, mis sentidos se agudizaron, y sentí una presencia obscura detrás de mí, a lo que escucho la voz grave de mi pesadilla, ahora en la realidad, aclamando por mi sangre, por no oír las advertencias.

Lo último que vi fue la aterradora y amorfa cara del muñeco,antes de que este me vaciara el alma con una mirada fija. Luego de esta mirada, me desmaye. Amanecí al día siguiente, incapaz de comunicarme o moverme, mi ausencia fue notada después de una semana, mis vecinos acudieron a la policía, por lo que entraron a mi casa y me encontraron en esa situación, al borde de la muerte por deshidratación y hambre. Me llevaron al hospital y de allí,al evaluar mi situación mental, a un asilo.

Paso mis días encerrado en una celda acolchonada, viendo cada vez que pestañeo, la horrible cara de Tibo, diciéndome que no debí escribir eso.

La noche de un escritor

El rostro de Tibo.